MÉDICOS SIN FRONTERAS

A pesar de los esfuerzos de acogida de Uganda, las necesidades más básicas no están cubiertas.

© Frederic NOY/COSMOS

Denunciamos que la comunidad internacional está fallando al cerca de millón de refugiados que actualmente acoge Uganda, cuya situación se agrava rápidamente. Advertimos también de que, para evitar que se produzca una emergencia sanitaria de grandes dimensiones, los esfuerzos deberían centrarse en hacer llegar aquellos suministros que ayuden a salvar vidas, tales como agua y comida en cantidades suficientes.

Leer más


Los grandes picos de malaria que se están produciendo en Sudán del Sur aumentan la posibilidad de una segunda temporada consecutiva de esta enfermedad con cifras muy altas de casos y muertes. Esta situación podría prevenirse si se actúa urgentemente para reforzar el acceso al tratamiento en las zonas de más alto riesgo, según Médicos Sin Fronteras (MSF).

Casi el 60% de los pacientes de esta sala de hospital en Aweil tiene malaria. Agosto de 2015. Fotografía: Jacob Kuehn/MSF.

En 2013, MSF trató a más de 170.000 pacientes de malaria en Sudán del Sur. Ese año el número de pacientes que acudieron a las instalaciones de la organización en busca de tratamiento se triplicó con respecto al total de 2013. El pasado mes de noviembre, MSF ya advirtió de que se debía mejorar el acceso al tratamiento en las zonas más afectadas por la enfermedad. Muchos pacientes llegaban en estado grave y con riesgo de muerte, después de haber emprendido largos trayectos, para recibir atención sanitaria ante la falta de tratamientos contra la malaria en los centros de salud locales. En 2014, la malaria supuso el 72% de todas las muertes causadas por enfermedades en todo Sudán del Sur, según la ONU.

Leer más


La pasada noche y esta misma mañana han tenido lugar nuevos enfrentamientos entre grupos armados en Malakal. Los combates en esta ciudad, situada en el estado de Alto Nilo, al noreste de Sudán del Sur, han provocado el desplazamiento de unas 900 personas que han buscado refugio en el espacio de Protección de Civiles (PoC) de la Misión de Naciones Unidas en Sudán del Sur (UNMISS).

Desplazados en el espacio de Protección de Civiles © Beatrice Debut/MSF

Dos personas han muerto y, en estos momentos, se desconoce el número de heridos. Aunque Médicos Sin Fronteras (MSF) no ha atendido heridos en el hospital del PoC de Malakal, dada la tensión imperante en la zona, la organización médico-humanitaria está preparada para una posible afluencia de pacientes.

Desde comienzos de abril, los enfrentamientos han causado la huida de cerca de 4.600 personas de Malakal hacia el espacio de Protección de Civiles. Con esta nueva llegada de desplazados, son ya 25.000 el número total de personas refugiadas en el PoC. Estos últimos flujos de desplazados agravan la situación de la población que ya vive en este centro con recursos limitados.

En estos momentos, la situación en la ciudad de Malakal sigue siendo extremadamente volátil y es previsible que los enfrentamientos continúen en las próximas horas. Los equipos de MSF se han visto obligados a suspender hoy algunas de sus actividades externas desarrolladas en zonas remotas donde se también se aglutinan bolsas de desplazados internos.

MSF insta a todas las partes en conflicto a respetar y facilitar el acceso de la asistencia humanitaria para las personas afectadas por el conflicto de Sudán del Sur.

INFORMACIÓN RELACIONADA

17.02.2015
Sudán del Sur: 35.000 niños serán vacunados contra el sarampión en el campo de refugiados de Yida

04.02.2015

Sudán del Sur: miles de nuevos desplazados en Bahr el Ghazal del Norte, desasistidos


Desde finales de noviembre, los equipos de Médicos Sin Fronteras (MSF) que trabajan en el campo de refugiados de Yida, en el estado de Unidad, en Sudán del Sur, han estado respondiendo al aumento de casos de sarampión; una enfermedad que está afectando principalmente a los más pequeños.

Campaña de vacunación en Yida © Karin Ekholm/MSF

Muchos de los niños que han caído enfermos acababan de llegar a Yida después de huir con sus familias desde la región de las montañas de Nuba, donde los bombardeos y los combates entre los rebeldes y las fuerzas gubernamentales sudanesas se han intensificado en las últimas fechas.

