MÉDICOS SIN FRONTERAS

En el hospital de tuberculosis pediátrica de Douchanbe son pocos los niños que parezcan tan activos y saludables como Shirinmo. La pequeña, que cruza la sala arrastrándose por el suelo, está radiante y desbordante de energía. Pero si nos acercamos a ella, podemos escuchar su respiración jadeante.

El doctor Hoehn y la enfermera examinan un bebé de 9 meses con MDR-TB en Tayikistán © Christoph Hoehn/MSF

El diagnóstico es abrumador: la niña de nueve meses padece tuberculosis multirresistente a los medicamentos, una enfermedad que se propaga fácilmente y que es letal si no se trata.

“Shirinmo no es la paciente con tuberculosis más joven que hayamos tenido, pero si es la más pequeña que hayamos diagnosticado con la forma multirresistente de la enfermedad”, explica el Dr. Christoph Hoehn de Médicos Sin Fronteras (MSF). A finales de 2011, la organización lanzó un proyecto de lucha contra la tuberculosis multirresistente en Tayikistán. “Los bebés corren un gran riesgo de contraer estas enfermedades porque su sistema inmunitario no está totalmente desarrollado”, afirma.

El diagnóstico de Shirinmo constituye la experiencia más reciente de una serie de novedades vividas por el equipo de MSF. La pequeña ha sido diagnosticada mediante dos nuevas pruebas rápidas que fueron introducidas en el hospital en febrero de 2013. El procedimiento de inducción a la expectoración consiste en hacer inspirar a los pacientes una solución salina que libera las secreciones en el interior de sus pulmones, permitiendo así aspirarlas más fácilmente. Este método no supone ningún peligro para los bebés de menos de un mes. Sus expectoraciones son después analizadas con GeneXpertMD, una nueva prueba que permite detectar la resistencia a los medicamentos antituberculosos y diagnosticar así a un paciente en solo dos horas en lugar de 42 días.

En una farmacia de Douchanbe, MSF también empezó a preparar un medicamento contra la tuberculosis multirresistente concebido para los niños. Hasta entonces, no existían formulaciones pediátricas contra la tuberculosis multirresistente en el mercado. Los niños debían tomar medicamentos para adultos consistentes en grandes comprimidos difíciles de tragar y con un gusto muy desagradable. El personal de MSF ha fabricado un jarabe para niños disolviendo el medicamento en un líquido aromatizado que dosifica adecuadamente para los bebés y adolescentes. Es la primera vez que una organización utiliza esta formulación en su proyecto para tratar a los pacientes más jóvenes como Shirinmo.

Para combatir la enfermedad, la pequeña deberá hacer frente a un gran desafío: durante los 18 próximos meses tendrá que tomar el jarabe y otros dos medicamentos por vía oral, y durante seis meses de estos 18, se le administrará otro medicamento por vía inyectable. El tratamiento es tan largo, difícil y desagradable que la mayoría de adultos que se someten al mismo tienen dificultades para seguirlo. Por suerte, el Dr. Hoehn dice que el tratamiento no es tan agresivo  para los niños. “Los niños padecen menos efectos secundarios como náuseas, vómitos y dolores articulares”, explica.

Otro efecto secundario es que los medicamentos inyectables pueden causar problemas de audición: hasta la mitad de los pacientes se ven afectados y algunos de ellos contraen sordera permanente. No se conocen los efectos secundarios de las inyecciones en los niños, pues, como explica el Dr. Hoehn: “no tenemos forma de evaluar la capacidad auditiva de pacientes tan pequeños”.

Existe una importante falta de información y de orientaciones sobre el tratamiento de los niños afectados con la forma resistente de la tuberculosis. “Los niños afectados de tuberculosis han estado relegados al olvido durante mucho tiempo, sobre todo los afectados por la forma multirresistente”, indica Grania Brigden, asesora en tuberculosis para la Campaña de Acceso a Medicamentos Esenciales de MSF. “Tenemos que asegurarnos de que todos los avances en materia en esta enfermedad se aplican de inmediato a los niños. Es crucial que los nuevos medicamentos contra la tuberculosis multirresistente tengan una formulación adaptada a los niños”.

Cuando los niños afectados de tuberculosis son diagnosticados rápidamente, reciben un tratamiento adecuado y lo cumplen, tienen muchas posibilidades de curarse. En lo que respecta a Shirinmo, “En general, pienso que la pequeña tiene buenas posibilidades de salir adelante si su madre la mantiene bajo tratamiento. Por suerte, está muy bien nutrida, lo que evita un problema frecuente”, declara el Dr. Hoehn. Si todo va bien, dentro de 18 meses, el equipo de Douchanbe experimentará otra novedad: la paciente más joven de MSF con tuberculosis mutirresistente a los medicamentos que se ha conseguido curar.


En sus proyectos en Tayikistán, MSF trata actualmente a 30 niños y adolescentes con tuberculosis multirresistente.

El nombre real de la paciente ha sido modificado por razones de confidencialidad.


