MÉDICOS SIN FRONTERAS

El pasado día 20 de marzo se cumplía un año del pacto migratorio firmado entre la Unión Europea y Turquía. Un acuerdo cuyo objetivo era, y continúa siendo, detener la llegada de solicitantes de asilo y migrantes desde Turquía a Europa, ofreciéndoles, supuestamente, “una alternativa a arriesgar sus vidas”. Desde Médicos Sin Fronteras denunciamos estas nocivas políticas de disuasión y los continuos intentos de alejar a la gente y su sufrimiento de las costas europeas.

La entrada en vigor de este pacto y el cierre de la ruta de los Balcanes, hace también un año, supusieron un nuevo paradigma en el enfoque de la UE para los flujos migratorios mixtos. Lejos de ser una historia de éxito, esta política migratoria europea se traduce en miles de refugiados, solicitantes de asilo y migrantes que pagan con su salud esta pésima gestión. Y es que, como consecuencia de esta gestión, miles de personas se ven obligadas a tener que realizar su camino hacia las costas europeas de la mano de mafias y traficantes. En Grecia y los Balcanes, hombres, mujeres, niños y niñas están atrapados en zonas inseguras de las que no pueden huir.

En este vídeo, nuestra compañera Caitlin explica de forma gráfica cómo funciona este acuerdo.

Imagen de previsualización de YouTube

“El acuerdo está teniendo un impacto directo en la salud de nuestros pacientes, y muchos son, cada vez, más vulnerables”, afirma Jayne Grimes, psicóloga de MSF en Samos.
Trabajadores de los equipos de MSF en terreno han sido testigos durante todo este tiempo de las devastadoras consecuencias humanas que esta estrategia ha tenido sobre la vida y la salud de miles de personas atrapadas en Grecia, sus islas y en los Balcanes, especialmente en Serbia.

“Estas personas han huido de la violencia extrema, la tortura y la guerra y han sobrevivido a viajes extremadamente peligrosos. Aquí y hoy, su ansiedad y depresión se agrava por la falta de información sobre su situación jurídica y sus malas condiciones de vida. Están perdiendo la esperanza de encontrar un futuro mejor y más seguro que aquel que dejaron atrás. A menudo veo gente que piensa en el suicidio o en la auto-mutilación”, continua Grimes.

Si este acuerdo tiene como único indicador de su éxito la disminución del número de llegadas a Europa, entonces puede ser calificado como tal. Pero lo que este pacto significa en realidad es una violación del derecho a solicitar asilo y del principio de no devolución. 

 

Solicitantes de asilo y migrantes pagan con su salud la gestión migratoria

De acuerdo con el informe de MSF sobre dicho acuerdo, “miles de personas han sido abatidas psicológicamente y perjudicadas físicamente por esperar un año en islas (las griegas) superpobladas”, algunas incluso han fallecido a causa de las trágicas condiciones en las que han tenido que soportar las bajas temperaturas y la nieve, cuando su único refugio eran unas frágiles carpas.  Desde la entrada en vigor del acuerdo, al menos 140 personas han perdido la vida en la ruta de los Balcanes, en el mar Egeo o en los campos de refugiados en Grecia.

 

Un hombre en un almacén ferroviario usado como refugio en Belgrado, Serbia. Marko Drobnjakovic

Durante sus consultas de salud mental, equipos de MSF han atendido a pacientes que decían sentirse inseguros. Como se explica en el informe, “en Lesbos, los pacientes han hablado de uso generalizado de alcohol y de drogas en el campo de Moria, así como de casos de acoso sexual y de violencia y peleas casi diarias”.

MSF ha podido comprobar el empeoramiento de la salud mental de los pacientes causado por las malas condiciones de vida y el temor a ser devueltos a Turquía. El porcentaje de pacientes con síntomas de depresión y ansiedad se ha multiplicado por 2,5. Y el número de personas con estrés postraumático se ha triplicado. Además, han aumentado los casos de personas con traumatismos graves, de automutilación y de intentos de suicidio.

