MÉDICOS SIN FRONTERAS

El pasado 20 de enero, un hospital de Médicos Sin Fronteras fue bombardeado en Kordofan del Sur, Sudán. Como consecuencia inmediata de este ataque, la organización se ha visto forzada a suspender sus actividades médicas en dicho centro médico.

 

El hospital de Frandala en junio de 2014 © MSF

 

El hospital, situado en Frandala, una aldea en el interior de las Montañas Nuba, fue bombardeado por la Fuerza Aérea Sudanesa (SAF, por sus siglas en inglés). Los repetidos bombardeos en la región no permiten el desarrollo de actividades médicas de forma segura, impidiendo que la población local reciba una atención médica de emergencia que en estos momentos resulta de vital importancia.

“Condenamos de forma rotunda el bombardeo del hospital de Frandala”, afirma Marc Van der Mullen, coordinador general de MSF en Sudán. “En el momento del bombardeo había 100 pacientes en el interior del hospital. Tuvimos suerte de que no se produjeran más heridos, porque la gente no tuvo tiempo de protegerse. Todo el mundo está en estado de shock. La gente está asustada ante la posibilidad de que haya nuevos ataques”.

Unas 150 personas entre pacientes y trabajadores estaban en el hospital cuando un caza del SAF lanzó un racimo de 13 bombas. Dos de ellas cayeron dentro del recinto del hospital y otras tantas justo al otro lado de la valla que delimita el recinto. Un trabajador de MSF y un paciente resultaron heridos y el hospital ha quedado dañado.

 

Bombardeos indiscriminados

Este ataque se engloba dentro de una campaña de bombardeos indiscriminados que ocurren de forma regular en la región de Kordofán del Sur, en el marco de la guerra que enfrenta a las autoridades de Jartum y a los grupos rebeldes de las Montañas Nuba. La población sufre continuos ataques con bombas y las estructuras de salud también son objetivo habitual de estos bombardeos.

El hospital de Frandala ya fue bombardeado en junio de 2014. El ataque se llevó a cabo a pesar de que las autoridades de Jartum eran conocedoras de la presencia de MSF y de las actividades médicas que se llevaban a cabo en el hospital. El ataque de junio produjo un muerto y heridas a diversos pacientes, así como graves daños a la estructura sanitaria. MSF denunció entonces el ataque y exigió el respeto debido a los servicios médicos.

“A día de hoy, no hay ninguna duda de que este ha sido un ataque deliberado, dirigido contra una estructura hospitalaria civil, como parte de una estrategia destinada a aterrorizar a la comunidad”, dice Van der Mullen. “MSF repite su llamamiento a las autoridades de Jartum para que respeten la asistencia médica que ofrecemos a la población. A pesar de las dificultades, nosotros seguiremos tratando de encontrar la manera de atender a esta población, que está atrapada en un conflicto que ha caído de nuevo en el olvido informativo”.

MSF es uno de los escasos servicios médicos que llega a la población de Kordofán del Sur. La estructura de Frandala ofrece atención primaria y cuidados intensivos e inició sus operaciones en 2012. Se han llevado a cabo 80.000 consultas, con cerca de 4.000 ingresos.

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