MÉDICOS SIN FRONTERAS

Los últimos niños con desnutrición severa en tratamiento han abandonado hoy el centro nutricional de Médicos Sin Fronteras (MSF) en la ciudad de Kismayo, en el sur de Somalia, por el temor de sus padres ante la inminencia de enfrentamientos en dicha localidad.

Un niño refugiado de Kismayo es atendido en un centro de MSF. © Brendan Bannon/MSF

Durante las últimas semanas, la amenaza de un conflicto armado ha desbaratado las ya limitadas actividades médicas, los sistemas de referencia y el acceso a las instalaciones sanitarias en Kismayo y sus alrededores. En el centro nutricional donde la organización médico-humanitaria ha estado tratando a niños con desnutrición severa desde que la última gran crisis nutricional afectara buena parte del sur y el centro de Somalia en 2011, el temor a nuevos enfrentamientos ha provocado una disminución considerable del número de niños ingresados; sus padres han pedido que les dieran el alta para poder reagrupar a sus familias o huir de la zona.

La semana pasada, el personal sanitario de MSF dio el alta a ocho de los últimos nueve niños que quedaban ingresados a petición de sus padres; el equipo les proporcionó suministros e instrucciones para intentar ayudarles a continuar el tratamiento en casa. Este no era el caso de un pequeño demasiado débil para recibir el alta, pero finalmente sus padres huyeron de Kismayo llevándose al niño consigo.

MSF abrió el centro de nutrición intensiva para niños demasiado enfermos para recibir tratamiento ambulatorio durante la crisis nutricional de 2011, en respuesta a las altas tasas de desnutrición. “Desde entonces el equipo de MSF también ha respondido a brotes de sarampión y de diarrea acuosa, claros indicadores del nivel de vulnerabilidad de la población y de las necesidades de atención sanitaria“, afirma David Querol, coordinador general de MSF con base en Nairobi.

La interrupción de las actividades deja a más de 650 niños registrados en el programa nutricional ambulatorio en una situación similar y muy incierta. A pesar de los esfuerzos realizados esta última semana para proporcionarles reservas de alimentos terapéuticos suplementarios, MSF sigue preocupada por su suerte en estos momentos.

“Kismayo tiene unos servicios de salud muy limitados para su población y tememos que si se propaga la violencia, estos servicios disminuyan todavía más”, prosigue David Querol. “Por ejemplo, ya no podemos referir a los pacientes a nuestro hospital más cercano en Marere”.

En este contexto, MSF apela a las partes beligerantes a que respeten las ya frágiles estructuras de salud de Kismayo y sus alrededores, y que el personal sanitario pueda  dispensar una muy necesaria asistencia a la población. MSF también recuerda a todas las partes su obligación de permitir el acceso a la atención sanitaria a todos aquellos que la precisen con urgencia.

Las actividades de MSF se basan únicamente en las necesidades médicas de los pacientes. La organización trabaja para asegurar que se dispensa asistencia de forma neutral e independiente de los bandos enfrentados, sin consideraciones de carácter étnico, religioso, clánico o político.

 

 


 

MSF trabaja en Somalia desde 1991. Durante el último año, la organización ha gestionado hasta 22 proyectos en diferentes partes del país y en campos de refugiados somalíes en Etiopía y Kenia. En 2011, los equipos de la organización trataron a más de 78.500 pacientes con desnutrición severa y más de 30.000 con desnutrición moderada, también trataron más de 7.200 casos de sarampión y vacunaron a 255.000 personas contra esta enfermedad. Durante el mismo periodo, MSF asistió más de 6.000 partos y realizó más de 537.500 consultas de atención primaria.