MÉDICOS SIN FRONTERAS

La campaña para pedir una investigación independiente del ataque al hospital de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Kunduz, que insta a Estados Unidos a aceptar la investigación de Comisión Internacional Humanitaria de Encuesta (CIHE o IHFFC por sus siglas en inglés) ya cuenta con el apoyo de casi 280.000 personas.

La campaña se encuentra disponible aquí.

Hace una semana se hacía público que la CIHE había ofrecido formalmente sus servicios para investigar el bombardeo al hospital de MSF en Kunduz, Afganistán. Pero para la puesta en marcha de una investigación independiente es necesario el consentimiento de los países implicados. Por ello, MSF apela a Estados Unidos y a la Administración del presidente Barack Obama para que acepten una investigación sobre el bombardeo del hospital de Kunduz a cargo de este organismo independiente.

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La situación de la población de Yemen está marcada por una multitud de problemas generados por el conflicto armado que comenzó el pasado 26 de marzo. En un informe recién publicado, Médicos Sin Fronteras (MSF) examina varios aspectos concretos relacionados con la salud, que afectan hoy a los yemeníes tras más de cuatro meses de conflicto. Considerados en su conjunto, éstos muestran el efecto del conflicto en la estructura sanitaria de Yemen, conflicto que ha provocado lo que MSF define una “hemorragia constante” y el colapso de los servicios de salud a lo largo y ancho del país.

MSF, que durante el conflicto ha tratado más de 10.000 personas y ha realizado casi 5000 intervenciones quirúrgicas, analiza varios puntos: entre ellos, el tratamiento de los heridos de guerra,  la ruptura del abastecimiento de agua y de los servicios públicos, la situación sanitaria de los desplazados, los ataques al personal médico y a las infraestructuras sanitarias, las necesidades específicas  de atención médica de los niños y niñas yemeníes, la propagación de enfermedades contagiosas y la dificultad para llevar a cabo campañas de vacunación en el contexto actual y, por último, el acceso a la asistencia sanitaria para los pacientes con enfermedades crónicas.

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Los resultados de una nueva vacuna contra el Ébola indican un alto nivel de eficacia en un ensayo en el que estuvieron implicadas 4.000 personas en contacto estrecho con el virus hemorrágico en Guinea, uno de los tres países afectados por la actual epidemia.

La prestigiosa revista médica The Lancet  ha publicado los resultados del ensayo el 31 de julio.

Estos  indican que la nueva vacuna, llamada VSV-ZEBOV, es 100% eficaz diez días después de haber sido administrada a una persona que no estaba infectada.

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Miles de migrantes y de solicitantes de asilo se hallan actualmente varados en condiciones precarias en varias islas griegas, pese a reiterados llamamientos de MSF a las autoridades griegas y a la UE para que aborden el problema de la falta de capacidad para recibir migrantes. Un equipo de emergencias de MSF ha llegado a Lesbos, una de las dos islas griegas que han montado instalaciones de recepción, pero donde el sistema se halla al borde del colapso. MSF también sigue con sus actividades para migrantes y solicitantes de asilo que llegan a Kos y a otras islas del Dodecaneso.

 

Aproximadamente 5.000 personas, la mayoría de Siria, Afganistán e Irak, han llegado a Lesbos en los últimos días. Sin embargo, el centro de Moria solo puede acoger a unas 700 personas y está abarrotado, con pobres condiciones higiénicas y falta de comida. Miles de los recién llegados se ven forzados a acampar al aire libre, muchos de ellos en Kara Tepe: una parcela de tierra sin ningún tipo de organización y donde la gente tiene escaso o inexistente acceso a agua potable, techo, letrinas y atención médica. Pese a los esfuerzos de las autoridades para distribuir comida, las raciones son insuficientes para cubrir las necesidades de la gente.

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Mientras Irak experimenta un dramático aumento de violencia, oleadas de personas que habían sido forzadas a abandonar sus hogares durante el último año están ahora atrapadas en “zonas grises” sin acceso a la ayuda humanitaria más básica. En grandes áreas del país, la población civil continúa pagando un enorme precio por el conflicto y la respuesta humanitaria sigue siendo insuficiente, advierte Médicos Sin Fronteras (MSF).

