MÉDICOS SIN FRONTERAS

A pesar de los esfuerzos de acogida de Uganda, las necesidades más básicas no están cubiertas.

© Frederic NOY/COSMOS

Denunciamos que la comunidad internacional está fallando al cerca de millón de refugiados que actualmente acoge Uganda, cuya situación se agrava rápidamente. Advertimos también de que, para evitar que se produzca una emergencia sanitaria de grandes dimensiones, los esfuerzos deberían centrarse en hacer llegar aquellos suministros que ayuden a salvar vidas, tales como agua y comida en cantidades suficientes.

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Los equipos de MSF atendieron desde el pasado sábado 12 de mayo a 60 personas que fueron heridas a causa de la ola de violencia registrada desde ese mismo día en la localidad de Bangassou, en el sureste de República Centroafricana (RCA) y junto a la frontera con República Democrática del Congo (RDC).  René Colgo, responsable adjunto de emergencias de MSF en la República Centroafricana, nos cuenta la situación en la que se encuentra la población civil.

 

© MSF

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Alertamos en un nuevo informe de la crisis humanitaria que afecta a las personas forzadas a huir de Honduras, Guatemala y El Salvador. La violencia y el sufrimiento que padecen no son diferentes a lo que experimentan las poblaciones en zonas de conflicto. Necesitan protección internacional y ser tratadas con dignidad y humanidad.

 

© Marta Soszynska/MSF

 

Los centroamericanos que se ven obligados a huir de la violencia extrema en Honduras, Guatemala y El Salvador son víctimas por partida doble a lo largo de la ruta migratoria hacia México y Estados Unidos. Así lo denunciamos en Forzados a huir del Triángulo Norte de Centroamérica: una crisis humanitaria olvidada’, un nuevo informe que publicamos hoy.

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Tras más de medio siglo de conflicto armado en Colombia, la violencia está lejos de desaparecer  y el coste social hasta el momento es alarmante. Millones de personas han tenido que desplazarse de sus hogares y tierras, decenas de miles han desaparecido y centenares de miles de familiares siguen esperándolos.

© Marta Soszynska/MSF

Durante todos estos años, la violencia no ha cesado, sino que se ha adaptado. Razones ideológicas, políticas y/o religiosas han sido el motivo de aberraciones contrarias a la vida y de la erosión de los derechos humanos más básicos. Pero sobre todo, el principal motor de esta desmesurada violencia ha sido el interés económico. Cantidad de niños, jóvenes y adultos han sido reclutados a la fuerza o empujados a un estilo de vida criminal ante la falta de oportunidades.

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Entrevista a Côme Niyomgabo, coordinador general de MSF en Mali, sobre la situación humanitaria en el norte del país tras un recrudecimiento de la violencia.

¿Cuál es la situación actual en el norte de Mali?

El norte de Mali sufre una grave crisis desde 2012. A pesar de que en su origen se vinculaba a reivindicaciones fundamentalmente independentistas, desde hace unos años asistimos a una evolución que asume diferentes formas: a las reivindicaciones independentistas se suman también otras de carácter religioso, la lucha por el control de las rutas de contrabando y la instrumentalización de las comunidades en un contexto de criminalidad y escasez de recursos.

Un año después de su firma, el acuerdo de paz de Argel no ha supuesto ningún avance significativo, y los pocos resultados obtenidos pueden verse malogrados por la reanudación de los combates entre los diferentes grupos. El 21 de julio de 2016 se reanudaron los enfrentamientos violentos en la región de Kidal, situada en el extremo norte del país, provocando más de 50 muertos y 82 heridos. Una semana antes de los enfrentamientos, se habían producido manifestaciones en Gao que acabaron en disturbios que se saldaron con varias muertes y una treintena de heridos. Esta evolución refleja en parte la exasperación de la población, que no ve ninguna mejora real en su vida cotidiana a pesar de los acuerdos de paz.

Por otro lado, los actos de delincuencia contra las organizaciones humanitarias continúan.

Esto dificulta seriamente el despliegue de la ayuda humanitaria, pues los enfrentamientos entre los grupos armados, unidos a una alta criminalidad, complican y limitan el acceso de los trabajadores humanitarios a la población.