MSF lleva trabajando en Yida, un lugar que a día de hoy alberga a unos 70.000 refugiados sudaneses, desde 2011. Las condiciones de hacinamiento hacen que el contagio del sarampión entre los refugiados sea aún más fácil. Este virus se propaga a través de los fluidos de la boca o de la nariz de las personas infectadas. Y los niños menores de cinco años y mujeres embarazadas están más expuestos al contagio debido a que su sistema inmunológico es más débil.

“En un campo de refugiados, un solo caso de sarampión se considera un brote”, comenta Ahmed Mohama Mahat, coordinador de la campaña de vacunación que MSF está llevando a cabo en Yida. “Las personas que llegan a Yida desde las montañas de Nuba se encuentran en muy malas condiciones; además no habían sido vacunadas desde hacía mucho tiempo”.

Leer más


Las comunidades desplazadas de Sudán del Sur que viven concentradas en los lugares donde el acceso al agua potable y a letrinas es limitado corren un gran riesgo de contraer el cólera.

Mary Keji en el Centro de Tratamiento de Cólera de MSF en Juba © Andreea Campeanu

Desde principios de julio, los equipos de Médicos Sin Fronteras (MSF) se han estado ocupando de más de 904 pacientes que padecen el cólera en el estado del Alto Nilo. MSF ha abierto dos centros de tratamiento de cólera (CTC) para tratar a enfermos de la zona en Malakal y Wau Shilluk.

Leer más


Ayer, 9 de julio, se cumplieron tres años de la proclamación de independencia de Sudán del Sur, el país más joven del mundo, que está sumido desde el pasado diciembre en un conflicto interno que ha provocado que más de 1,4 millones de personas hayan tenido que dejar sus hogares.

Imagen de previsualización de YouTube

Durante este tiempo, al menos 58 personas han sido asesinadas en los hospitales y los centros hospitalarios apoyados por MSF, que han sido saqueados o quemados en al menos seis ocasiones, según los datos recogidos por MSF en su informe ‘Violencia contra la salud en el conflicto en Sudán del Sur’. El daño va mucho más allá de los actos de violencia en sí mismos y tiene como consecuencia que la atención médica se ve interrumpida justo en el momento en el que la población la necesita de forma desesperada.

Leer más


MSF ha estado prestando asistencia sanitaria a los refugiados sursudaneses en Etiopía desde enero. Los equipos tratan a los refugiados a su llegada a los centros de tránsito y en el campo de Lietchuor. La organización ha instalado un hospital de 85 camas y un centro de salud en Lietchuor, así como un hospital de 75 camas en Itang. Antoine Foucher, Jefe de Misión de MSF en Etiopía, describe la urgencia de la situación de los refugiados.

Clínica móvil en el campo de Burubiey © Aloys Vimard / MSF

¿Todavía existe un flujo de refugiados sursudaneses hacia Etiopía?

Desde que estallara el conflicto en Sudán del Sur en diciembre, ha estado llegando a la región etíope de Gambella un promedio de 1.000 personas diarias. Sin embargo, ese promedio refleja sólo parcialmente la afluencia masiva de entre 10.000 y 15.000 personas diarias, como ocurrió tras batalla de Nasir en el estado de Jonglei, por poner un ejemplo. Hoy hay más de 130.000 refugiados sursudaneses en Etiopía. Según una estimación del ACNUR, dicho número podría alcanzar los 350.000 a final año.

Leer más


La vida de miles de personas corre un serio riesgo si no se actúa de inmediato.

En una clara demostración de indiferencia, altos funcionarios de la ONU han rechazado mejorar las condiciones de vida de los 21.000 desplazados que se refugian en un área propensa a inundarse de una de las bases de la Misión de Asistencia de la ONU en Sudán del Sur (UNMIS, por sus siglas en inglés). Médicos Sin Fronteras (MSF) advierte de que todas estas personas estarán aún más expuestas a sufrir enfermedades y epidemias si permanecen allí. Pese a las repetidas peticiones por parte de las organizaciones humanitarias, la ONU no ha actuado sobre el terreno para mejorar las condiciones de vida de esta población cuyas posibilidades de supervivencia se ven cada día más amenazadas. MSF cuestiona el compromiso de la ONU para cubrir las necesidades de los grupos más vulnerables del país y pide una acción inmediata para salvar las vidas de las miles de personas que están en el campo de Tomping.