© Gabriella Bianchi/MSF

© Gabriella Bianchi/MSF

“Irak está experimentando su peor crisis humanitaria de las últimas décadas,” denuncia Fabio Forgione, jefe de misión de MSF en Irak. “Miles de personas, especialmente en el centro de Irak, no están recibiendo la ayuda humanitaria que necesitan con urgencia.”

En el último año, los intensos combates han llevado a casi tres millones de personas a abandonar las devastadas áreas del centro y norte de Irak, en particular, las gobernaciones de Anbar, Nínive, Saladino, Kirkuk y Diala. Miles de familias han huido de la creciente violencia y de los cambiantes frentes de batalla. Han sido desplazados muchas veces, y en el trayecto, lo han perdido todo. Muchos se quedan en refugios superpoblados -en tiendas, edificios sin terminar, templos religiosos o escuelas – donde las condiciones de vida son extremadamente malas.

Los equipos de MSF que trabajan en “zonas grises” -al norte de Mosul y en las áreas entre Bagdad y Anbar- reportan que muchos desplazados están viviendo sin acceso a instalaciones sanitarias ni agua limpia. Las infraestructuras y los centros de salud han sido dañados y están fuera de funcionamiento, y existe una creciente escasez de personal médico. Muchas personas no tienen ni siquiera acceso a servicios de salud básicos, mientras que llegar a un hospital que se encuentre en funcionamiento puede resultar extremadamente difícil en áreas en las que es inseguro desplazarse.

“A pesar de la magnitud de las necesidades de la gente, la respuesta humanitaria ha estado mayormente concentrada en áreas más seguras, como la región del Kurdistán en Irak,” advierte Forgione. “MSF es una de las pocas organizaciones internacionales trabajando en áreas del norte y centro de Irak, donde las personas que huyen del conflicto buscan refugio. A pesar de las restricciones obvias de seguridad, brindar ayuda aquí es posible, pero aun así estas áreas continúan siendo ignoradas.”

En un esfuerzo por responder a necesidades cada vez mayores, MSF ha estado expandiendo sus operaciones en el centro y norte de Irak. Los equipos médicos de MSF están gestionando clínicas móviles en las gobernaciones de Kirkuk, Saladino, Diala, Nínive y Bagdad para proporcionar atención médica a las personas que huyen de las zonas de conflicto, así como también a la población local. Los equipos brindan atención médica general, con énfasis en enfermedades no transmisibles, salud reproductiva y salud mental.

“Estamos muy alarmados por la posibilidad de que la violencia se expanda a otras ciudades densamente pobladas, lo que provocaría aún más desplazamientos”, explica Forgione. “Todos los actores en Irak deben hacer todos los esfuerzos posibles para garantizar que la población iraquí que huye de la violencia tenga acceso a la asistencia humanitaria. Nuestros equipos están haciendo todo lo posible, pero no pueden responder efectivamente a todas estas necesidades”.

 

 

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La intensificación de la violencia en Yemen hace cada vez más necesaria la llegada de suministros médicos y personal sanitario capacitado, pero actualmente es imposible hacer llegar esa urgente ayuda al país, denuncia Médicos sin Fronteras.

Hospital de MSF en Haradh. Febrero de 2013. © Anna Surinyach/MSF

Los enfrentamientos en las últimas semanas en todo el país y los ataques aéreos que comenzaron el 26 de marzo han provocado una enorme necesidad de asistencia médica a los heridos y desplazados en muchas regiones de Yemen. Pero el cierre de todos los aeropuertos internacionales en Saná, Adén y Hodeida, y las fuertes restricciones a los puertos marítimos están obstaculizando la entrega de ayuda humanitaria.

“Actualmente, MSF es incapaz de desplegar más personal médico de emergencia en Yemen a pesar de lo necesario que es”, explica el doctor Greg Elder, director de operaciones de MSF. “Hay que encontrar con urgencia maneras de hacer llegar ayuda humanitaria y personal al país.”

MSF ya ha tratado a cientos de heridos por la reciente ola de la violencia, pero la incapacidad actual para hace llegar suministros y personal está llevando la situación a un punto crítico.

“Tenemos que apoyar a nuestros equipos sobre el terreno, que están agotados y sobrecargados. Incluso el acceso a las áreas de mayor necesidad en Yemen es difícil, ya que los vuelos nacionales han sido cancelados y los movimientos dentro del país comportan riesgo”, afirma Elder.