Ansongo, Mali.

Ansongo, Mali.

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Trabajadores de MSF en shock tras el bombardeo de su hospital en Kunduz, Afganistán

El Doctor Masood Nasim es el responsable del equipo médico de Médicos Sin Fronteras (MSF) en el hospital de trauma en Kunduz, al norte de Afganistán. Nasim describe las primeras 72 horas en el hospital tras los enfrentamientos en la ciudad el lunes.

Hospital de trauma de MSF en Kunduz © MSF

“Llegué al hospital a primera hora de la mañana del lunes, después de escuchar como aumentaban los gritos y el sonido de los impactos de los proyectiles y el tiroteo. Al mediodía, nuestro hospital estaba en la primera línea de los combates, los enfrentamientos tenía lugar a las mismas puertas del recinto hospitalario. Podíamos escuchar perfectamente el sonido de los bombardeos, los misiles y el paso de los aviones. Algunos disparos llegaron a impactar en el hospital e incluso atravesaron el techo de la unidad de cuidados intensivos. Sin embargo y a pesar de estar en medio de los combates, tanto nuestro hospital como el personal han sido respetados y hemos podido continuar nuestro trabajo.

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La intensificación de la violencia en Yemen hace cada vez más necesaria la llegada de suministros médicos y personal sanitario capacitado, pero actualmente es imposible hacer llegar esa urgente ayuda al país, denuncia Médicos sin Fronteras.

Hospital de MSF en Haradh. Febrero de 2013. © Anna Surinyach/MSF

Los enfrentamientos en las últimas semanas en todo el país y los ataques aéreos que comenzaron el 26 de marzo han provocado una enorme necesidad de asistencia médica a los heridos y desplazados en muchas regiones de Yemen. Pero el cierre de todos los aeropuertos internacionales en Saná, Adén y Hodeida, y las fuertes restricciones a los puertos marítimos están obstaculizando la entrega de ayuda humanitaria.

“Actualmente, MSF es incapaz de desplegar más personal médico de emergencia en Yemen a pesar de lo necesario que es”, explica el doctor Greg Elder, director de operaciones de MSF. “Hay que encontrar con urgencia maneras de hacer llegar ayuda humanitaria y personal al país.”

MSF ya ha tratado a cientos de heridos por la reciente ola de la violencia, pero la incapacidad actual para hace llegar suministros y personal está llevando la situación a un punto crítico.

“Tenemos que apoyar a nuestros equipos sobre el terreno, que están agotados y sobrecargados. Incluso el acceso a las áreas de mayor necesidad en Yemen es difícil, ya que los vuelos nacionales han sido cancelados y los movimientos dentro del país comportan riesgo”, afirma Elder.

La lucha en el terreno se ha incrementado sobre todo en el sur del país, donde MSF ha recibido un gran número de heridos. En la Unidad de Cirugía de Emergencia en Adén la organización ha recibido más de 550 pacientes desde el 19 de marzo como consecuencia de los enfrentamientos en Adén, Lahj y otras áreas meridionales. En un solo día, el 26 de marzo llegaron 111 pacientes al hospital.

“Hemos tenido que utilizar nuestro espacio de oficina y poner colchones en las habitaciones para recibir a los heridos”, cuenta el Dr. Hani Isleem, médico de MSF en Adén.

Falta personal médico especializado para hacer frente a la gran cantidad de heridos, y los que están disponibles se enfrentan a muchas dificultades. “Todavía es peligroso para nosotros”, dice Isleem. “Hasta llegar al hospital es muy arriesgado”, explica.

En la provincia de Ad-Dhale, donde MSF da apoyo a las salas de emergencia en el hospital Nasser y el distrito de Qataba, se han admitido 67 heridos en la última semana.

En el noroeste de Yemen, un equipo de MSF presta apoyo a la sala de urgencias del Hospital de Haradh, que recibió ayer 34 heridos como consecuencia de ataques en la zona del campo de desplazados de Al Mazraq. Los ataques provocaron además la muerte de otras 29 personas. Alrededor de 500 familias nuevas han llegado en los últimos días a ese campamento escapando de los bombardeos en la zona de Sada, en el oeste del país.