La base de UNMIS de Tomping en Juba, la capital del país, ha acogido desde hace meses a miles de personas que huyeron para salvar sus vidas cuando estalló el conflicto el pasado diciembre. Todos ellos están hacinados en las zonas bajas del recinto, que se inundan cada vez que llueve. En la clínica que MSF tiene en el campo de desplazados, las enfermedades diarreicas, las infecciones respiratorias y las enfermedades de la piel representan más del 60 por ciento de los casos tratados. MSF y otras organizaciones han pedido en varias ocasiones que se expandiera el campo a otra zona del recinto que está vacía y que es menos proclive a sufrir inundaciones, al menos como medida temporal para salvar vidas. Sin embargo, todas las solicitudes que se han hecho hasta la fecha han sido rechazadas.

Leer más


Gumuruk, 21 de agosto de 2013. En la región de Pibor, perteneciente al estado sursudanés de Jonglei, las inundaciones y el miedo a los combates han provocado que unas 90.000 personas se encuentren a día de hoy desaparecidas. Se supone que muchos de ellos, presos del pánico, se han refugiado en el monte, pero no se puede asegurar con certeza cuál es su paradero. “De lo que no cabe duda es de que las 28.000 personas que sí han sido localizadas no están recibiendo ningún tipo de ayuda”, afirma Carolina López, coordinadora de emergencias de MSF en la región de Pibor.

Una enfermera de MSF toma la presión a Konya Akul, de 30 años. © Camille Lepage / MSF

Casi 30.000 personas más ya han sido localizadas, pero la ayuda sigue sin llegar

Los combates entre el ejército popular de liberación de Sudán y las milicias del líder rebelde David Yau Yau se intensificaron el pasado mes de mayo. Desde entonces, y a lo largo de estos tres meses, la violencia ha obligado a la práctica totalidad de la población de Pibor a huir hacia el monte.

Hace escasas semanas fueron los enfrentamientos entre los grupos rebeldes Luo Nuer y Murle – la etnia mayoritaria en la región – los que provocaron una nueva oleada de pánico que hizo huir de nuevo a miles de personas. Las autoridades locales han podido encontrar hasta ahora a cerca de 28.000 en los alrededores de la aldea de Gumuruk, donde MSF dirige un centro de salud. Gumuruk es uno de los pocos lugares accesibles en esta región pantanosa e insegura, pero la ayuda está llegando muy lentamente y la Organización de Naciones Unidas (ONU) apenas acaba de empezar a registrar a los desplazados.

La pequeña clínica de MSF en Gumuruk siempre está llena: cada día se pasa consulta a unos 100 pacientes con dolencias generalmente asociadas a las semanas o meses que llevan en el monte a merced de las lluvias: neumonías y otras afecciones de las vías respiratorias, además de malaria, diarrea y desnutrición.

“La gente viene a la aldea y se queda todo el día sentada esperando a que alguien les proporcione algo comida”, afirma Carolina López. “La mayoría han perdido a su ganado en el transcurso de los enfrentamientos. Tampoco han podido plantar ni recolectar sus cosechas por la inseguridad y los múltiples actos de violencia a los que se han visto sometidos. Ahora mismo están en una situación de extrema vulnerabilidad. Se pasan aquí horas y horas y al atardecer la mayoría regresa con las manos vacías, bajo la lluvia, a sus refugios temporales”.

Una de las grandes preocupaciones del equipo de cirujanos de MSF en Gumuruk es que apenas se han recibido heridos de los combates que tuvieron lugar en julio. “Hemos tratado a veinte mujeres y niños que presentaban heridas de consideración bastante infectadas, pero no se ha presentado ningún hombre con herida de bala”, explica Martial Ledecq, cirujano de MSF en Gumuruk. “Hasta donde nosotros sabemos, los últimos combates que se produjeron en el bosque datan de hace aproximadamente un mes. Todo el mundo asegura que fueron extremadamente violentos, así que hay pocas posibilidades de que aquellas personas que resultaran gravemente heridas estén todavía con vida”.