La lucha en el terreno se ha incrementado sobre todo en el sur del país, donde MSF ha recibido un gran número de heridos. En la Unidad de Cirugía de Emergencia en Adén la organización ha recibido más de 550 pacientes desde el 19 de marzo como consecuencia de los enfrentamientos en Adén, Lahj y otras áreas meridionales. En un solo día, el 26 de marzo llegaron 111 pacientes al hospital.

“Hemos tenido que utilizar nuestro espacio de oficina y poner colchones en las habitaciones para recibir a los heridos”, cuenta el Dr. Hani Isleem, médico de MSF en Adén.

Falta personal médico especializado para hacer frente a la gran cantidad de heridos, y los que están disponibles se enfrentan a muchas dificultades. “Todavía es peligroso para nosotros”, dice Isleem. “Hasta llegar al hospital es muy arriesgado”, explica.

En la provincia de Ad-Dhale, donde MSF da apoyo a las salas de emergencia en el hospital Nasser y el distrito de Qataba, se han admitido 67 heridos en la última semana.

En el noroeste de Yemen, un equipo de MSF presta apoyo a la sala de urgencias del Hospital de Haradh, que recibió ayer 34 heridos como consecuencia de ataques en la zona del campo de desplazados de Al Mazraq. Los ataques provocaron además la muerte de otras 29 personas. Alrededor de 500 familias nuevas han llegado en los últimos días a ese campamento escapando de los bombardeos en la zona de Sada, en el oeste del país.

“Quedan muy pocos actores humanitarios en el país pero las necesidades son en realidad cada vez mayores, y se necesitan más suministros y recursos humanos en el terreno”, explica Dunia Dekhili, directora de programa de MSF para Yemen. “A medida que se extiende el conflicto, el riesgo de enfrentase a falta de medicamentos y suministros médicos es cada vez más real. Necesitamos que se nos permita enviar asistencia humanitaria al país por vía tierra, mar o aire”.

MSF hace un llamamiento a todas las partes a respetar la neutralidad de las instalaciones y el personal médicos, y a que se permita el acceso de asistencia médica sin trabas para los heridos.

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El pasado 20 de enero, un hospital de Médicos Sin Fronteras fue bombardeado en Kordofan del Sur, Sudán. Como consecuencia inmediata de este ataque, la organización se ha visto forzada a suspender sus actividades médicas en dicho centro médico.

 

El hospital de Frandala en junio de 2014 © MSF

 

El hospital, situado en Frandala, una aldea en el interior de las Montañas Nuba, fue bombardeado por la Fuerza Aérea Sudanesa (SAF, por sus siglas en inglés). Los repetidos bombardeos en la región no permiten el desarrollo de actividades médicas de forma segura, impidiendo que la población local reciba una atención médica de emergencia que en estos momentos resulta de vital importancia.

“Condenamos de forma rotunda el bombardeo del hospital de Frandala”, afirma Marc Van der Mullen, coordinador general de MSF en Sudán. “En el momento del bombardeo había 100 pacientes en el interior del hospital. Tuvimos suerte de que no se produjeran más heridos, porque la gente no tuvo tiempo de protegerse. Todo el mundo está en estado de shock. La gente está asustada ante la posibilidad de que haya nuevos ataques”.

Unas 150 personas entre pacientes y trabajadores estaban en el hospital cuando un caza del SAF lanzó un racimo de 13 bombas. Dos de ellas cayeron dentro del recinto del hospital y otras tantas justo al otro lado de la valla que delimita el recinto. Un trabajador de MSF y un paciente resultaron heridos y el hospital ha quedado dañado.

 

Bombardeos indiscriminados

Este ataque se engloba dentro de una campaña de bombardeos indiscriminados que ocurren de forma regular en la región de Kordofán del Sur, en el marco de la guerra que enfrenta a las autoridades de Jartum y a los grupos rebeldes de las Montañas Nuba. La población sufre continuos ataques con bombas y las estructuras de salud también son objetivo habitual de estos bombardeos.

El hospital de Frandala ya fue bombardeado en junio de 2014. El ataque se llevó a cabo a pesar de que las autoridades de Jartum eran conocedoras de la presencia de MSF y de las actividades médicas que se llevaban a cabo en el hospital. El ataque de junio produjo un muerto y heridas a diversos pacientes, así como graves daños a la estructura sanitaria. MSF denunció entonces el ataque y exigió el respeto debido a los servicios médicos.