Pacientes y médicos exigen en un manifiesto mejoras urgentes en diagnósticos y tratamientos.

La enfermera le saca una muestra de sangre a un paciente de MDR-TB © Sami Siva

50 años sin nuevos medicamentos, millones de vidas, tratamientos tóxicos que someten a cada paciente a casi dos años con decenas de miles de pastillas y cientos de dolorosas inyecciones (y aun así sólo la mitad de ellos se cura). Es la crónica de una desidia de gran parte de la comunidad científica y de la investigación farmacéutica sobre la Tuberculosis. Pero la aprobación de dos nuevos medicamentos supone ahora una oportunidad histórica para los pacientes con TB multirresistente (MDR-TB) y para el personal sanitario que les atiende. Una oportunidad que no se puede dejar escapar, según la organización médico-humanitaria Médicos Sin Fronteras.

Uno de los mayores enemigos de los pacientes de la MDR-TB es la lentitud con la que se abordan medidas para eliminar obstáculos a la investigación de mejores combinaciones de fármacos y de ampliación del tratamiento. Si no se intensifican dichas medidas, las tasas de MDR-TB seguirán aumentando en todo el mundo y se habrá desperdiciado esta oportunidad de mejorar de forma radical las tasas de curación. Los dos nuevos medicamentos (bedaquilina y delamanida), que acaban de ser aprobados o están a punto de serlo, pueden ayudar a que el tratamiento sea mucho más corto, efectivo y menos tóxico. Y para ello se necesita más investigación. Esta es una de las peticiones que han hecho pública hoy las personas que padecen la enfermedad y miembros del personal sanitario de MSF en todo el mundo a través del manifiesto “Diagnostícame y Trátame”.

“Hemos estado esperando durante medio siglo el desarrollo de nuevos medicamentos efectivos contra la tuberculosis. ¿Tendremos que esperar otros cincuenta años para aprovechar esta oportunidad única que nos brinda la historia de mejorar y hacer extensivo el tratamiento de la tuberculosis resistente a los medicamentos?” dice el Dr. Erkin Chinasylova, médico especialista en TB de MSF, en Suazilandia. “Lo más urgente es conseguir un tratamiento mejor, pero no estamos viendo que eso sea prioritario en absoluto.”

Los proyectos de MSF están atestiguando el incremento sin precedentes del número de personas con MDR-TB en todo el mundo, encontrando resistencias a los fármacos no sólo entre los pacientes tratados sin éxito con anterioridad, sino también en nuevos pacientes diagnosticados con TB por primera vez – un síntoma que evidencia que la MDR-TB se transmite sin control en las comunidades en las que trabajamos.

De no tratarse, esta enfermedad infecciosa es letal. Pero el tratamiento existente en la actualidad somete a los pacientes a dos años de insoportables efectos secundarios, como psicosis, sordera y náuseas constantes, con dolorosas inyecciones durante ocho meses. Y la tasa de curación no llega al 50% de ellos.

“Estamos en 2013 y éste es mi cuarto año con tuberculosis, cuando debería ser mi cuarto año en la Universidad,” afirma Phumeza Tisile, una joven de 22 años que recibe tratamiento para la TB extremadamente resistente a los medicamentos por medio de MSF en Khayelitsha, Sudáfrica, y una de las signatarias del manifiesto. “Me he tomado alrededor de 20.000 pastillas y me han puesto más de 200 inyecciones muy dolorosas desde que empecé el tratamiento en junio de 2010, y además los fármacos me han dejado sorda. Ojalá pudiera tomar sólo dos comprimidos al día durante más o mes un mes para curarme.”

El número de personas que reciben tratamiento para la MDR-TB en todo el mundo sigue siendo alarmantemente bajo (menos de una de cada cinco personas afectadas que lo necesitan). Y otros de los retos consiste en adaptar el tratamiento para su uso en niños que han contraido la infección.  Se requiere mucho más apoyo político y económico de parte de la comunicad internacional para subsanar el problema.

“Cuando la tuberculosis debería ser una prioridad mundial, la tendencia que estamos viendo es que cada vez se le da menos prioridad y esto es inaceptable,” declara el doctor Manica Balasegaram, director de la Campaña de Acceso a Medicamentos Esenciales de MSF.

El Fondo Mundial apoya aproximadamente en un 90% la lucha contra TB, pero recientemente ha reducido el porcentaje que dedica a la enfermedad. Antes de la celebración de una reunión clave para el aprovisionamiento de fondos a finales de este año, los donantes deben asegurar que el Fondo Mundial está debidamente financiado para que los países tengan el apoyo que necesitan para reforzar la respuesta a la MDR-TB. Con un mejor tratamiento en camino, los estados afectados deberían ampliar sus esfuerzos para diagnosticar y tratar la MDR-TB de inmediato, y poner en marcha programas más sólidos una vez que se introduzcan los nuevos medicamentos.

