MÉDICOS SIN FRONTERAS

Médicos Sin Fronteras (MSF) pide a las empresas farmacéuticas Pfizer y GSK que reduzcan el precio de la vacuna de la neumonía (PCV) para los Gobiernos y para las organizaciones humanitarias que trabajan en contextos de emergencia, y denuncia los exorbitantes precios que se están pagando para vacunar a niños que se encuentran en una situación de extrema vulnerabilidad.

Durante las últimas semanas, MSF ha vacunado en varios campos y asentamientos a lo largo de Grecia a más de 5.000 niños refugiados con edades comprendidas entre los 6 meses y los 15 años de edad. Las vacunas dispensadas por la organización médico humanitaria les protegerán contra 10 enfermedades, incluyendo la neumonía, que sigue siendo la principal causa de muerte infantil en niños menores de 5 años en todo el mundo y que es una enfermedad especialmente peligrosa para los niños que viven en contextos de crisis.

MSF pagó 60 euros por cada dosis de la vacuna de la neumonía, que fueron compradas en las farmacias locales. Estos 60 suponen un precio 20 veces mayor que el precio más bajo al que puede encontrarse la vacuna a nivel mundial: unos 2,80 euros por dosis. Y, dado que se necesitan tres dosis de la vacuna para proporcionar la protección completa a los niños, el coste de inmunizar a cada uno de estos niños contra la neumonía asciende a 180 euros.

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Con motivo de la Semana Mundial de la Inmunización, la referente de Vacunación de Médicos Sin Fronteras (MSF), Miriam Alía, recuerda los cinco retos a los que se enfrenta la organización en lo referente al tema de las vacunas en los países donde trabaja:

 

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1. CADENA DE FRÍO: La primera dificultad es hacer llegar las vacunas en las condiciones que se necesitan para su conservación, entre 2º y 8º grados. “Todo el trasporte desde nuestros centros de aprovisionamiento en Europa hasta el país donde vamos a vacunar y de ahí al terreno, hay que hacerlo entre 2º y 8º grados; y estamos hablando de países donde en la mayor parte de los sitios no hay electricidad”.

2. GRANDES DISTANCIAS: ¿Cómo hacer llegar esas vacunas al paciente cuando se tienen problemas de acceso físico, porque no hay carreteras, y tenemos que utilizar motocicletas, canoas, barcos…; y “¿cómo hacerlo cuando la situación de seguridad es tan difícil como en los países donde trabajamos, lo que supone muchas veces atravesar zonas de conflicto?”.

3. POCO PERSONAL CUALIFICADO: La mayor parte de las vacunas son inyectables, y para esto se necesita personal que tenga formación sanitaria. En los países donde trabaja MSF, como por ejemplo Níger, tienen un personal médico por cada 10.000 personas. “Es muy difícil encontrar enfermeros y médicos. Necesitamos vacunas que sean orales, más fáciles de administrar y que podamos hacerlo con gente que encontremos en estos  contextos”.

4. CALENDARIO DE VACUNACIÓN: “Para que este calendario fuera más fácil y eficaz y proteger a todos los niños que queremos vacunar, debería ser posible vacunar a los niños con menos dosis y con vacunas combinadas, porque actualmente cada niño tiene que ir al menos cinco veces al centro de salud para que consideremos que está totalmente protegido”.

En segundo lugar, hay un problema con los viales de vacunas, porque las presentaciones son para diez dosis, y sólo se abre este vial si hay un número de niños mayor a ocho. “Puede ser que una madre ande hasta el centro de salud 10 o 12 kilómetros y su niño no sea vacunado porque no hay suficiente número de niños”.

Por último los calendarios vacunales son muy estrictos en cuanto a la edad. “Se vacuna a niños hasta el año y si un niño llega con 13 meses y le falta alguna vacuna, ya se considera que no es nuestra población objetivo. Por tanto, si estas mismas vacunas se extendieran hasta los dos o tres años, conseguiríamos vacunar  completamente a los niños”.

5. PRECIOS DESORBITADOS: En los últimos años se ha logrado aumentar el número de vacunas de 6 a 12, pero el precio ha aumentado 68 veces, y esto se debe sobre todo a la inclusión de la vacuna del neumococo. Se trata de una vacuna muy cara. “Ahora mismo estamos pagando 7 dólares por cada dosis y son tres dosis para proteger al niño. Desde MSF le hemos pedido a los laboratorios que fabrican esta vacuna, Pfizer y GlaxoSmithKline (GSK), que necesitamos una vacuna que proteja al niño por 5 dólares”. Las tres dosis por 5 dólares que es lo que MSF considera que sería accesible tanto para los Estados como para MSF como organización médica.


Médicos Sin Fronteras (MSF) escenifica con este juego que “la industria farmacéutica siempre gana dado el elevado precio de la vacuna del neumococo”. La ONG solicita a GSK y Pfizer que reduzcan el precio de la vacuna de la neumonía a la mitad, a 5 dólares por niño.

 

© Stephanie Pilick/MSF

 

Voluntarios de MSF disfrazados de líderes mundiales han probado suerte hoy en la ‘Rueda de la Fortuna de las Farmacéuticas’. La acción ha tenido lugar esta mañana en Berlín con ocasión de la Conferencia de reposición de fondos de GAVI, la Alianza Global para la Vacunación y la Inmunización. Con este juego, MSF quiere escenificar que, independientemente de quién juegue, ya sean el presidente Rajoy, la canciller Merkel o el presidente Obama, en el gran juego de las farmacéuticas, éstas (representadas por voluntarios disfrazados de ejecutivos de GlaxoSmithKline y Pfizer) siempre ganan. El resultado es que la industria farmacéutica incrementa continuamente sus beneficios.