 

“La muerte me ha perseguido toda mi vida”

Samira es una mujer siria palestina. Tiene 50 años y procede del campo de refugiados palestinos de Yarmouk, cerca de Damasco, al suroeste de Siria. Está casada y tiene cuatro hijos, pero la guerra separó a toda su familia. Dos de sus hijos viven en Suecia, otro está en Alemania y su marido e hija continúan en Damasco. Ella lleva cuatro meses en la isla de Samos sola.

“Escapé al campo de refugiados de Yarmouk donde me casé. La vida nos iba bien hasta que estalló la guerra y Yarmouk fue sitiado. Casi morimos de hambre y de la  falta de atención médica”, cuenta Samira. Y continua “sobrevivimos comiendo higos chumbos y césped. Hervíamos especias para imaginarnos que tomábamos sopa. He visto a personas morir de hambre”.

 

Imagen de Samira en el campo de Samos. Mohammad Ghannam / MSF

Los sirios palestinos no tienen permitido cruzar la frontera hacia Turquía sin visa o pasaporte, documento que para muchos es imposible obtener. Por esta razón decidió, hace cinco meses, huir de Yarmouk, después de haber intentado cruzar la frontera entre Siria y Turquía de forma ilegal.  “En la frontera la policía turca nos disparó. Estaba muy asustada. El traficante finalmente me dijo que era demasiado peligroso, así que fui a Irak, luego Kurdistán y crucé a Turquía desde allí”, explica Samira.

Una vez en Turquía, y tras cinco intentos, se subió en un bote inflable a medianoche y llegó a Samos cinco horas después. “Pensé que iba a morir en el mar. La balsa estaba pinchada y todos hacíamos lo imposible por mantenernos a flote. Fue duro y aterrador”.

Desde octubre vive sola en una tienda de campaña en Samos, donde, cuenta, siente vivir “como una máquina”, sin ningún objetivo y sin sentir nada.

La muerte me ha perseguido toda mi vida, desde el Líbano a Yarmouk y hasta el bote en el mar. Ahora estoy aquí en Samos, y siento que estoy muerta por dentro”.

 

“No” a los fondos europeos

Desde junio de 2016 y en protesta por la dañina política migratoria de la UE y sus Estados miembros, Médicos Sin Fronteras rechaza los fondos públicos europeos. No concurrimos a ninguna de sus ayudas públicas para ninguno de nuestros proyectos en todo el mundo.

Un año después de la firma de este acuerdo y de que las comunicaciones de la misma UE hayan destacado una “caída sustancial en la pérdida de vidas”, los líderes europeos siguen hablando de sus “resultados positivos”, la “continua tendencia de progreso” y de la “constante consecución de resultados”, reconociendo al mismo tiempo algunos “desafíos” a lo largo del camino. Incluso, recientemente, algunos Estados miembros de la UE, como Alemania y Malta, han reclamado que el acuerdo UE-Turquía se replique en otros lugares.

Así, los líderes europeos han decidido priorizar la supervivencia del acuerdo por encima de la seguridad y protección de los solicitantes de asilo.

 


Han pasado seis años desde que se inició el conflicto armado en Siria, el considerado como el más cruel desde hace 25 años. Seis años en los que más 400.000 personas han muerto y 4,8 millones se han visto obligados a abandonar el país. Médicos Sin Fronteras hace un llamamiento para que todas las partes involucradas en el conflicto permitan la entrada de la ayuda humanitaria en el país.

 

“Todas las partes del conflicto, los países vecinos y los actores internacionales deben permitir el acceso de la ayuda médica y humanitaria y no usarla como una herramienta política”, afirma Pablo Marco, coordinador de MSF en Oriente Medio. “Además, deben permitir que aquellos que requieran de asistencia médica accedan a áreas donde puedan recibir tratamiento especializado por parte del personal sanitario. A su vez, deben asegurar la protección de las unidades de emergencia, del personal sanitario y de las instalaciones médicas”.  

Tras seis años de guerra en Siria, la población civil es la que más sufre las consecuencias de este conflicto, cada vez más letal y despiadado. Los niveles de dolor son cada vez más grandes y millones de personas siguen sin tener acceso a la salud y sus servicios más básicos. Esta es una crisis humanitaria que se ha vuelto tremendamente compleja. 13.5 millones de personas necesitan de ayuda humanitaria urgente para sobrevivir.