Consultar las infografías de MSF sobre TB – duración del tratamiento, efectos secundarios, acceso a tratamiento, etc. – en msfaccess.org/TBmanifesto

 


Las diversas formas de TB resistentes a los medicamentos suponen una crisis olvidada de salud a nivel global: la Organización Mundial de la Salud estima que en 2011 hubo 630.000 casos de MDR-TB. MSF empezó a tratar a personas con MDR-TB en 2001. En 2011, MSF proporcionó tratamiento 1.300 personas con MDR-TB en 21 países.

 


0. A cero se reduce la contribución de España al Fondo Mundial para la Lucha contra el Sida, la Malaria y la Tuberculosis en 2012. Cero fue también la contribución en 2011. Si nadie lo remedia, será cero en 2013.

10. Diez fueron los millones de euros prometidos por España al Fondo Mundial en la Conferencia Internacional sobre el Sida de Washington en julio de 2012. Una cifra escasísima.

55 %. Es la medida de la última aportación de España al Fondo Mundial, en 2010: 189 millones, un 55% de lo que había comprometido.

90 %. Es el recorte sufrido por la ayuda humanitaria pública española entre 2009 y 2012: ha pasado de 465 millones de euros a menos de 50. Las previsiones para 2013 dibujan un escenario nefasto: el borrador de Presupuestos anuncia menos de 20 millones de euros.

Estas son las cifras del desastre: España le ha dado la espalda a la lucha contra el sida y a la respuesta a las crisis humanitarias, dejando en la cuneta a las poblaciones vulnerables que recibían una ayuda vital en todo el mundo. Los recortes empezaron con el Gobierno anterior, en 2009, y se han agravado exponencialmente en los últimos tiempos.

 

Esta marcha atrás es el resultado de una opción política no una cuestión presupuestaria: no nos dejemos engañar por el discurso que enfrenta a los pobres “de aquí” con los pobres “de allí”.

 

Esta dicotomía es más un acto de manipulación política que una justificación aceptable: ética y conceptualmente, no hay ninguna razón para dejar de responder a las necesidades de un grupo de personas porque haya otro grupo distinto con necesidades diferentes.

“Los de allí” son los refugiados sudaneses cobijados bajo plásticos en Sudán del Sur, son los niños que pueden morir de desnutrición en Níger, son las incesantes víctimas del cólera en Haití, son los pacientes de VIH que reciben tratamiento y los que aún no han tenido esa suerte. Son personas que no pueden esperar, y cuya asistencia reposa la mayoría de las veces en agentes externos: en agencias internacionales financiadas por países donantes y en organizaciones como Médicos Sin Fronteras.

Por eso nos preocupa enormemente el que uno de esos países donantes, España, esté desmantelando su ayuda humanitaria y se haya retirado de la lucha contra la gran pandemia de las últimas décadas, el sida. Esta decisión va a tener un enorme coste humano. Estos fondos, que no deberían ser víctima propiciatoria de la crisis económica, pueden marcar la diferencia entre la vida y la muerte para quienes la reciben: España estaba marcando esa diferencia y ha dejado de hacerlo.

 

Tras años de sólidos compromisos, España se ha convertido en un donante irrelevante en el panorama internacional, y eso justo en el momento en el que retoma sus ambiciones de regresar al Consejo de Seguridad de Naciones Unidas para el bienio 2015-16.

 

A la hora de conseguir aliados, podrían resultar determinantes los votos procedentes de ese gran número de países afectados por la pandemia del sida y otras emergencias ahora descartadas por los fondos públicos.

El “firme compromiso” internacional que el presidente del Gobierno defendió en su discurso ante la Asamblea General de la ONU en septiembre pasado se demuestra apoyando a organismos como el Fondo Mundial, que actualmente financia la mitad de la cohorte mundial de pacientes en tratamiento contra el VIH en el mundo: casi 4 millones de personas, de los 8 millones que han salvado la vida gracias a la terapia antirretroviral. España había llegado a ser el quinto donante del Fondo, con aportaciones de más de 200 millones al año.

Dejar su contribución en cero, o mutilar las partidas de ayuda humanitaria pública y otras aportaciones a organismos multilaterales, aparte de no resolver el déficit, lanza un mensaje de desinterés por las emergencias que afectan a una gran parte de la población del planeta. El Gobierno debe decidir qué parámetros quiere que definan la Marca España, y este déficit humanitario seguramente no es el más conveniente.


La bedaquilina también actúa contra las formas resistentes de la enfermedad. MSF insta a su rápido registro en los países con elevada carga de tuberculosis resistente.

Tuberculosis en Khayelitsha, Ciudad del Cabo Sudáfrica. © Sylvain Groulx José Cendón

La aprobación por parte de la Agencia Federal del Medicamento de Estados Unidos (FDA) de la bedaquilina, el primer fármaco contra la tuberculosis que se aprueba en 50 años, y que además actúa contra sus formas resistentes, es un inmenso paso adelante en la lucha contra esta enfermedad. Por esta razón, la organización médico-humanitaria Médicos Sin Fronteras (MSF) insta a su rápido registro en los países con elevada carga de Tuberculosis (TB) resistente.