Muchos de los pacientes que acuden a la clínica dicen tener miedo de acudir en busca de ayuda a los lugares donde hay presencia militar. “Mi marido está enfermo, pero no se atreve a entrar en la aldea. Tiene miedo de que le maten”, explica una mujer que llegó en busca de asistencia médica. “Si entramos en una aldea, los soldados podrían matarnos. Si huimos al monte, es la tribu enemiga quien podría matarnos”.

“Hay muchas personas enfermas en el monte”, asegura un hombre que ha arriesgado su vida para llevar a su hija hasta la clínica de MSF. “Si no logran venir enseguida, todos van a morir”. “Mi hija tiene una herida de bala en la espalda que se estaba infectando, por eso no he tenido más remedio que arriesgarme a venir”. “Él mismo está muy débil y, debido a las lluvias que lo inundan todo, ha tardado más de dos días en llegar hasta la clínica. Normalmente, desde el lugar donde dice que se encontraba, apenas se tardan dos horas”, explica Martial Ledecq.

Las lluvias no han dejado un solo respiro desde hace semanas y las condiciones de vida de los desplazados son cada vez más precarias. Desplazarse por el barrizal en el que se ha convertido la región constituye un verdadero desafío logístico, pero a pesar de las dificultades, MSF va a intensificar sus esfuerzos para tratar de localizar a las 90.000 personas que  probablemente se hallen esparcidas por el monte, hacer un balance de su estado de salud y responder a las necesidades más urgentes.

“Mientras tanto, es primordial todas las organizaciones humanitarias presentes en el estado de Jonglei amplíen sus actividades y que ayuden a las 28.000 personas que están en los alrededores de Gumuruk”, concluye Carolina López.

Nota: se estima que en la región de Pibor hay 148.000 habitantes. 30.000 de éstos se encuentran en países vecinos o en Juba, capital de Sudán del Sur. 28.000 han sido localizadas por las autoridades locales en los alrededores de Gumuruk. Las 90.000 restantes es posible que se estén desplazando por la región de Pibor en busca de un lugar seguro, pero a día de hoy nadie sabe dónde están.


Un segundo trabajador de la organización ha resultado herido en el mismo ataque.

Vehículo MSF en el aeropuerto de Juba © Talia Bouchouareb

El pasado lunes 5 de agosto, un grupo de hombres armados atacaron un coche perteciente a la organización médico-humanitaria Médicos Sin Fronteras (MSF) en una de las principales carreteras de las afueras de Juba, en Sudán del Sur: dos trabajadores locales de MSF resultaron gravemente heridos, falleciendo uno de ellos dos días después.

El vehículo estaba claramente identificado con los logos de MSF. La organización sigue intentando dilucidar las circunstancias exactas de este asalto, que aún no están claras. MSF expresa su indignación por este injustificado ataque contra una organización humanitaria que lleva más de 30 años trabajando en Sudán del Sur. Incidentes como este impactan directamente en la capacidad que los trabajadores humanitarios tienen de proporcionar una ayuda médica vital e indispensable para la población.

“Hemos pedido a las autoridades que investiguen este brutal ataque que se ha saldado con el asesinato de nuestro compañero Joseph”, explica el director de Operaciones de MSF Marcel Langenbach. El fallecido, de 28 años de edad, llevaba trabajando con la organización desde 2012.

“Joseph era un excelente compañero y todo el equipo echará de menos su actitud positiva —añade Raphael Gorgeu, jefe de misión de MSF en Sudán del Sur—. Su trágica muerte es una terrible pérdida para su familia, para MSF y para su país”.

“Queremos insistir en la necesidad de que el derecho internacional humanitario sea respetado, y en la obligación de garantizar la protección de los trabajadores humanitarios, sus instalaciones y sus bienes”, señala Langenbach.


MSF lleva más de 30 años proporcionando ayuda médica de emergencia e independiente a la población del Sur de Sudán, primero, y tras la independencia, de Sudán del Sur, una población afectada por el conflicto armado, las epidemias, la exclusión del sistema de salud y los desastres naturales. Sólo en 2012, MSF realizó 702.634 consultas externas y 34.324 hospitalizaciones, trató a 141.525 pacientes de malaria y 29.018 niños con desnutrición, asistió 10.918 partos, procedió a 3.257 intervenciones quirúrgicas y vacunó contra el sarampión a 253.237 niños.