Las vidas de millones de habitantes han sido destrozadas. Este video de MSF te muestra las consecuencias de años de guerra.

Imagen de previsualización de YouTube

 

Personal médico y hospitales: objetivo de los bombardeos.

Durante estos años de conflicto, el ataque a civiles, personal médico y hospitales se han convertido en rutina. La población teme acudir a los centros de salud por miedo a ser atacada en su desplazamiento. Esto ha debilitado, de manera alarmante, el sistema de salud de Siria. Lo cual es un enorme problema teniendo en cuenta el agravante de los heridos y el aumento de las necesidades médicas como consecuencia directa del conflicto.

Imagen de uno de los hospitales de trauma de MSF bombardeado en octubre de 2016 / Ghaith Yaqout Al-Murjan. MSF

 

Varios equipos de MSF están trabajando en varias gobernaciones sirias desde el inicio de los ataques, en 2011, proporcionando atención médica de emergencia. Sin embargo, y desde el principio, el Gobierno sirio no ha autorizado a MSF a trabajar en territorios que estén bajo su mandato, a pesar de que la organización lo ha reclamado de manera reiterada. Además, debido a problemas de seguridad y la falta de garantías para su protección, estos equipos de profesionales tampoco pueden realizar sus tareas de ayuda humanitaria en poblaciones con presencia del Estado Islámico.

“De este modo, una gran extensión del territorio queda fuera del alcance de MSF”, señala Marco. “Desde MSF continuamos haciendo esfuerzos día tras día por trabajar en todo el territorio sirio. Y mientras tanto, reiteramos nuestro llamamiento para que se proporcione un espacio que nos permita ejercer una ayuda imparcial e independiente, y para que se permita a las organizaciones de ayuda humanitaria desarrollar una respuesta humanitaria y médica en las lugares que sea necesario”, añade Marco.

“Turquía, Irak, Jordania y Líbano han hecho un esfuerzo inmenso para ayudar a los refugiados, acogiendo casi 4,8 millones de sirios dentro de sus fronteras. Sin embargo, cientos de miles de personas continúan buscando refugio fuera de su país. MSF hace un llamamiento a los países vecinos de Siria para que permitan la evacuación a través de sus fronteras, no solamente de los casos más críticos -heridos y enfermos graves-, sino también de aquellos que busquen refugio, respetando así lo establecido en la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados”, argumentó Marco.

 

“El resto del mundo no puede dar la espalda”

Con el conflicto entrando en su séptimo año, Siria continua siendo una las crisis humanitarias más complejas y volátiles del mundo. En un país devastado por la guerra, el Derecho Internacional Humanitario (DIH) ha sido ignorado completamente, llevando a las distintas partes enfrentadas a faltar a su deber de evitar las bajas civiles.

 

“El resto del mundo no puede dar la espalda a las miles de personas que han huido de la guerra y de la persecución. Es fundamental que se respeten los derechos de las personas a buscar asilo y a obtener una debida asistencia y protección”.

“Las partes del conflicto en Siria deben tomar medidas para proteger a la población civil y a las infraestructuras civiles, tal y como dictamina el DIH en las zonas de guerra. Las infracciones que se están cometiendo son inaceptables”, concluye Marco.


El informe de Médicos Sin Fronteras (MSF) “Morir de camino a Europa: eritreos en busca de seguridad”,  recoge los testimonios  de los miles de refugiados que huyen de Eritrea en busca de seguridad fuera de su país. Este señala las terribles consecuencias que están teniendo las políticas europeas restrictivas de migración en las personas que buscan seguridad fuera de sus países. 

 

Una mujer eritrea reza tras ser rescatada en el Mediterráneo por el barco Phoenix. © Gabriele François Casini/MSF

 

“El 90% de los eritreos que logran llegar a Europa por tierra y mar tienen el asilo asegurado. Los gobiernos europeos reconocen sus demandas como genuinas pero a pesar de ello están haciendo todo lo que pueden para impedir a eritreos y otros reclamantes de asilo llegar a las costas de la Unión Europea (UE)”, dice Arjan Hehenkamp, director general de MSF en Holanda.