La bedaquilina es el primer medicamento activo contra la TB que la FDA aprueba desde 1963. “Es un avance mayúsculo, y además el hecho de que este fármaco sea activo contra las formas resistentes a medicamentos de la TB supone que tiene el potencial de cambiar las reglas del juego”, explica el director de la Campaña de Acceso de MSF, el doctor Manica Balasegaram.

En la actualidad, el tratamiento de la TB multirresistente (MDR-TB) tiene un curso de dos años y consiste en la toma de hasta 20 pastillas diferentes al día e inyecciones diarias durante unos 8 meses. Los pacientes sufren insoportables efectos secundarios, entre otros: nauseas persistentes, sordera definitiva o psicosis. Globalmente, sólo el 48% de los pacientes que inician el tratamiento contra la MDR-TB se curan. En los programas de MSF, la tasa de curación es algo más elevada (un 53%) pero sigue siendo excesivamente baja.

“Los ministerios de salud y las agencias reguladoras del medicamento tienen que trabajar juntos para garantizar que los enfermos de MDR-TB se beneficien lo antes posible de este importante avance médico. Es responsabilidad de todos utilizar la bedaquilina para diseñar nuevos regímenes de tratamiento más cortos, más tolerables para los pacientes y más efectivos”, señala el Dr. Balasegaram. “Con este tratamiento deberíamos poder ampliar e intensificar nuestros esfuerzos por tratar la MDR-TB”.

La epidemia de TB resistente a medicamentos es grave: en 2011 se registraron 310.000 nuevos casos. Globalmente, sólo un 19% de las personas que la padecen reciben tratamiento. “Resulta chocante lo limitada que hasta ahora ha sido la respuesta a la TB resistente, en gran parte debido a que los actuales regímenes de tratamiento son complejos y costosos para los sistemas de salud, y difíciles de tolerar para los pacientes”, explica el doctor Francis Varaine, responsable del Grupo de Trabajo para TB de MSF. “Con regímenes más sencillos, cortos y más efectivos, podremos ampliar la escala del tratamiento y curar a más personas”.

Además de la bedaquilina, desarrollada por Janssen, está en proceso de registro ante la Agencia Europea del Medicamento (EMEA) un segundo fármaco activo contra la MDR-TB, la delamanida, desarrollada por Otsuka; se espera que sea aprobado para su uso en 2013. Ambos medicamentos representan una oportunidad sin precedentes de mejorar el tratamiento de la TB multirresistente: por ello, resulta extremadamente urgente garantizar que los dos fármacos puedan ser combinados y prescritos con la mayor eficacia posible.

No obstante, el acceso a estos nuevos medicamentos depende en gran medida de los fabricantes. Por esta razón, MSF les insta a ponerlos a disposición de los investigadores con el fin de desarrollar regímenes cortos y eficaces de tratamiento, a registrarlos en los países con elevada carga de la enfermedad lo antes posible una vez aprobados y a garantizar su disponibilidad en los países donde son más necesarios.

En 2011, MSF proporcionó tratamiento a 26.600 pacientes de tuberculosis en 36 países, entre ellos 1.300 afectados por formas resistentes de la enfermedad. Entre 2000 y 2011, sólo el 3,8% de los nuevos medicamentos aprobados en el mundo (excluidas las vacunas) se destinó a enfermedades tropicales, tuberculosis y otras infecciones desatendidas, enfermedades que, en su conjunto, representan el 10,5% de la carga mundial de morbilidad.


El asesor de la Misión Francesa en Naciones Unidas para el Desarrollo Social, Fabienne Bartoli, anunció este jueves, 13 de diciembre, durante la conferencia sobre I+D para poblaciones olvidadas, organizada por MSF y la Iniciativa para el Desarrollo de Medicamentos para Enfermedades Olvidadas (DNDi) en Nueva York, que el gobierno francés destinará una parte del impuesto sobre transacciones financieras, acordado el pasado agosto, a la investigación y el desarrollo en salud a nivel mundial.

 

Paciente de TB multirresistente en Tayikistán © Ron Haviv/VII

Al respecto, el representante para la Campaña de Acceso a Medicamentos de MSF en España, Carlos Ugarte, declaró desde Madrid que “el anuncio del gobierno francés para priorizar la I+D en salud global es un paso importantísimo para asegurar que se desarrollen tratamientos vitales y otras herramientas médicas de modo que lleguen a quienes más los necesitan”.

Ugarte hizo un llamamiento a que otros gobiernos, y en particular al Gobierno de España, para que adopten medidas similares como los impuestos a las transacciones financieras, implantado en Francia desde el pasado agosto, de modo que destinen una parte de la recaudación de lo mismos para atender las necesidades médicas de los pacientes con enfermedades olvidadas. “Es el momento de pasar de las declaraciones a los compromisos firmes y adoptar el impuesto sobre transacciones financieras destinando estos recursos a servicios sociales básicos, a la cooperación al desarrollo y a la salud global”.

