MÉDICOS SIN FRONTERAS

Desde el 7 de abril, las autoridades yemeníes han liberado a 1.620 migrantes que estaban retenidos por traficantes en granjas –algunos de ellos desde hace meses– en la región de Haradh, en el norte del país. Médicos Sin Fronteras está asistiendo a estos migrantes, incluyendo a 62 niños y 142 mujeres, y ha referido a 71 personas gravemente enfermas al hospital que gestiona en la localidad de Al Mazraq, cerca de la ciudad de Haradh.

Haradh, Yemen, febrero de 2013 © Anna Surinyach / MSF

La mayoría de los migrantes referidos al hospital Al Mazraq habían sido víctimas de la trata de seres humanos, trabajo forzoso y esclavitud. Los pacientes mostraban señales de tortura y abuso mental, físico y sexual por parte de sus captores. Algunos tenían las uñas arrancadas o la lengua parcialmente seccionada, y otros habían sido gravemente golpeados. El personal de MSF también ha tratado a varios migrantes con enfermedades potencialmente mortales, como neumonía, malaria complicada o dengue.

MSF ha proporcionado además asistencia en salud mental a los migrantes después de su liberación y traslado a un recinto en las afueras de la ciudad de Haradh. “Muchos de ellos están física y mentalmente agotados, y sufren trauma psicológico grave debido a las condiciones y al terrible trato que experimentaron durante su retención”, afirma Ángels Mairal, psicóloga de MSF en Haradh. La mayoría de los migrantes que han recibido apoyo psicológico por parte MSF reportaron haber sido víctimas de la tortura.

Dadas las necesidades médicas y humanitarias de los migrantes –algunos de ellos no habían comido en los siete días previos a su liberación por parte de las autoridades yemeníes– MSF les ha proporcionado raciones de alimentos complementarias, y ha intervenido también para mejorar las condiciones de saneamiento en las localidades de tránsito de Haradh y Amran.

Desde Haradh, 800 etíopes han sido trasladados a centros de migrantes en Saná, la capital de Yemen, donde esperan su repatriación; y 550 somalíes han sido transferidos al campo de refugiados de Kharaz, en la gobernación de Lahj. MSF sigue con preocupación la situación en estos centros, ya que no tienen medios, capacidad ni servicios para atender adecuadamente a esta población.

Yemen se encuentra en una de las principales rutas migratorias para las personas que abandonan el Cuerno de África con la intención de llegar a los estados del golfo Pérsico. Muchos de los migrantes huyen de la pobreza extrema y el desempleo en Etiopía y tratan de entrar en Arabia Saudí través Haradh. A menudo, el viaje termina cuando caen en manos de traficantes, que utilizan la tortura y el maltrato psicológico como medio para ganar dinero.

“Estamos haciendo frente a una emergencia dentro de a una situación crónica, y estamos muy preocupados por el futuro de miles de migrantes que se encuentran atrapados en Yemen, en general, y Haradh, en particular, con una asistencia muy limitada”, explica Tarek Daher, coordinador general de MSF en Yemen . “Están exhaustos después de tantos intentos de cruzar la frontera y, sin recursos, la mayoría se convierten en mendigos en Haradh. Tratan de sobrevivir, y viven sin ningún tipo de refugio o sistema de saneamiento digno o comidas regulares”.

MSF reconoce los esfuerzos hechos por el gobierno de Yemen para liberar, acoger y proteger a los migrantes en Haradh y hace hincapié en que este apoyo debe continuar. La organización urge a la comunidad internacional a que ayude a restablecer la dignidad de estos migrantes apoyando a las instituciones que trabajan con ellos.

Junto con las autoridades y algunas organizaciones no gubernamentales, MSF está ampliando su intervención con el fin de mejorar las condiciones de vida de los migrantes atrapados en Haradh y mejorar el acceso a la atención sanitaria de aquellos que han sido liberados o están en tránsito esperando la repatriación.

 


Desde 2009, MSF trabaja en la gobernación de Hajjah, en el norte de Yemen, donde gestiona un hospital cerca de la localidad de Al Mazraq, que proporciona atención sanitaria básica y especializada, cirugía y servicios de emergencia tanto a la población local como a los desplazados en la zona.  Desde el año pasado, MSF también proporciona asistencia en salud mental a los migrantes en la ciudad Haradh.

MSF también lleva a cabo actividades médicas en las regiones de Aden, Ad-Dhale, Abyan y Amran.


Los pacientes tuvieron que ser evacuados y el personal se vio obligado a cerrar el centro de urgencias quirúrgicas de la organización en Adén, en el sur de Yemen, tras las tensiones y tiroteos que se produjeron dentro y fuera del recinto hospitalario a finales de septiembre.

Un doctor atiende a un niño en un hospital de MSF en Yemen © Saoussen Ben Cheikh/MSF

“Dos de nuestros guardas, tras recibir una paliza, fueron amenazados a punta de pistola mientras se producían disparos dentro del hospital y en sus inmediaciones”, afirma la coordinadora del proyecto de Médicos Sin Fronteras (MSF), Anne Garella. “Por suerte, solo uno de los pacientes resultó herido y pudimos dispensarle atención urgente. La situación en el hospital era muy tensa y nadie pudo abandonar el recinto durante cinco horas”.

El ataque contra el hospital de urgencias quirúrgicas de MSF en Adén es el último de una serie de incidentes que amenazan el acceso y la seguridad de la misión médica de la organización en esta ciudad del sur de Yemen. En abril de este año, varios médicos del mismo hospital fueron gravemente amenazados por parte de algunos pacientes. El mes siguiente, hombres armados irrumpieron por la fuerza en el edificio e intentaron llevarse a un paciente, y en julio, se produjo un tiroteo en la puerta del hospital.

MSF abrió este hospital de 40 camas el pasado mes de abril para ofrecer atención quirúrgica de urgencia. Más de 500 hombres, mujeres y niños han sido atendidos desde entonces, incluidas víctimas de minas terrestres, disparos y explosiones. La organización tiene estrictamente prohibida la entrada de armas en sus instalaciones médicas. “Tratamos a personas de todas las clases sociales e ideologías políticas, basándonos únicamente en principios humanitarios”, explica Thomas Balivet, coordinador general de MSF en Yemen.

A pesar de los esfuerzos de todo el equipo para garantizar la integridad de las instalaciones, el último ataque denota la necesidad de que las autoridades y los líderes comunitarios locales adopten medidas para impedir nuevas agresiones a las instalaciones médicas.

“Hemos llegado a un punto en el que necesitamos el compromiso decidido de las comunidades y autoridades locales para asegurar la total ausencia de armas en el hospital y sus inmediaciones”, manifiesta Balivet.

Esta semana, las autoridades tanto de Adén como de Saná, la capital yemení,  han asegurado su apoyo para la reapertura del centro de urgencias quirúrgicas y la protección del personal sanitario y los pacientes. MSF espera una pronta resolución de esta situación, negociando con las autoridades para asegurar que los heridos y enfermos reciban la asistencia que necesitan sin discriminación de ningún tipo e independientemente de los motivos su estado de salud.

 


 

MSF trabaja en Yemen desde 1986 y sin interrupción desde 2007. Además de las gobernaciones de Aden, Ad Dhali, y Abyan, la organización lleva a cabo actividades quirúrgicas y médicas en las gobernaciones de Amran y Hajja, en el norte del país. MSF no acepta fondos de ningún gobierno y depende solamente de donaciones privadas para financiar sus actividades en Yemen.