MÉDICOS SIN FRONTERAS

Médicos Sin Fronteras (MSF) realiza, en colaboración con la Casa Encendida, un ciclo de debate y análisis “Retos y dilemas del humanitarismo en el mundo actual: ¿la imperfecta máquina humanitaria?”, que se concretará en cuatro sesiones en las que se analizarán los retos y dilemas de la acción humanitaria en el escenario actual.

El ciclo arranca hoy, 24 de marzo, a las 19:00, con la mesa redonda, “Mujer y violencia en crisis olvidadas”, que analizará la situación de la mujer inmersa en contextos de violencia y crisis olvidadas.

República Centroafricana © Juan Carlos Tomasi

En esta primera sesión, moderada por Cristina Sánchez, presentadora del programa “Países en Conflicto” de RNE, participarán María Villellas, investigadora de la Escola de Cultura de Pau, experta en género, conflicto y construcción de paz; Patricia Lledó, referente de ginecología y obstetricia de Médicos Sin Fronteras, con experiencia de 7 años como obstetra y cirujana en países en conflicto; y el periodista y escritor Ramón Lobo, autor de una serie de reportajes para Médicos Sin Fronteras (junto con el fotoperiodista Juan Carlos Tomasi) que profundizan en las problemáticas a las que se enfrentan las mujeres en 4 crisis humanitarias (#mujeresenguerra): Colombia, Jordania, Territorios Ocupados Palestinos y República Centroafricana.

Mujeres y conflictos

La mesa-debate “Mujer y violencia en crisis olvidadas” se centra en la situación de la mujer en contextos de conflictos armados o desplazamientos por su elevado grado de vulnerabilidad, puesto que están expuestas a un elevado riesgo de ser víctimas de violencia sexual, además de ser las que suelen ocuparse del mantenimiento de su familia.

Según los datos de Médicos Sin Fronteras, el 70% de los pacientes tratados por la ONG son mujeres y niños menores de cinco años. De hecho, tal y como apunta la Delegada de MSF en Madrid, Raquel González, “ofrecer una asistencia integral y de calidad a la mujer es uno de los restos a los que se enfrenta MSF a diario en la mayoría de los proyectos que lleva a cabo en más de 60 países, muchos de ellos sumidos en grandes crisis humanitarias o conflictos enquistados”. El embarazo y el parto son momentos extremadamente sensibles que requieren de una buena atención médica, ya que es en esos momentos cuando se registran un alto número de complicaciones obstétricas así como de mortalidad materno-infantil.

En 2015, año en el que Naciones Unidas celebra la Quinta Conferencia Mundial de Mujeres (Beijing +20) y en el que se evaluarán los Objetivos del Milenio, MSF va a usar el ejemplo y las voces de éstas como vehículo para explicar la situación que viven en diferentes contextos.

Próximas conferencias

Junto con esta sesión, MSF celebrará otras tres conferencias sobre el tema de acción humanitaria en la Casa Encendida. De hecho el próximo mes de junio se abordará la relación con los medios de comunicación y las crisis olvidadas, junto con la labor de testimonio de MSF. Mientras en septiembre, con la mirada puesta en la Cumbre Humanitaria Mundial convocada por la ONU para 2016, la mesa de debate se centrará en “Conflictos y crisis crónicas desatendidas en el siglo XXI”. Finalmente el ciclo concluirá con una revisión crítica de las acciones de MSF en el terreno y el impacto no intencionado de la acción humanitaria.

El objetivo prioritario es compartir puntos de vista y generar debate sobre diferentes aspectos del humanitarismo, desde una visión crítica y muy pegada a la realidad del terreno que viven nuestros equipos; pero también a partir de una mirada externa e integradora de expertos en acción humanitaria de otras organizaciones, periodistas y académicos”, según concluye la delegada en Madrid de MSF.

LUGAR: Casa Encendida (Ronda de Valencia, 2,). Madrid

DÍA: 24 de marzo

HORA: 19 horas


Tras dos años de trabajo MSF traspasa el proyecto de salud materno-infantil del distrito de Ijara, al nordeste de Kenia.