“En nuestro trabajo, somos testigos a diario de los fracasos del sistema actual de I+D que no llega a las poblaciones de los países en desarrollo en muchos casos, por carencias de financiación de los programas de I+D en enfermedades olvidadas”, añade. “El impuesto sobre transacciones financieras puede ser un mecanismo innovador para reducir estas lagunas que hacen que cada año, millones de personas no tengan acceso a tratamientos efectivos para enfermedades tropicales desatendidas, malaria o tuberculosis”, concluye.

El anuncio francés ha tenido lugar en la primera jornada  de la conferencia de dos días que, bajo el título: ‘Vidas en la balanza: Innovaciones médicas para pacientes y poblaciones olvidados’, tiene lugar en Nueva York. En el simposio se están examinando los progresos y fallos de la I+D para combatir las enfermedades desatendidas en la última década. También se aborda la necesidad de contar con vacunas adaptadas al terreno para llegar a los 22,4 millones de niños que todavía no están recibiendo ni el paquete más básico de vacunación todos los años.

En uno de los análisis presentados en la conferencia, DNDi y MSF han identificado que, entre 2000 y 2011, sólo el 3,8% de los nuevos medicamentos aprobados (excluidas las vacunas) se destinó a enfermedades tropicales, tuberculosis y otras infecciones desatendidas, enfermedades que, en su conjunto, representan el 10,5% de la carga mundial de morbilidad.


La guerrilla de la UFDR entra en la ciudad. Con el equipo parcialmente evacuado, MSF mantiene la atención hospitalaria a heridos y desplazados con 16 trabajadores sanitarios.

Clínicas móviles en Besse, cerca de Batangafo, RCA © Anna Surinyach / MSF

El pasado lunes, la ciudad de Ndélé, al noreste de República Centroafricana (RCA), fue objeto de un ataque perpetrado por el grupo armado de la UFDR (Unión de Fuerzas Democráticas para la Reunificación).

Durante la mañana, se produjo un intercambio de disparos entre la UFDR y las FACA (Fuerzas Armadas Centroafricanas), basadas en Ndélé. La UFDR tomó control de una parte de la ciudad. Se registraron algunas víctimas entre las filas de las FACA. Un civil resultó herido y posteriormente se le transfirió al hospital de MSF para recibir atención médica.

La mayoría de la población de Ndélé abandonó la ciudad para escapar de los enfrentamientos. Entre 300 y 400 personas (en su mayoría mujeres y niños) se encuentran en la pista de aterrizaje, que está protegida por la FOMAC (Fuerza Multinacional de África Central). Por otro lado, el antiguo grupo armado de la CPJP (Convención de Patriotas por la Justicia y la Paz), que está basado en Ndélé, y se encuentra en espera del proceso de Desmovilización, Desarme y Reintegración, no intervino en los enfrentamientos.

Al día siguiente, una buena parte del equipo de MSF (normalmente compuesto por 130 trabajadores locales, 25 nacionales y 8 expatriados) fueron evacuados por aire. En la ciudad, permanece un equipo reducido para mantener la atención sanitaria en el hospital a nivel primario y secundario, así como para atender a los posibles heridos por los enfrentamientos y a los desplazados mediante clínicas móviles.

Este equipo reducido está compuesto por 4 expatriados y 12 trabajadores nacionales, todos ellos personal sanitario. Hasta el momento, MSF ha atendido a dos heridos y se han registrado dos muertos a causa de los combates. Así mismo, 3 niños desplazados pasaron consulta en el hospital de la organización. Y se envió una clínica móvil para dar consulta y revisar las necesidades más acuciantes de la población desplazada.

Se espera que la población vuelva sin mayores consecuencias, si no se produce ninguna ofensiva militar durante los próximos días. Probablemente, se tendrá que attender a un número creciente de casos de diarrhea y de infecciones respiratorias. Por su parte, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) está suministrando agua potable y comida.

El proyecto de MSF en Ndélé comenzó en 2010 con el objetivo de proporcionar atención pirmaria y secundaria, atención nutricional y tratamiento para enfermedades olvidadas y atención ambulatoria por medio de un hospital y ocho puestos de salud en toda la zona. La mayor causa de consulta y atención médica es la malaria Una buena parte de la población de Ndélé ha sido desplazada por la violencia desde hace mucho tiempo.

MSF trabaja en RCA desde 1997. Lleva a cabo siete proyectos en cinco de los siete distritos sanitarios. La organización apoya 7 hospitales y alrededor de 38 puestos de salud en colaboración con el Ministerio de Salud. Las actividades de MSF en RCA dan cobertura a una amplia variedad de servicios, desde la atención primaria y secundaria, el tratamiento de enfermedades olvidadas, la atención  nutricional y las intervenciones quirúrgicas. La malaria causa la mayor morbilidad y suele ser el eje principal de la atención médica, aunque los otros componentes más importantes del trabajo de MSF en RCA son la vacunación, y la atención a los pacientes de enfermedad del sueño, VIH, TB y desnutrición.