“Quedan muy pocos actores humanitarios en el país pero las necesidades son en realidad cada vez mayores, y se necesitan más suministros y recursos humanos en el terreno”, explica Dunia Dekhili, directora de programa de MSF para Yemen. “A medida que se extiende el conflicto, el riesgo de enfrentase a falta de medicamentos y suministros médicos es cada vez más real. Necesitamos que se nos permita enviar asistencia humanitaria al país por vía tierra, mar o aire”.

MSF hace un llamamiento a todas las partes a respetar la neutralidad de las instalaciones y el personal médicos, y a que se permita el acceso de asistencia médica sin trabas para los heridos.

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Médicos Sin Fronteras (MSF) realiza, en colaboración con la Casa Encendida, un ciclo de debate y análisis “Retos y dilemas del humanitarismo en el mundo actual: ¿la imperfecta máquina humanitaria?”, que se concretará en cuatro sesiones en las que se analizarán los retos y dilemas de la acción humanitaria en el escenario actual.

El ciclo arranca hoy, 24 de marzo, a las 19:00, con la mesa redonda, “Mujer y violencia en crisis olvidadas”, que analizará la situación de la mujer inmersa en contextos de violencia y crisis olvidadas.

República Centroafricana © Juan Carlos Tomasi

En esta primera sesión, moderada por Cristina Sánchez, presentadora del programa “Países en Conflicto” de RNE, participarán María Villellas, investigadora de la Escola de Cultura de Pau, experta en género, conflicto y construcción de paz; Patricia Lledó, referente de ginecología y obstetricia de Médicos Sin Fronteras, con experiencia de 7 años como obstetra y cirujana en países en conflicto; y el periodista y escritor Ramón Lobo, autor de una serie de reportajes para Médicos Sin Fronteras (junto con el fotoperiodista Juan Carlos Tomasi) que profundizan en las problemáticas a las que se enfrentan las mujeres en 4 crisis humanitarias (#mujeresenguerra): Colombia, Jordania, Territorios Ocupados Palestinos y República Centroafricana.

Mujeres y conflictos

La mesa-debate “Mujer y violencia en crisis olvidadas” se centra en la situación de la mujer en contextos de conflictos armados o desplazamientos por su elevado grado de vulnerabilidad, puesto que están expuestas a un elevado riesgo de ser víctimas de violencia sexual, además de ser las que suelen ocuparse del mantenimiento de su familia.

Según los datos de Médicos Sin Fronteras, el 70% de los pacientes tratados por la ONG son mujeres y niños menores de cinco años. De hecho, tal y como apunta la Delegada de MSF en Madrid, Raquel González, “ofrecer una asistencia integral y de calidad a la mujer es uno de los restos a los que se enfrenta MSF a diario en la mayoría de los proyectos que lleva a cabo en más de 60 países, muchos de ellos sumidos en grandes crisis humanitarias o conflictos enquistados”. El embarazo y el parto son momentos extremadamente sensibles que requieren de una buena atención médica, ya que es en esos momentos cuando se registran un alto número de complicaciones obstétricas así como de mortalidad materno-infantil.

En 2015, año en el que Naciones Unidas celebra la Quinta Conferencia Mundial de Mujeres (Beijing +20) y en el que se evaluarán los Objetivos del Milenio, MSF va a usar el ejemplo y las voces de éstas como vehículo para explicar la situación que viven en diferentes contextos.

Próximas conferencias

Junto con esta sesión, MSF celebrará otras tres conferencias sobre el tema de acción humanitaria en la Casa Encendida. De hecho el próximo mes de junio se abordará la relación con los medios de comunicación y las crisis olvidadas, junto con la labor de testimonio de MSF. Mientras en septiembre, con la mirada puesta en la Cumbre Humanitaria Mundial convocada por la ONU para 2016, la mesa de debate se centrará en “Conflictos y crisis crónicas desatendidas en el siglo XXI”. Finalmente el ciclo concluirá con una revisión crítica de las acciones de MSF en el terreno y el impacto no intencionado de la acción humanitaria.

