MÉDICOS SIN FRONTERAS

Los retos del apoyo psicosocial a menores en conflictos de larga duración.

Dibujo de una niña palestina de 9 años

Desde su ocupación, en Cisjordania existe un despliegue masivo del ejército Israelí. Es un complejo sistema para mantener el control sobre la población que va mucho más allá del muro de separación. La población palestina está sometida a diario a controles fijos y móviles, torres de vigilancia, registros y bloqueo de carreteras. A esto se suma la expansión de los asentamientos en la zona, considerados ilegales según el Derecho Internacional Humanitario (DIH), pero que están bajo la seguridad del ejército Israelí.

En Hebrón, que es el municipio más poblado de Cisjordania, existen varios asentamientos israelíes. Uno de ellos está en el centro histórico y la seguridad de sus 800 colonos está a cargo de alrededor de un millar de soldados Israelíes.

El acoso constante de los colonos y ejército israelí, las restricciones de movimiento y  la violencia entre facciones palestinas son parte del día a día de la población civil. Esta situación lógicamente genera miedo, desesperanza y frustración sostenida, lo que termina teniendo un impacto muy negativo en la salud mental de la población, con consecuencias especialmente graves en los niños.

Palestina: la lucha contra la desesperanza

Los niños, además de ser testigos de estas situaciones a diario, son también a veces objeto directo de abusos. Según el derecho militar que Israel ha impuesto en los Territorios ocupados los niños a partir de los 12 años pueden ser encarcelados. De 16 en adelante reciben el mismo trato que un adulto. Numerosos informes publicados por organizaciones como UNICEF desvelan graves abusos cometidos durante las detenciones, interrogatorios o encarcelamientos de menores por parte de las fuerzas armadas Israelíes.

Más de la mitad de las personas atendidas en el programa en el último año son menores que han pasado por situaciones muy violentas relacionadas con el conflicto. Una de las más frecuentes son las incursiones del ejército israelí en las casas palestinas. Según informes de Naciones Unidas, en Cisjordania se dan más de 60 a la semana.  Son operaciones de acordonamiento y búsqueda de presuntos activistas en las que el ejército irrumpe en plena noche en las casas. Suelen ser situaciones muy violentas, que implican gran número de soldados armados, gases lacrimógenos, perros, agresiones y destrucción de muebles. A menudo terminan con la detención de uno o varios miembros de la familia. La sensación de humillación y desamparo de las familias ante estas situaciones es tremenda.

En el programa trabajamos con muchos niños que han sufrido estas incursiones y presentan graves consecuencias psicológicas: aislamiento, alerta constante, terrores nocturnos,  agresividad…también son frecuentes los síntomas de regresión en el desarrollo: problemas para controlar la orina, y alteraciones del lenguaje y el comportamiento. La constante tensión suele dar lugar también problemas físicos como fatiga, dolores corporales, alteraciones del sueño y el apetito… Estas reacciones, que son lógicas, resultan muy desbordantes para los niños y sus familias, y pueden llegar a tener un impacto irreversible en el desarrollo si no se manejan a tiempo.

Palestina: la lucha contra la desesperanza

Un equipo multidisciplinar compuesto por varios psicólogos (tanto palestinos como internacionales), trabajadores sociales y una médica de familia es el que se encarga de prestar atención a esta población.

El apoyo psicosocial especializado tiene como objetivo aliviar el sufrimiento de estos niños y sus familias y ayudarles a superar las consecuencias de la violencia. También tratamos de fortalecer su capacidad para afrontar nuevas dificultades, ya que el entorno es y seguirá siendo violento y amenazante. El apoyo se realiza de forma individual, familiar o grupal. La identificación de las propias fortalezas y el  trabajo con redes de apoyo comunitarias es clave para lograr éstos objetivos.

Recientemente hemos iniciado un programa similar en la parte oriental de Jerusalén, que desde los ochenta por decisión unilateral Israelí se encuentra en su lado del muro de separación. Es un complejo contexto urbano donde se desarrolla una verdadera batalla geopolítica. Los menores, atrapados en medio del tira y afloja de intereses y presiones, son de nuevo los más vulnerables. Aquí, el posicionamiento activo de niños y jóvenes es fomentado y castigado de forma igualmente implacable por ambos bandos. Trastornos de ansiedad y del estado de ánimo o trastornos adaptativos son cuadros frecuentemente observados entre los menores que acuden al programa en busca de apoyo.

Lo más perturbador de los conflictos armados es la pérdida de las referencias básicas para mantener la identidad del individuo (territorio, familia, pertenencias, estatus, dignidad,…), y dan paso al desamparo y el temor, la incertidumbre absoluta sobre el futuro. La vida cotidiana pierde bruscamente su estructura. Adaptarse  a todos estos cambios exige un tremendo esfuerzo personal, familiar y comunitario y a menudo mucho sufrimiento. Ansiedad, tristeza, culpa o frustración son emociones permanentemente expresadas por las personas con las que trabajamos. Nosotros tratamos de acompañar a las víctimas en estos procesos de afrontamiento de lo sucedido y adaptación a sus consecuencias.

El manejo empieza por legitimar esas reacciones, y facilitar que quien las sufre las comprenda y las integre como respuestas lógicas ante la situación vivida. Esto ayuda a contenerlas y evitar que se desborden.   Tratamos de generar espacios privados y seguros para compartir la vivencia y reflexionar sobre sus consecuencias, tomar decisiones y acciones que ayuden a aliviar el dolor, desde los propios recursos de la persona y la comunidad.