El análisis de actual I+D de salud muestra progresos importantes pero sigue habiendo lagunas significativas en materia de innovación

Sudán del Sur 2012 © John Stanmeyer/VII

A pesar de avances importantes en la investigación y desarrollo (I+D) para la salud mundial de la última década, solo una pequeña parte de los nuevos medicamentos desarrollados entre 2000 y 2011 eran para el tratamiento de enfermedades desatendidas, evidenciando el ‘desequilibrio fatal’ entre la carga mundial de enfermedades y la existencia de tratamientos para algunas de las infecciones más devastadoras del mundo. Así lo han destacado hoy Médicos Sin Fronteras (MSF) y la iniciativaMedicamentos para Enfermedades Olvidadas (DNDi) en un análisis que se ha presentado hoy en una conferencia internacional destinada a estimular las innovaciones médicas para estas enfermedades.

En su análisis, DNDi y MSF han identificado que, entre 2000 y 2011, sólo el 3,8% de los nuevos medicamentos aprobados (excluidas las vacunas) se destinó a enfermedades tropicales, tuberculosis y otras infecciones desatendidas, enfermedades que, en su conjunto, representan el 10,5% de la carga mundial de morbilidad. Gran parte de los avances en el tratamiento de estas enfermedades olvidadas y las mejoras para los pacientes durante este tiempo se produjeron a través de reformulaciones de medicamentos y la reutilización de los fármacos ya existentes contra estas enfermedades. Sin embargo, sólo cuatro de los 336 medicamentos completamente nuevos (nuevas entidades químicas) desarrollados entre 2000 y 2011 se diseñaron para el tratamiento de enfermedades olvidadas.

“Tenemos que preguntarnos ¿cuánto hemos progresado realmente durante la última década?”, afirma Unni Karunakara, presidente internacional de MSF. “La gente sigue muriendo de enfermedades arcaicas. Los profesionales sanitarios están todavía atados por las carencias de medicamentos disponibles, obligados a tratar a sus pacientes con medicamentos que tienen décadas de antigüedad y que suelen ser brutales. En estos momentos, hay pacientes resistentes a fármacos antituberculosos soportando dos años de un tratamiento absolutamente horrible; náuseas agotadoras, dolor, depresión, aislamiento social, pérdida de audición e incluso psicosis son solo algunos de los efectos secundarios que pueden padecer mientras lo toman. Nuestros pacientes están a la espera de avances científicos reales”.

De acuerdo con el análisis de DNDi y MSF, tres de los cuatro nuevo medicamentos aprobados para enfermedades olvidadas en los últimos diez años fueron para la malaria; ninguno de los nuevos fármacos estaba orientado para alguna de las 17 enfermedades tropicales desatendidas (ETD) definidas por la Organización Mundial de la Salud (OMS) ni para la tuberculosis. Por otra parte, en diciembre de 2011, sólo el 1,4% de un total de cerca de 150.000 ensayos clínicos registrados estaba centrado en las enfermedades desatendidas.

La conferencia de dos días Vidas en la balanza: Innovaciones médicas para pacientes y poblaciones olvidados’, organizada también por el programa de Salud Global de la Facultad de Medicina Mount Sinai, examinará los progresos y fallos de la I+D para combatir las enfermedades desatendidas en la última década- un período en el cual se ha producido un incremento de nuevas iniciativas y financiadores en I+D en enfermedades olvidadas – y se centrará en particular en la necesidad de acelerar el desarrollo y traspaso de nuevas tecnologías sanitarias para combatir la enfermedad de Chagas y la tuberculosis resistente a los medicamentos (DR-TB por sus siglas en inglés). También se examinará la necesidad de contar con vacunas adaptadas al terreno para llegar a los 22,4 millones de niños que todavía no están recibiendo ni el paquete más básico de vacunación todos los años.

El simposio tiene lugar 10 años después de que MSF organizara una importante conferencia en Nueva York para examinar la crisis en I+D en enfermedades desatendidas y sentara las bases para la creación de la DNDi en 2003. En un estudio de 2001 llevado a cabo por MSF y el Grupo de Trabajo de Medicamentos para Enfermedades Olvidadas, precursor de la DNDi, sólo el 1,1 % de los nuevos medicamentos aprobados entre 1975 y 1999  estaban destinados a las enfermedades olvidadas, incluidas las enfermedades tropicales desatendidas, la malaria y la tuberculosis, a pesar de que representan 12% de la carga mundial de morbilidad.

Han surgido algunos éxitos individuales a partir de la proliferación actores mundiales de I+D en la última década. Por ejemplo, las asociaciones de desarrollo de productos (PDP) fueron responsables de más del 40% de los productos para enfermedades olvidadas registrados entre 2000 y 2011, incluyendo los diagnósticos nuevos de tuberculosis y tratamientos combinados contra la malaria.