Los países donantes se han reunido en Berlín para prometer una suma adicional de 7.500 millones de dólares euros (más de 6.600 millones de euros) para poder pagar las vacunas de los países de los países pobres durante los próximos cinco años. “Más de un tercio de esta cantidad que se solicita a los estados donantes se destinan a una sola vacuna con un alto precio: la neumonócica”, explica Jennifer Cohn, directora médica de la Campaña Acceso a medicamentos esenciales de MSF.

La neumonía mata aproximadamente a un millón de niños cada año, representando la principal causa de mortalidad infantil. GSK y Pfizer han vendido más de 19.000 millones de dólares (casi 17.000 millones de dólares) de la vacuna contra el neumococo desde su lanzamiento.

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Un nuevo informe de MSF revela las dificultades de los países ante unos precios de las vacunas disparados en un mercado farmacéutico marcado por la opacidad.

© Sydelle WIllow Smith

Médicos Sin Fronteras (MSF) reclama a las compañías farmacéuticas GlaxoSmithKline (GSK) y Pfizer que rebajen los precios de la vacuna contra el neumococo a 5 dólares (4.35€) por niño en los países en desarrollo. Esta petición tiene lugar días antes de una importante conferencia de donantes para vacunación que se celebrará en Berlín el 27 de enero. MSF pública hoy la segunda edición de su informe sobre el coste de las vacunas, La mejor vacuna: por un acceso sin barreras a vacunas asequibles y adaptadas’ que muestra cómo, en los países pobres, el precio de la vacunación a niños es hoy 68 veces más alto que en 2001. Esto se traduce en que muchos países no pueden pagar el alto coste de vacunas como las que se emplean contra las enfermedades neumocócicas que causan la muerte de alrededor de un millón de niños al año en todo el mundo.

“El precio por proporcionar el paquete completo de vacunas a un niño es hoy 68 veces más caro que hace tan solo una década, fundamentalmente porque las grandes compañías farmacéuticas han aumentado los precios a donantes y países pobres de aquellas vacunas con las que ya ganan miles de millones de dólares en los países ricos”, explica Rohit Mapani, director de Políticas y Análisis de la Campaña Acceso a medicamentos esenciales de MSF. “Pedimos a los donantes que pongan sobre la mesa una suma adicional de 7.500 millones de dólares (más de 6.000 millones de euros) para poder pagar las vacunas de los países pobres durante los próximos cinco años, teniendo en cuenta, además, que un tercio de esta cantidad irá destinada a sufragar los elevados precios de una sola vacuna: la antineumocócica. Baste el ejemplo para reflexionar sobre cuanto más dinero de los contribuyentes podría traducirse en más niños vacunados si las vacunas fueran más baratas. Creemos que es momento de que GSK y Pfizer pongan de su parte para hacer las vacunas más accesibles y durante más tiempo, ya que los descuentos que a día de hoy ofrecen estas compañías no son suficientes”

Solo la vacuna antineumocócica supone el 45% del total del coste de la vacunación completa de un niño en los países pobres (el paquete completo de vacunación supone la protección contra 12 enfermedades). GSK y Pfizer ya han vendido más de 19.000 millones de dólares de la vacuna contra el neumococo desde su lanzamiento.

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La Oficina de Patentes india rechazó ayer la petición de Gilead para patentar el medicamento sofosbuvir usado para el tratamiento de hepatitis C.

© Siddharth Singh

El fármaco oral, que recibió la aprobación en Estados Unidos en noviembre de 2013 y tiene un precio fijado en Estados Unidos de 84.000 dólares (más de 71.000 euros) para un tratamiento completo (1.000 dólares, 848 euros, por píldora) ha provocado un debate mundial sobre la fijación de precios de medicamentos con patente. Un estudio de la Universidad de Liverpool mostró que el Sofosbuvir podría ser producido por 101 dólares (85 euros) para un tratamiento de tres meses.

Las recusaciones (una oposición a la patente, una fórmula de revisión ciudadana permitida en muchos países) para algunas de las solicitudes de patente del sofosbuvir fueron presentadas en India por la Iniciativa de Medicamentos, Acceso y Conocimiento (I-MAK) y la Red de Delhi de Personas Positivas (DNP +), en noviembre de 2013 y marzo de 2014.

Gilead ha firmado acuerdos voluntarios de licencia con varios productores de genéricos en India, pero estos acuerdos imponen muchas restricciones, incluyendo qué países pueden tener acceso a los medicamentos producidos bajo estas licencias, así como restricciones agresivas para los proveedores de servicios médicos y pacientes con respecto a la distribución y el uso de los medicamentos. Con el rechazo a la patente, otras empresas que no han firmado la licencia ahora son libres de producir el fármaco. La entrada de nuevos fabricantes de genéricos debería acrecentar la competencia necesaria para reducir drásticamente los precios sobre todo en aquellos países que han sido excluidos del acuerdo de licencia voluntaria y, por lo tanto, aumentar el acceso al medicamento. Aquellos países en los que el fármaco es inasequible, y que fueron excluidos de las licencias, deben hacer todo lo posible para importar versiones genéricas más asequibles procedentes de productores que no firmaron una licencia en India.

Médicos Sin Fronteras (MSF) está trabajando para extender el tratamiento para las personas con hepatitis C en nueve países y se encuentra en negociaciones para acceder al fármaco del que se espera sea la columna vertebral de cualquier régimen para el tratamiento del virus de la hepatitis C (VHC) en los próximos años.

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