MÉDICOS SIN FRONTERAS

En el hospital de tuberculosis pediátrica de Douchanbe son pocos los niños que parezcan tan activos y saludables como Shirinmo. La pequeña, que cruza la sala arrastrándose por el suelo, está radiante y desbordante de energía. Pero si nos acercamos a ella, podemos escuchar su respiración jadeante.

El doctor Hoehn y la enfermera examinan un bebé de 9 meses con MDR-TB en Tayikistán © Christoph Hoehn/MSF

El diagnóstico es abrumador: la niña de nueve meses padece tuberculosis multirresistente a los medicamentos, una enfermedad que se propaga fácilmente y que es letal si no se trata.

“Shirinmo no es la paciente con tuberculosis más joven que hayamos tenido, pero si es la más pequeña que hayamos diagnosticado con la forma multirresistente de la enfermedad”, explica el Dr. Christoph Hoehn de Médicos Sin Fronteras (MSF). A finales de 2011, la organización lanzó un proyecto de lucha contra la tuberculosis multirresistente en Tayikistán. “Los bebés corren un gran riesgo de contraer estas enfermedades porque su sistema inmunitario no está totalmente desarrollado”, afirma.

El diagnóstico de Shirinmo constituye la experiencia más reciente de una serie de novedades vividas por el equipo de MSF. La pequeña ha sido diagnosticada mediante dos nuevas pruebas rápidas que fueron introducidas en el hospital en febrero de 2013. El procedimiento de inducción a la expectoración consiste en hacer inspirar a los pacientes una solución salina que libera las secreciones en el interior de sus pulmones, permitiendo así aspirarlas más fácilmente. Este método no supone ningún peligro para los bebés de menos de un mes. Sus expectoraciones son después analizadas con GeneXpertMD, una nueva prueba que permite detectar la resistencia a los medicamentos antituberculosos y diagnosticar así a un paciente en solo dos horas en lugar de 42 días.

En una farmacia de Douchanbe, MSF también empezó a preparar un medicamento contra la tuberculosis multirresistente concebido para los niños. Hasta entonces, no existían formulaciones pediátricas contra la tuberculosis multirresistente en el mercado. Los niños debían tomar medicamentos para adultos consistentes en grandes comprimidos difíciles de tragar y con un gusto muy desagradable. El personal de MSF ha fabricado un jarabe para niños disolviendo el medicamento en un líquido aromatizado que dosifica adecuadamente para los bebés y adolescentes. Es la primera vez que una organización utiliza esta formulación en su proyecto para tratar a los pacientes más jóvenes como Shirinmo.

Para combatir la enfermedad, la pequeña deberá hacer frente a un gran desafío: durante los 18 próximos meses tendrá que tomar el jarabe y otros dos medicamentos por vía oral, y durante seis meses de estos 18, se le administrará otro medicamento por vía inyectable. El tratamiento es tan largo, difícil y desagradable que la mayoría de adultos que se someten al mismo tienen dificultades para seguirlo. Por suerte, el Dr. Hoehn dice que el tratamiento no es tan agresivo  para los niños. “Los niños padecen menos efectos secundarios como náuseas, vómitos y dolores articulares”, explica.

Otro efecto secundario es que los medicamentos inyectables pueden causar problemas de audición: hasta la mitad de los pacientes se ven afectados y algunos de ellos contraen sordera permanente. No se conocen los efectos secundarios de las inyecciones en los niños, pues, como explica el Dr. Hoehn: “no tenemos forma de evaluar la capacidad auditiva de pacientes tan pequeños”.

Existe una importante falta de información y de orientaciones sobre el tratamiento de los niños afectados con la forma resistente de la tuberculosis. “Los niños afectados de tuberculosis han estado relegados al olvido durante mucho tiempo, sobre todo los afectados por la forma multirresistente”, indica Grania Brigden, asesora en tuberculosis para la Campaña de Acceso a Medicamentos Esenciales de MSF. “Tenemos que asegurarnos de que todos los avances en materia en esta enfermedad se aplican de inmediato a los niños. Es crucial que los nuevos medicamentos contra la tuberculosis multirresistente tengan una formulación adaptada a los niños”.

Cuando los niños afectados de tuberculosis son diagnosticados rápidamente, reciben un tratamiento adecuado y lo cumplen, tienen muchas posibilidades de curarse. En lo que respecta a Shirinmo, “En general, pienso que la pequeña tiene buenas posibilidades de salir adelante si su madre la mantiene bajo tratamiento. Por suerte, está muy bien nutrida, lo que evita un problema frecuente”, declara el Dr. Hoehn. Si todo va bien, dentro de 18 meses, el equipo de Douchanbe experimentará otra novedad: la paciente más joven de MSF con tuberculosis mutirresistente a los medicamentos que se ha conseguido curar.