“Ha habido avances, pero para muchas enfermedades todavía necesitamos innovaciones revolucionarias”, manifiesta el Bernard Pécoul, director ejecutivo de la DNDi. “Las asociaciones de desarrollo de productos e iniciativas de I+D ad hoc no pueden ser la solución a la falta sistémica de innovación. Debemos hacer que las necesidades del paciente sean la fuerza impulsora para la I+D. Esta es la única manera de construir sobre de los últimos 10 años y superar el desequilibrio fatal que aún existe entre la I+D y las necesidades de salud mundial. Los gobiernos deben establecer un marco de investigación y desarrollo para coordinar, financiar y estimular la innovación médica sostenible para los nuevos medicamentos, medios de diagnóstico y vacunas para las personas que más lo necesitan”.

La conferencia llega inmediatamente después de la reciente decisión de los gobiernos de retrasar los esfuerzos de la OMS durante 10 años para desarrollar un marco global para fortalecer el establecimiento de prioridades, coordinación y financiación de la I+D para enfermedades que afectan a millones de personas en todo el mundo. El sistema actual de I+D médica es deficiente ya que está predominantemente impulsada por intereses comerciales en lugar que por prioridades globales de salud. Esto significa que la investigación está dirigida hacia las áreas que son más rentables, dejando a las necesidades médicas fundamentales -en particular a aquellas que afectan desproporcionadamente a los países en desarrollo, como las enfermedades tropicales olvidadas o la tuberculosis- sin afrontarse.

La conferencia, que reunirá a un nutrido grupo de investigadores, profesionales médicos, expertos sanitarios mundiales, políticos, especialistas en farmacia y biotecnología, donantes, activistas, defensores de los pacientes y periodistas, contará con una conferencia de Anthony S. Fauci, director del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de los Institutos Nacionales de Salud de EEUU y un videomensaje del presidente del Banco Mundial, Jim Yong Kim.


Médicos Sin Fronteras (MSF) ha abierto una nueva sala en el hospital de Machiton, cerca de la capital Dushanbé, donde proyecta tratar a entre 60 y 100 niños con tuberculosis multirresistente a los medicamentos y a sus familias en los próximos tres meses. Este es el primer programa de este tipo que se lleva a cabo en Tayikistán, que cuenta con la tasa de tuberculosis más alta de Europa.

Un niño afectado de tuberculosis es atendido en el hospital de MSF en Dushanbé © Natasha Sergeeva/MSF

“Nuestro programa se llama Familia TB”, explica Nana Zarkua, coordinadora médica de MSF. “Es frecuente en Tayikistán que varios miembros de una familia estén enfermos y lo que hace que nuestro programa sea especial es el enfoque familiar del problema”.

“A menudo, un niño enfermo sirve de punto de entrada a una familia con tuberculosis”, añade Zarkua. “Cuando diagnosticamos a un niño con tuberculosis, informamos a la familia sobre cómo reducir la propagación de la enfermedad y podemos localizar a los contactos dentro del círculo familiar para ver quién más puede estar infectado”.

Desatención sistemática

En Tayikistán –unos de los países más pobres de la antigua Unión Soviética, con la tasa más alta de tuberculosis (TB) de Europa– la pobreza y un sistema de salud falto de fondos han ido relegando sistemáticamente al olvido a la gente con la forma resistente a los medicamentos (DR-TB por sus siglas en inglés). Si no se diagnostica ni se trata, esta enfermedad tan infecciosa se propaga con gran rapidez entre los amigos y familiares de las personas afectadas, destruyendo familias, y sembrando estigma y miedo.

Los niños han sido los más olvidados de todos, y hasta que MSF no ha iniciado su nuevo programa, ni un solo niño en Tayikistán recibía tratamiento para la TB multirresistente a los medicamentos (MDR-TB por sus siglas en inglés, una forma de la enfermedad que es resistente a los dos antibióticos de primera línea más potentes). “La creencia más extendida entre los especialistas locales de TB”, declara Zarkua, “es que los niños no deben tratarse con medicamentos de segunda línea; otros incluso niegan la posibilidad de la TB resistente en niños porque es muy difícil de diagnosticar y de probar”.

Los médicos de MSF esperan encontrar una forma rápida de diagnóstico de la DR-TB para este grupo de edad, y hasta que no haya formulaciones pediátricas de medicamentos para tratarla, los pacientes más jóvenes serán tratados con medicación para adultos, como se ha hecho con éxito en los programas de MSF en otras partes del mundo. El equipo de la organización en Tayikistán también está renovando un edificio abandonado en el recinto hospitalario de Machiton para convertirlo en una sala de inducción de esputos (consistente en fluidificar las secreciones pulmonares de los enfermos mediante nebulización con solución fisiológica y facilitar luego su drenaje, algo que debe hacerse en unas condiciones especiales de aislamiento, dado el alto nivel de contagio de la enfermedad), la primera de esta índole en Asia Central.