El objetivo prioritario es compartir puntos de vista y generar debate sobre diferentes aspectos del humanitarismo, desde una visión crítica y muy pegada a la realidad del terreno que viven nuestros equipos; pero también a partir de una mirada externa e integradora de expertos en acción humanitaria de otras organizaciones, periodistas y académicos”, según concluye la delegada en Madrid de MSF.

LUGAR: Casa Encendida (Ronda de Valencia, 2,). Madrid

DÍA: 24 de marzo

HORA: 19 horas


por Esperanza ‘Amal’ Leal Gil, psicóloga de Médicos Sin Fronteras en Hebrón (Territorios Palestinos)

 

Ya en el coche, mi compañera palestina me adelanta nuestra próxima visita, recordándome que las agresiones y arrestos por parte de los soldados hacia los menores pueden ocurrir también en la calle o en los ‘checkpoints’. Y es que, en los últimos meses, incluso se han llegado a producir incursiones y detenciones dentro de los propias escuelas, lo que ha provocado miedo generalizado y el absentismo por parte de algunos menores que sufren ansiedad y angustia sólo de pensar en ir al colegio.

 

Esta vez vamos a visitar a Assem. Nos abre la puerta mirando al suelo… Entramos en su casa, que es extremadamente pobre: no tiene sillones, sólo unos futones en el suelo y una alfombra que le sirve de dormitorio. Nos descalzamos y nos sentamos en los cojines.

 

Es un chico delgado de tez muy morena. En su cara resaltan unos impresionantes ojos azules que me miran con tristeza. A sus 12 años ha perdido la ilusión… Un día, al cruzar un puesto de control militar de camino al colegio, unos soldados le agarraron y le golpearon. Desde entonces, Assem ha dejado de jugar en la calle, se esconde cuando ve a un soldado, está triste porque siente que ha perdido su valentía, pega a sus hermanos y ha dejado de ir a la escuela.

 

Sus ojos azules me taladran con una expresión amarga. Durante un rato discutimos sobre el miedo, le hago hablar recordando cosas que le han ayudado a sentirse mejor, e incluso terminamos la sesión hablando de fútbol, que parece que le entusiasma… Hoy puedo decir que, después de tres sesiones, ha vuelto a sonreír tímidamente.

 

Escuela en Hebrón, Cisjordania (© Juan Carlos Tomasi).

 

De vuelta a casa, observando el paisaje de casitas salteadas entre montañas de tonos marrones, me acuerdo de que estos problemas también se agravan con la violencia hacia las familias que viven en barrios cercanos a asentamientos israelíes, ya que a menudo sufren acosos y ataques por parte de los colonos instalados en territorio cisjordano.

 

Niños y mayores se encuentran en un estado de hipervigilancia y sospecha constante. Precisamente, mañana visitamos a Mahmoud, de 9 años, que jugaba cerca de un asentamiento y al que un colono apuntó con un arma y arrastró hacia su casa amenazándolo de muerte. Le advirtió de que, tras matarlo a él, mataría a toda su familia. Ahora sufre un serio estrés post-traumático.

 

Nuestra intervención como psicólogos de MSF está dirigida en estos casos a los menores y a sus padres, desde una perspectiva psicosocial: se realizan psicoterapias a corto plazo con referencias a estructuras médicas o sociales, como la propia escuela u otras redes comunitarias. El tratamiento para estos niños es básico para evitar que empeoren los síntomas.

 

A través de escucha activa, terapias de juego o dibujos, se ayuda al niño a recuperar el control, a encarar la situación que le produce temor, a identificar los pensamientos que le causan ansiedad, y a controlar las reacciones mentales y físicas que le causan la angustia. Con los padres, trabajamos dándoles apoyo emocional y reforzando estrategias para que ellos puedan ayudar a sus hijos.

 

Pero ya oscurece, y el muecín canta con la voz quebrada llamando a la oración. Estremece el canto en el silencio de la tarde. Mañana, muchos adolescentes y niños verán secuestradas su infancia con la violencia. Mañana desde MSF volveremos a poner todo nuestro esfuerzo para intentar aliviar su sufrimiento y luchar contra la desesperanza.


