MÉDICOS SIN FRONTERAS

Desde finales de noviembre, los equipos de Médicos Sin Fronteras (MSF) que trabajan en el campo de refugiados de Yida, en el estado de Unidad, en Sudán del Sur, han estado respondiendo al aumento de casos de sarampión; una enfermedad que está afectando principalmente a los más pequeños.

Campaña de vacunación en Yida © Karin Ekholm/MSF

Muchos de los niños que han caído enfermos acababan de llegar a Yida después de huir con sus familias desde la región de las montañas de Nuba, donde los bombardeos y los combates entre los rebeldes y las fuerzas gubernamentales sudanesas se han intensificado en las últimas fechas.

MSF lleva trabajando en Yida, un lugar que a día de hoy alberga a unos 70.000 refugiados sudaneses, desde 2011. Las condiciones de hacinamiento hacen que el contagio del sarampión entre los refugiados sea aún más fácil. Este virus se propaga a través de los fluidos de la boca o de la nariz de las personas infectadas. Y los niños menores de cinco años y mujeres embarazadas están más expuestos al contagio debido a que su sistema inmunológico es más débil.

“En un campo de refugiados, un solo caso de sarampión se considera un brote”, comenta Ahmed Mohama Mahat, coordinador de la campaña de vacunación que MSF está llevando a cabo en Yida. “Las personas que llegan a Yida desde las montañas de Nuba se encuentran en muy malas condiciones; además no habían sido vacunadas desde hacía mucho tiempo”.

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