MÉDICOS SIN FRONTERAS

Los equipos de MSF atendieron desde el pasado sábado 12 de mayo a 60 personas que fueron heridas a causa de la ola de violencia registrada desde ese mismo día en la localidad de Bangassou, en el sureste de República Centroafricana (RCA) y junto a la frontera con República Democrática del Congo (RDC).  René Colgo, responsable adjunto de emergencias de MSF en la República Centroafricana, nos cuenta la situación en la que se encuentra la población civil.

 

© MSF

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El pasado mes de agosto Médicos Sin Fronteras decidía retirar a su personal de seis hospitales del norte de Yemen, debido a la falta de garantías ante los bombardeos indiscriminados que se están viviendo. Precisamente uno de ellos, el producido en Abs, acabó con la muerte de 19 personas, entre pacientes y personal del centro. Algo que explica en este vídeo Raquel Ayora (Directora de Operaciones de MSF), que también habla de la esperanza de que la evacuación no sea definitiva y de que los hospitales sigan abiertos y funcionando, aunque no puedan ofrecer la misma asistencia médica.

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Yemen: “La asistencia médica es una víctima más”

De su experiencia en el país nos habla Crystal van Leeuwen, enfermera en Canadá que acaba de regresar de Yemen tras coordinar allí las actividades médicas de Médicos Sin Fronteras (MSF) durante siete meses. Como integrante de nuestro equipo de emergencia, ha trabajado con nosotros en países como Siria, Sudán del Sur, República Democrática del Congo y Nigeria, así como durante la respuesta al brote de Ébola en África occidental.

Cuando aterricé en Saná, la capital yemení, los lados de la pista estaban cubiertos por aviones destruidos, tanto grandes como pequeños. Era claramente un país afectado por la guerra. Durante el trayecto de siete horas hasta Taiz, pasamos delante de viejas casas de piedra construidas en las laderas de las montañas. En los pueblos pequeños, la vida campestre transcurría de forma aparentemente normal y deseé estar visitando Yemen como turista.

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MSF reclama el respeto de la seguridad de la población civil y de los hospitales

© Manu Brabo

Médicos Sin Fronteras (MSF) urge a todas las partes en conflicto en el este de Ucrania a detener los bombardeos sobre los hospitales y a garantizar que la población civil pueda alcanzar lugares seguros donde buscar refugio en un momento, como el actual, en el que los combates en la zona oriental del país se recrudecen. MSF está aumentando de forma urgente su apoyo a hospitales a ambos lados de la línea de frente en respuesta al incremento de la violencia durante las últimas dos semanas. Mientras, el personal médico trata de hacer frente a la afluencia de pacientes heridos y los civiles se ven atrapados por intensos combates en las ciudades localizadas en la primera línea del conflicto.

Las instalaciones médicas continúan recibiendo impactos de proyectiles, obligando al personal a huir y privando a miles de personas de recibir atención sanitaria. Solo en las dos últimas semanas, cinco centros sanitarios que reciben apoyo de MSF han resultado dañados o destruidos por bombardeos.

“La población civil y los equipos médicos a ambos lados del frente se están llevando la peor parte de este conflicto”, afirma Stephane Prevost, coordinador general de MSF en Ucrania. “Al mismo tiempo, el rápido deterioro de las condiciones de seguridad limita cada vez más que las organizaciones puedan proporcionar ayuda humanitaria a la población que más la necesitan”.

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El pasado 20 de enero, un hospital de Médicos Sin Fronteras fue bombardeado en Kordofan del Sur, Sudán. Como consecuencia inmediata de este ataque, la organización se ha visto forzada a suspender sus actividades médicas en dicho centro médico.

 

El hospital de Frandala en junio de 2014 © MSF

 

El hospital, situado en Frandala, una aldea en el interior de las Montañas Nuba, fue bombardeado por la Fuerza Aérea Sudanesa (SAF, por sus siglas en inglés). Los repetidos bombardeos en la región no permiten el desarrollo de actividades médicas de forma segura, impidiendo que la población local reciba una atención médica de emergencia que en estos momentos resulta de vital importancia.

“Condenamos de forma rotunda el bombardeo del hospital de Frandala”, afirma Marc Van der Mullen, coordinador general de MSF en Sudán. “En el momento del bombardeo había 100 pacientes en el interior del hospital. Tuvimos suerte de que no se produjeran más heridos, porque la gente no tuvo tiempo de protegerse. Todo el mundo está en estado de shock. La gente está asustada ante la posibilidad de que haya nuevos ataques”.

Unas 150 personas entre pacientes y trabajadores estaban en el hospital cuando un caza del SAF lanzó un racimo de 13 bombas. Dos de ellas cayeron dentro del recinto del hospital y otras tantas justo al otro lado de la valla que delimita el recinto. Un trabajador de MSF y un paciente resultaron heridos y el hospital ha quedado dañado.

 

Bombardeos indiscriminados

Este ataque se engloba dentro de una campaña de bombardeos indiscriminados que ocurren de forma regular en la región de Kordofán del Sur, en el marco de la guerra que enfrenta a las autoridades de Jartum y a los grupos rebeldes de las Montañas Nuba. La población sufre continuos ataques con bombas y las estructuras de salud también son objetivo habitual de estos bombardeos.

El hospital de Frandala ya fue bombardeado en junio de 2014. El ataque se llevó a cabo a pesar de que las autoridades de Jartum eran conocedoras de la presencia de MSF y de las actividades médicas que se llevaban a cabo en el hospital. El ataque de junio produjo un muerto y heridas a diversos pacientes, así como graves daños a la estructura sanitaria. MSF denunció entonces el ataque y exigió el respeto debido a los servicios médicos.

“A día de hoy, no hay ninguna duda de que este ha sido un ataque deliberado, dirigido contra una estructura hospitalaria civil, como parte de una estrategia destinada a aterrorizar a la comunidad”, dice Van der Mullen. “MSF repite su llamamiento a las autoridades de Jartum para que respeten la asistencia médica que ofrecemos a la población. A pesar de las dificultades, nosotros seguiremos tratando de encontrar la manera de atender a esta población, que está atrapada en un conflicto que ha caído de nuevo en el olvido informativo”.

MSF es uno de los escasos servicios médicos que llega a la población de Kordofán del Sur. La estructura de Frandala ofrece atención primaria y cuidados intensivos e inició sus operaciones en 2012. Se han llevado a cabo 80.000 consultas, con cerca de 4.000 ingresos.

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