Mujeres de Ijara en una reunión con MSF © Faith Schwieker-Miyandazi / MSF

Cuando los roles de cada género están claros, los hombres entran y se sientan en una parte de la sala, todos juntos, tal como impone el orden socialmente establecido. Las mujeres, sin voz, se sientan al otro lado de esa misma sala y se limitan tan solo a escuchar y a esperar.

“Lo quieren así”, me dicen, y por tanto tengo que ponerme en la parte destinada a las mujeres. Por respeto a la cultura, un hecho del que uno tiene que ser muy consciente cuando vive y trabaja en esta comunidad. Entre las mujeres hay comadronas de MSF, médicas y el resto del personal que ha ayudado a forjar y a llevar adelante un proyecto en la zona.

Bienvenidos a Ijara, al nordeste de Kenia, un área propensa a las sequías crónicas recurrentes y a la desnutrición crónica, con una elevada mortalidad materna y una incidencia alta de la tuberculosis. Un distrito de  87.771 habitantes, en el que MSF ha estado trabajando desde hace ya dos años, de 2010 a 2012, promoviendo la salud sexual y reproductiva.

En un distrito en el que un hombre se enorgullece de que su mujer dé a luz en casa y en el que el respeto y el valor de la mujer dependen en gran medida de ello, una sólo puede imaginarse el esfuerzo y la dedicación que supone superar esas convicciones. MSF ha pasado los dos últimos años animando a las mujeres a que visiten las unidades de control prenatal (CPN) de los hospitales de Sangailu y Hulugho.

Gracias a la ayuda de Promotores de Salud Comunitarios, que van de una aldea a otra sensibilizando a hombres y mujeres sobre la importancia de visitar las unidades de CPN, y por lo tanto de los partos hospitalarios cuando llega la hora de dar a luz, MSF consiguió incrementar el número de partos institucionales de cinco a seis mensuales hasta más de  50. La organización consiguió también mejorar los servicios de CPN, establecer servicios de atención posparto, crear un sistema de referencia de la comunidad a la estructura de salud y viceversa y garantizar unos servicios de atención al parto más seguros.

Antes de la llegada de MSF, la mayoría de mujeres daban a luz en casa, con la ayuda de parteras tradicionales. Estas mujeres eran y siguen siendo un importante pilar de la comunidad de Ijara. Reconociendo su vitalidad a la hora de manejar partos complicados, MSF decidió trabajar con ellas. La organización les dio incentivos para animarlas a llevar a las mujeres embarazadas al hospital, y las educó sobre la importancia de que las mujeres acudiesen a las estructuras de salud antes y después del parto.

Teniendo presente la diferencia de roles, MSF también educó a los hombres sobre la importancia de que sus mujeres diesen a luz en el hospital. La razón es que sin el permiso de los maridos, las esposas no pueden acudir al hospital.

Además, para que los hombres permitan que sus mujeres vayan al hospital se les muestra el valor añadido: que serán atendidas por un profesional médico en  caso de una cesárea u complicaciones en el parto. Un ejemplo de esto último serían hemorragias posparto, bastante frecuentes en las mujeres de la zona.

Con tristeza, una madre nos dice: “si yo pudiera decidir, me gustaría que MSF se quedase.” Sin embargo, tras dos años de trabajo imborrable, la organización está ahora a punto para traspasar el proyecto a una contraparte (Atlantic Global Aid – AGA) y por consiguiente a la comunidad: una comunidad que ha creado lazos con nosotros. Una comunidad en la que los partos institucionales poco a poco están convirtiéndose en la norma y donde, proporcionando una ambulancia, MSF ha conseguido vencer la oscuridad de la distancia. Una comunidad donde la asistencia no puede cuantificarse y la marcha de MSF si de la comunidad dependiese se detendría. Aquí las despedidas, aunque inevitables, le comen a uno por dentro, pero ésta es la triste necesidad de nuestro trabajo.