En 2015, los refugiados eritreos fueron el grupo más numeroso en cruzar el Mediterráneo: 39.162 hombres, mujeres, niños y niñas llegaron a Italia. En 2016, fueron el segundo grupo, por detrás de Nigeria, con 20.718 personas rescatadas en el Mediterráneo.

Los ciudadanos de este pequeño país del este de África huyen de un Estado en el que no existen derechos ni libertades. Un territorio en el que miles de habitantes son reclutados de manera forzosa desde hace décadas. Con el agravante de correr el riesgo de ser encarcelados, torturados o asesinados, en el caso de intentar desertar.

Leer más


Llegaron a Europa en busca de refugio y protección, pero se han encontrado con el rechazo de las políticas de la UE y unas pésimas condiciones de vida.
Hacinados y soportando temperaturas de alrededor de 20 grados bajo cero, miles de refugiados están atrapados en Grecia y los Balcanes, donde sobreviven solo con sus propios medios.

Actualmente, más de 8.000 personas están varadas en Serbia en asentamientos improvisados. Y 1.700 jóvenes duermen en edificios abandonados en lo que su única estufa son hogueras en las que prenden plásticos. A pesar de que el país acordó con la UE albergar hasta a 6.000 personas, solo 3.140 viven en instalaciones adaptadas para el invierno.
Andrea Contenta, asesor de Asuntos Humanitarios de MSF en Serbia, cuenta las malas consecuencias de esta situación, que hasta ahora cuenta ya con tres muertes por congelación.

Imagen de previsualización de YouTube

Leer más


Tras el desplazamiento del frente de batalla y la ofensiva de las Fuerzas Democráticas de Siria (FDS) en Menbij, el número de civiles que huyen de sus localidades hacia el área que circunda el río Eufrates ha aumentado.

Tanto los desplazados internos como las comunidades de acogida necesitan ayuda humanitaria urgente. Médicos Sin Fronteras (MSF) alerta de que la pésima situación, sumada al colapso total del sistema de salud, hace temer un nuevo aumento de las enfermedades infantiles prevenibles en el país.

“No hay médicos y no tenemos comida. Aquí no podemos movernos con libertad. Todos tenemos miedo. Sueño con regresar a mi pueblo y vivir seguro con mi familia. Una vez que regrese a mi hogar, nunca me iré de allí, pero por desgracia eso solo puede ocurrir cuando no seamos atacados una y otra vez como sucede ahora”, afirma un desplazado de 51 años procedente del noreste de Abu Qalqal.

MSF

MSF

Leer más


La situación sanitaria en el estado de Borno, en el noreste de Nigeria, es crítica. Al menos 500.000 personas que se encuentran desplazadas y que están viviendo en diferentes enclaves aislados fuera de Maiduguri, la capital del estado, necesitan urgentemente comida, atención médica, agua potable y refugio. “Para hacer frente a este desastre sanitario es imprescindible que se lleve a cabo una movilización masiva de organismos y organizaciones de ayuda humanitaria”, explica la Dra. Isabelle Defourny, directora de operaciones de Médicos Sin Fronteras (MSF).

A medida que el ejército ha ido recuperando el control de las principales ciudades y de algunos pueblos del estado de Borno, la magnitud de la emergencia se ha hecho más evidente. Cientos de miles de personas han estado aisladas del mundo exterior por periodos que alcanzan hasta los dos años. Muchas de las personas desplazadas, que viven en ciudades que ahora están controladas por los militares, dependen totalmente de la ayuda exterior.

Campo de Bama en el estado de Borno (Nigeria)

Leer más


Médicos Sin Fronteras (MSF) pide a las empresas farmacéuticas Pfizer y GSK que reduzcan el precio de la vacuna de la neumonía (PCV) para los Gobiernos y para las organizaciones humanitarias que trabajan en contextos de emergencia, y denuncia los exorbitantes precios que se están pagando para vacunar a niños que se encuentran en una situación de extrema vulnerabilidad.