En sus proyectos en Tayikistán, MSF trata actualmente a 30 niños y adolescentes con tuberculosis multirresistente.

El nombre real de la paciente ha sido modificado por razones de confidencialidad.


Médicos Sin Fronteras (MSF) ha abierto una nueva sala en el hospital de Machiton, cerca de la capital Dushanbé, donde proyecta tratar a entre 60 y 100 niños con tuberculosis multirresistente a los medicamentos y a sus familias en los próximos tres meses. Este es el primer programa de este tipo que se lleva a cabo en Tayikistán, que cuenta con la tasa de tuberculosis más alta de Europa.

Un niño afectado de tuberculosis es atendido en el hospital de MSF en Dushanbé © Natasha Sergeeva/MSF

“Nuestro programa se llama Familia TB”, explica Nana Zarkua, coordinadora médica de MSF. “Es frecuente en Tayikistán que varios miembros de una familia estén enfermos y lo que hace que nuestro programa sea especial es el enfoque familiar del problema”.

“A menudo, un niño enfermo sirve de punto de entrada a una familia con tuberculosis”, añade Zarkua. “Cuando diagnosticamos a un niño con tuberculosis, informamos a la familia sobre cómo reducir la propagación de la enfermedad y podemos localizar a los contactos dentro del círculo familiar para ver quién más puede estar infectado”.

Desatención sistemática

En Tayikistán –unos de los países más pobres de la antigua Unión Soviética, con la tasa más alta de tuberculosis (TB) de Europa– la pobreza y un sistema de salud falto de fondos han ido relegando sistemáticamente al olvido a la gente con la forma resistente a los medicamentos (DR-TB por sus siglas en inglés). Si no se diagnostica ni se trata, esta enfermedad tan infecciosa se propaga con gran rapidez entre los amigos y familiares de las personas afectadas, destruyendo familias, y sembrando estigma y miedo.

Los niños han sido los más olvidados de todos, y hasta que MSF no ha iniciado su nuevo programa, ni un solo niño en Tayikistán recibía tratamiento para la TB multirresistente a los medicamentos (MDR-TB por sus siglas en inglés, una forma de la enfermedad que es resistente a los dos antibióticos de primera línea más potentes). “La creencia más extendida entre los especialistas locales de TB”, declara Zarkua, “es que los niños no deben tratarse con medicamentos de segunda línea; otros incluso niegan la posibilidad de la TB resistente en niños porque es muy difícil de diagnosticar y de probar”.

Los médicos de MSF esperan encontrar una forma rápida de diagnóstico de la DR-TB para este grupo de edad, y hasta que no haya formulaciones pediátricas de medicamentos para tratarla, los pacientes más jóvenes serán tratados con medicación para adultos, como se ha hecho con éxito en los programas de MSF en otras partes del mundo. El equipo de la organización en Tayikistán también está renovando un edificio abandonado en el recinto hospitalario de Machiton para convertirlo en una sala de inducción de esputos (consistente en fluidificar las secreciones pulmonares de los enfermos mediante nebulización con solución fisiológica y facilitar luego su drenaje, algo que debe hacerse en unas condiciones especiales de aislamiento, dado el alto nivel de contagio de la enfermedad), la primera de esta índole en Asia Central.

Pensando en los niños

Antes, todos los niños enfermos de TB en Tayikistán tenían que permanecer hospitalizados durante la duración de su tratamiento, aislados de sus familias y con pocas distracciones. Pero en el hospital de Machiton, los niños serán tratados de forma ambulatoria en la medida de lo posible para que puedan quedarse con sus familias y seguir llevando una vida normal.

Para los niños que deban quedar ingresados, la sala de MDR-TB de MSF en el hospital de Machiton contará con personal especialmente formado para realizar actividades con los niños (juegos, dibujos, lecturas, puzzles…) que estimulen su desarrollo. “Nuestro equipo de apoyo psicosocial dispone de estrategias para cada grupo de edad, de modo que los niños reciban la estimulación necesaria de acuerdo con su edad”, dice Zarkua.

Cuando los pacientes ya no sean infecciosos, el personal de MSF les ayudará a convencer a sus escuelas para que les dejen continuar sus estudios. “Tenemos el ejemplo de una niña a la que tratamos y estaba completamente curada; conseguimos que fuera aceptada de nuevo en la escuela”, concluye la coordinadora médica de MSF.

Las familias de los niños en tratamiento ambulatorio reciben paquetes semanales de alimentos ricos en proteínas –carne, pescado o leche condensada– que de otro modo no podrían permitirse. MSF también les proporciona teléfonos móviles y dinero para el transporte hasta el hospital, para que puedan llevar a término el largo y difícil tratamiento de sus hijos.