MÉDICOS SIN FRONTERAS

Alertamos en un nuevo informe de la crisis humanitaria que afecta a las personas forzadas a huir de Honduras, Guatemala y El Salvador. La violencia y el sufrimiento que padecen no son diferentes a lo que experimentan las poblaciones en zonas de conflicto. Necesitan protección internacional y ser tratadas con dignidad y humanidad.

 

© Marta Soszynska/MSF

 

Los centroamericanos que se ven obligados a huir de la violencia extrema en Honduras, Guatemala y El Salvador son víctimas por partida doble a lo largo de la ruta migratoria hacia México y Estados Unidos. Así lo denunciamos en Forzados a huir del Triángulo Norte de Centroamérica: una crisis humanitaria olvidada’, un nuevo informe que publicamos hoy.

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Médicos Sin Fronteras (MSF) pone en marcha un nuevo proyecto para garantizar el acceso al diagnóstico y tratamiento de la enfermedad de Chagas en el municipio de Monteagudo, en el departamento de Chuquisaca, al sur de Bolivia.

© MSF

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Junto a las instituciones de salud locales, la organización internacional médico-humanitaria elaborará un modelo de atención integral desde el primer nivel de atención hasta los niveles superiores que se integre horizontalmente al sistema de salud existente.

“A través de este modelo de colaboración se intenta conseguir un mayor empoderamiento de las autoridades nacionales y, como consecuencia, mayor sostenibilidad del programa en el tiempo”, afirma Martín Cazenave, Coordinador General de MSF en el país. “La idea es que el modelo de intervención sea replicado en el futuro en otros municipios ya sin la participación directa de MSF”, añade Cazenave.

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Emiliano Lucero es argentino y acaba de regresar de México tras un año trabajando como coordinador médico. En esta entrevista repasamos los retos de la organización en el país y nos habla de las poblaciones a las que atendemos: los transmigrantes que cruzan desde Centroamérica hasta EEUU; los enfermos de Chagas del estado de Oaxaca y los afectados por la violencia urbana en un barrio de Acapulco.

© MSF
Los migrantes atendidos por MSF viajan mayoritariamente a lomos de “La Bestia” que es como se denomina genéricamente a los trenes de carga que empiezan su ruta en Arriaga o en Tenosique, cerca de la frontera entre México y Guatemala.

 

¿Por qué trabaja MSF en un país como México?

Independientemente de los recursos de los que México dispone como país, existe una parte de la población víctima directa de situaciones de violencia extrema con dificultades para acceder al sistema de salud.

Las organizaciones criminales que operan en una parte significativa del territorio utilizan métodos y estrategias que tienen serias consecuencias médico-humanitarias para la población. MSF pretende ofrecer una respuesta a estas consecuencias médico-humanitarias de la violencia y, a la vez, promover un cambio y una mayor implicación de las instituciones en su abordaje teniendo en cuenta que México tiene un sistema de salud con la capacidad teórica de responder a estas necesidades.

¿Cuáles son estas consecuencias?

Por un lado, se dan las consecuencias directas de la propia violencia como homicidios, heridos, violencia sexual, desplazamiento forzado, secuestro, desapariciones, trauma, tortura y consecuencias en el ámbito de la salud mental. Y, por el otro, se produce una afectación del acceso a los servicios de salud con servicios de emergencia desbordados, programas de promoción y prevención suspendidos y/o estructuras de salud disfuncionales por falta de personal cualificado que muchas veces tienen que reducir sus horarios, son objetos de robo o su personal es amenazado en las áreas más afectadas por las situaciones de violencia.

Todo esto al final afecta al paciente, que ve como su acceso a los servicios de salud se va reduciendo.

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