Desde el 7 de abril, las autoridades yemeníes han liberado a 1.620 migrantes que estaban retenidos por traficantes en granjas –algunos de ellos desde hace meses– en la región de Haradh, en el norte del país. Médicos Sin Fronteras está asistiendo a estos migrantes, incluyendo a 62 niños y 142 mujeres, y ha referido a 71 personas gravemente enfermas al hospital que gestiona en la localidad de Al Mazraq, cerca de la ciudad de Haradh.

Haradh, Yemen, febrero de 2013 © Anna Surinyach / MSF

La mayoría de los migrantes referidos al hospital Al Mazraq habían sido víctimas de la trata de seres humanos, trabajo forzoso y esclavitud. Los pacientes mostraban señales de tortura y abuso mental, físico y sexual por parte de sus captores. Algunos tenían las uñas arrancadas o la lengua parcialmente seccionada, y otros habían sido gravemente golpeados. El personal de MSF también ha tratado a varios migrantes con enfermedades potencialmente mortales, como neumonía, malaria complicada o dengue.

MSF ha proporcionado además asistencia en salud mental a los migrantes después de su liberación y traslado a un recinto en las afueras de la ciudad de Haradh. “Muchos de ellos están física y mentalmente agotados, y sufren trauma psicológico grave debido a las condiciones y al terrible trato que experimentaron durante su retención”, afirma Ángels Mairal, psicóloga de MSF en Haradh. La mayoría de los migrantes que han recibido apoyo psicológico por parte MSF reportaron haber sido víctimas de la tortura.

Dadas las necesidades médicas y humanitarias de los migrantes –algunos de ellos no habían comido en los siete días previos a su liberación por parte de las autoridades yemeníes– MSF les ha proporcionado raciones de alimentos complementarias, y ha intervenido también para mejorar las condiciones de saneamiento en las localidades de tránsito de Haradh y Amran.

Desde Haradh, 800 etíopes han sido trasladados a centros de migrantes en Saná, la capital de Yemen, donde esperan su repatriación; y 550 somalíes han sido transferidos al campo de refugiados de Kharaz, en la gobernación de Lahj. MSF sigue con preocupación la situación en estos centros, ya que no tienen medios, capacidad ni servicios para atender adecuadamente a esta población.

Yemen se encuentra en una de las principales rutas migratorias para las personas que abandonan el Cuerno de África con la intención de llegar a los estados del golfo Pérsico. Muchos de los migrantes huyen de la pobreza extrema y el desempleo en Etiopía y tratan de entrar en Arabia Saudí través Haradh. A menudo, el viaje termina cuando caen en manos de traficantes, que utilizan la tortura y el maltrato psicológico como medio para ganar dinero.

“Estamos haciendo frente a una emergencia dentro de a una situación crónica, y estamos muy preocupados por el futuro de miles de migrantes que se encuentran atrapados en Yemen, en general, y Haradh, en particular, con una asistencia muy limitada”, explica Tarek Daher, coordinador general de MSF en Yemen . “Están exhaustos después de tantos intentos de cruzar la frontera y, sin recursos, la mayoría se convierten en mendigos en Haradh. Tratan de sobrevivir, y viven sin ningún tipo de refugio o sistema de saneamiento digno o comidas regulares”.

MSF reconoce los esfuerzos hechos por el gobierno de Yemen para liberar, acoger y proteger a los migrantes en Haradh y hace hincapié en que este apoyo debe continuar. La organización urge a la comunidad internacional a que ayude a restablecer la dignidad de estos migrantes apoyando a las instituciones que trabajan con ellos.

Junto con las autoridades y algunas organizaciones no gubernamentales, MSF está ampliando su intervención con el fin de mejorar las condiciones de vida de los migrantes atrapados en Haradh y mejorar el acceso a la atención sanitaria de aquellos que han sido liberados o están en tránsito esperando la repatriación.

 


Desde 2009, MSF trabaja en la gobernación de Hajjah, en el norte de Yemen, donde gestiona un hospital cerca de la localidad de Al Mazraq, que proporciona atención sanitaria básica y especializada, cirugía y servicios de emergencia tanto a la población local como a los desplazados en la zona.  Desde el año pasado, MSF también proporciona asistencia en salud mental a los migrantes en la ciudad Haradh.

MSF también lleva a cabo actividades médicas en las regiones de Aden, Ad-Dhale, Abyan y Amran.