Pensando en los niños

Antes, todos los niños enfermos de TB en Tayikistán tenían que permanecer hospitalizados durante la duración de su tratamiento, aislados de sus familias y con pocas distracciones. Pero en el hospital de Machiton, los niños serán tratados de forma ambulatoria en la medida de lo posible para que puedan quedarse con sus familias y seguir llevando una vida normal.

Para los niños que deban quedar ingresados, la sala de MDR-TB de MSF en el hospital de Machiton contará con personal especialmente formado para realizar actividades con los niños (juegos, dibujos, lecturas, puzzles…) que estimulen su desarrollo. “Nuestro equipo de apoyo psicosocial dispone de estrategias para cada grupo de edad, de modo que los niños reciban la estimulación necesaria de acuerdo con su edad”, dice Zarkua.

Cuando los pacientes ya no sean infecciosos, el personal de MSF les ayudará a convencer a sus escuelas para que les dejen continuar sus estudios. “Tenemos el ejemplo de una niña a la que tratamos y estaba completamente curada; conseguimos que fuera aceptada de nuevo en la escuela”, concluye la coordinadora médica de MSF.

Las familias de los niños en tratamiento ambulatorio reciben paquetes semanales de alimentos ricos en proteínas –carne, pescado o leche condensada– que de otro modo no podrían permitirse. MSF también les proporciona teléfonos móviles y dinero para el transporte hasta el hospital, para que puedan llevar a término el largo y difícil tratamiento de sus hijos.


En la ceremonia de entrega, celebrada el pasado 8 de septiembre en Washington, el presidente de la organización médico-humanitaria instó a la comunidad internacional a no ignorar por más tiempo las necesidades de millones de enfermos olvidados en todo el mundo.

El presidente internacional de MSF Unni Karunakara visita a un niño en Somalia/MSF

El Premio J. William Fulbright 2012 al Entendimiento Internacional, dotado con 50.000 dólares americanos, fue recogido por el Dr. Unni Karunakara, presidente internacional de Médicos Sin Fronteras (MSF), en la Biblioteca del Congreso en Washington D.C.

“MSF es una asociación cuyo objetivo no es solo tratar a pacientes sino promover el entendimiento de las necesidades médicas de los enfermos olvidados y a menudo ignorados”, explicó el Dr. Karunakara en su discurso de agradecimiento. “Hoy mi propósito no es solo aceptar y agradecer este premio, sino desafiar a todos ustedes ­–líderes en sus respectivos campos, profesionales de la medicina, responsables políticos, abogados, diplomáticos, académicos u otros– a atender las necesidades de estos pacientes”.

MSF trata a miles de pacientes de enfermedades olvidadas en todo el mundo y utiliza su experiencia sobre el terreno para investigar y contribuir al desarrollo de  tratamientos y pruebas diagnósticas adaptados a las condiciones de los países donde trabaja. Como parte de esta labor, la organización es socia fundadora de la iniciativa Medicamentos para Enfermedades Olvidadas (DNDi por sus siglas en inglés), una iniciativa si ánimo de lucro que hasta el momento ya ha producido un nuevos tratamientos para la enfermedad del sueño, la malaria y pronto para el Chagas, todos ellos, libres de patentes.

“La falta de medicamentos efectivos y seguros para estas enfermedades olvidadas es del todo inaceptable”, proseguía el Dr. Karunakara en su discurso. “Seguir utilizando tratamientos y métodos diagnósticos que no han evolucionado en medio siglo es tanto como negar la existencia de millones de personas afectadas”.

MSF destinará los 50.000 dólares del Premio Fulbright a la investigación de un tratamiento innovador para la tuberculosis multirresistente a los medicamentos, una infección cada vez más extendida en el mundo, con cientos de miles de personas afectadas que apenas tienen acceso a pruebas diagnósticas y tratamientos adecuados.

Como parte destacada de la ceremonia de entrega, se proyectó un vídeo en reconocimiento a la labor de Francis Gatluak, uno de los primeros pacientes de leishmaniasis visceral o kala azar –una enfermedad olvidada que puede ser mortal– que la organización trató en Sudán y que más tarde se incorporó a MSF como enfermero para tratar a personas con la misma infección que casi le costó la vida. Francis ya lleva más de dos décadas trabajando con pacientes de kala azar y tuberculosis en su país de origen.

“Esta es la primera vez que el premio se otorga a una organización y no a una persona,” explica Patricia Krebs, presidenta de la Asociación Fulbright. “Médicos Sin Fronteras fue elegida por decisión unánime del Comité de Selección Internacional, debido a los objetivos compartidos por ambas organizaciones de promover el entendimiento mundial y los principios humanitarios”.

El Premio J. William Fulbright fue entregado por primera vez en 1993 a Nelson Mandela, que más tarde recibió el Premio Nobel de la Paz. Otros tres laureados con este galardón más tarde también recibieron el Nobel. A MSF le fue concedido en 1999.