Durante las últimas semanas, MSF ha vacunado en varios campos y asentamientos a lo largo de Grecia a más de 5.000 niños refugiados con edades comprendidas entre los 6 meses y los 15 años de edad. Las vacunas dispensadas por la organización médico humanitaria les protegerán contra 10 enfermedades, incluyendo la neumonía, que sigue siendo la principal causa de muerte infantil en niños menores de 5 años en todo el mundo y que es una enfermedad especialmente peligrosa para los niños que viven en contextos de crisis.

MSF pagó 60 euros por cada dosis de la vacuna de la neumonía, que fueron compradas en las farmacias locales. Estos 60 suponen un precio 20 veces mayor que el precio más bajo al que puede encontrarse la vacuna a nivel mundial: unos 2,80 euros por dosis. Y, dado que se necesitan tres dosis de la vacuna para proporcionar la protección completa a los niños, el coste de inmunizar a cada uno de estos niños contra la neumonía asciende a 180 euros.

Leer más


MSF alerta de que un incremento de los combates provocará nuevos desplazamientos masivos y ahondará la crisis humanitaria

El sistema de salud del distrito de Azaz, en el norte de Siria, se encuentra en una situación enormemente precaria y amenaza con derrumbarse por completo. De esta forma, se agravaría una crisis humanitaria que ya se ha intensificado tras el recrudecimiento de los combates, que ha generado la huida de decenas de miles de personas.

Muchos desplazados buscan la seguridad en zonas fronterizas con Turquía. Las últimas estimaciones calculan que, al menos, 30.000 personas habrían llegado a la zona en los últimos días. En su mayoría, los nuevos desplazados se han asentado en zonas al aire libre alrededor de los campos que ya albergaban a decenas de miles de personas.

Desplazados en Azaz © MSF

 

La actual intensificación de los combates en la zona está llevando al límite el precario sistema de salud. Hospitales y centros de salud en Azaz y de la zona rural que rodea la ciudad de Alepo han sido golpeados por bombardeos en las dos últimas semanas, incluidos tres centros apoyados por MSF.

Leer más


El 92% de las personas rescatadas por el Dignity I, uno de los barcos de Médicos Sin Fronteras (MSF) que realiza operaciones de salvamento en el Mediterráneo central, asegura haber sido víctima o testigo de episodios de violencia en Libia. En estos más de seis meses, desde que MSF comenzó con las operaciones de rescate y salvamento, los barcos de la organización han rescatado a más de 18.447 personas que trataban de llegar a Europa desde las costas de Libia.

En este contexto, MSF insta a los líderes mundiales reunidos en la Cumbre de La Valeta (Malta) a que cualquier acuerdo que alcancen no se traduzca en una mayor formalización de la externalización del trabajo sucio de la Unión Europea. MSF ha sido testigo de las inaceptables consecuencias médicas y humanitarias derivadas de los últimos acuerdos de cooperación en materia de migración alcanzados entre la UE y sus estados miembros con terceros países como Libia o Marruecos. Las consecuencias de estos pactos incluyen altos niveles de violencia, incluida la violencia sexual, detenciones prolongadas y expulsiones, así como una erosión sostenida del Derecho de Refugio y Asilo.

En el marco de la cumbre, MSF muestra su preocupación por el impacto de estos acuerdos de cooperación y destaca el ejemplo de los casos de Libia y Marruecos. Algunos de los aspectos del análisis realizado por MSF en este ámbito de la extenalización de fronteras son:

Leer más


La noche del jueves 1 de octubre un deslizamiento de tierra sepultó la aldea El Cambray II de Santa Catarina Pinula, a 15 kilómetros de la capital de Guatemala. Médicos Sin Fronteras (MSF) brinda atención médica y psicológica a los supervivientes de la tragedia.

© MSF

 Sobre las 21:30, hora local, del jueves 1 de octubre, un deslizamiento de tierra provocó que un cerro de unos 100 metros de altura colapsara y arrasase 125 casas de la  localidad de Santa Catarina Pinula en Guatemala.

MSF, a primera hora del sábado 3, envió un equipo de emergencia para evaluar las necesidades y distribuir cien kits higiénicos (pañales, jabón, dentífrico, papel higiénico, etc.), kits con elementos no sanitarios (utensilios de cocina, mantas, botes, etc.) y repelente de mosquitos entre los supervivientes que ya se estaban estableciendo en los albergues.

Leer más