“A día de hoy, no hay ninguna duda de que este ha sido un ataque deliberado, dirigido contra una estructura hospitalaria civil, como parte de una estrategia destinada a aterrorizar a la comunidad”, dice Van der Mullen. “MSF repite su llamamiento a las autoridades de Jartum para que respeten la asistencia médica que ofrecemos a la población. A pesar de las dificultades, nosotros seguiremos tratando de encontrar la manera de atender a esta población, que está atrapada en un conflicto que ha caído de nuevo en el olvido informativo”.

MSF es uno de los escasos servicios médicos que llega a la población de Kordofán del Sur. La estructura de Frandala ofrece atención primaria y cuidados intensivos e inició sus operaciones en 2012. Se han llevado a cabo 80.000 consultas, con cerca de 4.000 ingresos.

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Los equipos de MSF se retiran de la zona pero mantienen la vigilancia y han traspasado a las autoridades equipos, medicamentos y un centro de tratamiento. En tres meses de intervención los equipos sanitarios han atendido a 65 personas y han realizado el seguimiento de más de un millar de contactos de los contagiados. El último caso confirmado fue el 4 de octubre.

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El brote de virus de Ébola que se declaró el pasado agosto en la provincia de Ecuador, en el norte de la República Democrática del Congo (RDC), está bajo control después de que el último caso confirmado se registrara el pasado 4 de octubre en la localidad de Boende. Médicos Sin Fronteras (MSF), que desplegó unos 70 miembros en la zona, ha retirado sus equipos aunque mantiene la vigilancia y, desde hace semanas, trabaja en mejorar la capacidad de las autoridades locales para responder ante cualquier eventualidad. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el brote ha contagiado a 66 personas y ha causado 49 fallecidos. Este brote se ha registrado en la provincia de Ecuador, la misma donde en 1976 se identificó por primera vez el virus en la cercanías de un afluente del Congo, el río Ébola.

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Los programas de quimioprevención de la malaria estacional (SMC) han mostrado resultados prometedores en la reducción de la incidencia de la malaria en la población infantil del Sahel africano.

Quimioprevención de malaria en Madaoua, Níger © Juan Carlos Tomasi

 

La implicación de las comunidades es crucial para llegar al mayor número posible de niños en las zonas más remotas. Al mismo tiempo, con el objetivo de hacer frente a las principales enfermedades que afectan a la población infantil, Médicos Sin Fronteras (MSF)  ha incluido el diagnóstico de la desnutrición y vacunación.

“El jefe de la comunidad nos informó del programa que protegía a los niños menores de 5 años contra la enfermedad del mosquito y nos animó a ir” explica una madre del área de salud de Karofane, en el Distrito de Bouza al sur de Níger, donde MSF lleva a cabo un programa de quimioprevención contra la malaria estacional (SMC en sus siglas en inglés). “El año pasado mis hijos sufrieron mucho por la malaria. Incluso uno de ellos enfermó tanto que lo hospitalizaron. Este año están bien.” MSF proporciona tratamiento preventivo a unos 735.000 niños menores de entre tres meses y cinco años en Níger, Chad y Mali entre los meses de Julio y Septiembre.

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En el centro de tratamiento de Ébola de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Guéckédou, Guinea, un equipo de siete personas proporciona apoyo psicosocial a las personas y comunidades afectadas por el virus del Ébola. Es una tarea difícil pero indispensable para responder a la epidemia.

© Julien Rey / MSF

 

El apoyo comienza en la llegada

“Aún hay mucha falta de comprensión sobre la enfermedad en la región”, explica  Alexi, un supervisor del equipo de psicología social de MSF en Guéckédou.

“Los rumores se mueven con más rapidez que nuestro equipo de promoción de la salud y esto tiene un importante impacto en las comunidades. Las personas con síntomas de Ébola llegan al centro confusas y en un terrible estado de angustia. En esta situación, nuestra primera tarea es la de establecer confianza.”

Si un paciente ha sido expulsado de su comunidad, Alexi y su equipo van a visitarles y les explican que la gente puede sobrevivir al Ébola, y que la persona enferma que ha sobrevivido necesita el apoyo de su familia.

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