Palestina: la lucha contra la desesperanza

La intervención de MSF en los Territorios palestinos ocupados supone un reto importante debido sobre todo a la complejidad del contexto. Y no se trata solo del conflicto Israel-Palestino sino también de la violencia interna entre facciones Palestinas y de todas las consecuencias crónicas de la larga duración de la ocupación: problemas de acceso a la salud y el empleo, violencia social y doméstica.  El personal de MSF lucha por atender a las victimas sin perder una postura de neutralidad con respecto a las partes en conflicto. Pero el desgaste de los mecanismos de afrontamiento de la población y las condiciones de exclusión crónica que la violencia y la impunidad han generado, dan lugar a una desesperanza que pone a prueba a diario la capacidad de equipos y beneficiarios para sobreponerse y soñar otro futuro.

María Cristóbal, coordinadora de salud mental de MSF-OCBA en los Territorios Palestinos Ocupados


MSF trabaja en los Territorios palestinos ocupados de Cisjordania desde la primera Intifada. Más adelante, en el año 2000, se detecta la necesidad de complementar las actividades médicas con un programa de atención psicosocial que lleva en marcha ya más de 10 años. En 2012 se han realizado cerca de cuatro mil consultas.


Detener la pandemia del sida es posible: diez años de lucha decidida han conseguido llevar el tratamiento a 8 millones de personas, y los últimos avances científicos, que confirman que el tratamiento también es prevención, permiten pensar en una primera generación sin VIH.

Uno de los pilares del control de la pandemia es el Tratamiento para la Prevención de la Transmisión de Madre a Hijo (PTMH), que centra la última campaña de Médicos Sin Fronteras, ‘Amigos de Malik’, presentada hoy en Madrid en vísperas del Día Mundial del Sida.

Cerca de 3,3 millones de niños menores de 15 años eran VIH-positivos en 2011; en su inmensa mayoría contrajeron el virus durante el embarazo, el parto o la lactancia porque sus madres, VIH-positivas, no recibieron tratamiento. Al mismo tiempo, según los últimos datos del Programa de Naciones Unidas contra el Sida (ONUSIDA), entre 2009 y 2011 se han evitado casi 410.000 nuevas infecciones en niños gracias a la administración de antirretrovirales a sus madres.

Malik es el símbolo de esa nueva generación libre de la pandemia: representa a los hijos de decenas de miles de madres que han tenido la oportunidad de acceder a los programas de PMTCT en todo el mundo. Con esta campaña, MSF propone una nueva forma de colaborar en la lucha contra el sida: hacerse amigo de Malik y respaldar los proyectos de la organización humanitaria en los que niños como él podrán nacer sanos porque sus madres recibieron tratamiento.

Malik nacerá en Zimbabue en febrero, y MSF quiere conseguir que haga amigos que le ayuden a él y a otros niños y a sus madres a esquivar la condena del VIH. Para ello, MSF lanza hoy una campaña de microdonaciones: mediante el envío de un sms con la palabra AMIGO al 28033, todas aquellas personas que quieran acompañar a Malik estarán donando a MSF el importe íntegro del coste del mensaje (1,20 €). El sencillo gesto del sms será también la llave de acceso a la web www.amigosdemalik.org, en la que los amigos de Malik podrán saber más de su vida.

En esta web, los amigos de Malik podrán seguir las últimas 16 semanas de embarazo antes de su nacimiento y sus primeras semanas de vida, su día a día y el de su entorno más cercano. Él mismo contará en primera persona, a través de posts, fotos y vídeos, cómo se desarrollan el embarazo de su madre y el parto, quién es el médico que les atendió, cómo es su pueblo, y en general cómo es la lucha contra el sida en Zimbabue. Asimismo, la web dará a conocer historias reales de mujeres embarazadas VIH-positivas, historias de niños nacidos sanos porque sus madres recibieron PTMH, y otras historias de niños cuyas madres no lo recibieron y viven con el virus y ellos mismos en tratamiento con antirretrovirales. Será también Malik quien, a las seis semanas del parto, comunique los resultados de su prueba de VIH.

El tratamiento de PTMH consigue que más del 95% de los bebés de mujeres con VIH/sida no se contagian durante el embarazo, el parto o la lactancia. Es un protocolo sencillo y barato. Aunque el número de infecciones en niños se está reduciendo, queda mucho por hacer, ya que sólo el 57% de las mujeres embarazadas VIH-positivas se benefician en la actualidad de la PTMH. En consecuencia en 2011, cerca de 330.000 niños contrajeron el VIH durante el embarazo, el parto o la lactancia: en África fueron 300.000, mientras que en Europa Central y Occidental, donde la PTMH está ampliamente implantada, apenas fueron 200 niños los que se infectaron.

“Cientos de miles de niños recién nacidos siguen infectándose innecesariamente con el VIH, porque demasiadas mujeres no reciben tratamiento cuando lo necesitan”, explica Paula Farias, portavoz de la campaña ‘Amigos de Malik’ y ex presidenta de MSF. “La profilaxis antirretroviral administrada a las mujeres embarazadas es beneficiosa para el niño, pero no olvidemos que también lo es para la madre, ya que le permitirá llevar una vida saludable, y también previene el contagio del virus a su pareja, tal y como ya se ha demostrado científicamente. El impacto del tratamiento se multiplica y, si queremos cambiar el rumbo de la pandemia, frenar el sida en las madres embarazadas es la primera línea de defensa”.

Los fondos donados por los ‘Amigos de Malik’ –MSF aspira a conseguir un millón de amigos–, se destinarán a los proyectos de VIH/sida de Médicos Sin Fronteras en Zimbabue y otros países del África subsahariana, en los que se proporciona atención y tratamiento a adultos y niños con VIH.

Más información: www.amigosdemalik.org