MÉDICOS SIN FRONTERAS

El conflicto en República Centroafricana (RCA) se ha desatado en varias ciudades del país, donde los civiles pagan el precio de la violencia y deben huir de sus hogares, quemados y destruidos. Sus historias reflejan miedo, incertidumbre y desesperanza. Trabajamos en la zona para atender a los heridos y vacunar a los más pequeños.

Paul recibió dos disparos mientras huía de los combates. Lali Cambra / MSF

 

En las últimas semanas, el conflicto se ha desatado de nuevo en varias ciudades de la República Centroafricana (RCA).

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Han pasado seis años desde que se inició el conflicto armado en Siria, el considerado como el más cruel desde hace 25 años. Seis años en los que más 400.000 personas han muerto y 4,8 millones se han visto obligados a abandonar el país. Médicos Sin Fronteras hace un llamamiento para que todas las partes involucradas en el conflicto permitan la entrada de la ayuda humanitaria en el país.

 

“Todas las partes del conflicto, los países vecinos y los actores internacionales deben permitir el acceso de la ayuda médica y humanitaria y no usarla como una herramienta política”, afirma Pablo Marco, coordinador de MSF en Oriente Medio. “Además, deben permitir que aquellos que requieran de asistencia médica accedan a áreas donde puedan recibir tratamiento especializado por parte del personal sanitario. A su vez, deben asegurar la protección de las unidades de emergencia, del personal sanitario y de las instalaciones médicas”.  

Tras seis años de guerra en Siria, la población civil es la que más sufre las consecuencias de este conflicto, cada vez más letal y despiadado. Los niveles de dolor son cada vez más grandes y millones de personas siguen sin tener acceso a la salud y sus servicios más básicos. Esta es una crisis humanitaria que se ha vuelto tremendamente compleja. 13.5 millones de personas necesitan de ayuda humanitaria urgente para sobrevivir.

Las vidas de millones de habitantes han sido destrozadas. Este video de MSF te muestra las consecuencias de años de guerra.

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Los bombardeos en Siria continúan día tras día, sin respetar ni a la población civil, ni a los trabajadores humanitarios, ni los centros de salud, ni las infraestructuras básicas. Un ejemplo de ello fue el ataque a un convoy de la ONU y de la Media Luna Roja, a principios de la semana pasada. Hecho que condena enérgicamente Médicos Sin Fronteras, pues supone un ejemplo más del incumplimiento continuo de las reglas básicas de la guerra en el conflicto sirio.

Un conflicto en el que hospitales como el de Al Daqaq funcionan con muchas dificultades por los daños sufridos. Sobre cómo es el trabajo allí, a pesar de las bombas, habla en este vídeo el director médico Ali Abu al Yaman. 

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Por todo esto y todo lo ocurrido, desde MSF se reclama a las grandes potencias internacionales que intervienen aquí que asuman su responsabilidad y den pasos más concretos para poner fin a todos los ataques contra instalaciones civiles, incluidos centros médicos y convoyes de ayuda humanitaria.

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Médicos Sin Fronteras (MSF) ha estado trabajando en Siria los pasados dos meses, facilitando asistencia humanitaria a la población afectada por el conflicto. Con ayuda de un grupo de médicos sirios, los equipos consiguieron en tan sólo seis días transformar una vivienda vacía en un hospital de emergencia donde los heridos podían ser operados y hospitalizados.

En este tiempo, MSF ha admitido a más de 300 pacientes en el centro y ha llevado a cabo más de 150 operaciones. La gran mayoría de las heridas son producto directo del conflicto (disparos de tanques, bombas). La mayoría de los pacientes son hombres pero uno de cada diez son mujeres y uno de cada cinco menores de veinte años. De acuerdo con el equipo médico dos tercios de los procedimientos médicos han sido cirugías de urgencia.

El futuro del proyecto es, sin embargo, incierto. Además del hecho de que MSF está trabajando sin autorización del gobierno sirio, nuestras actividades se encuentran amenazadas por la naturaleza cambiante del conflicto, las dificultades de suministro y los problemas que afrontan los heridos para poder llegar al hospital.

Teniendo en cuenta el nivel de violencia existente en Siria hoy, el equipo de MSF, con personal internacional y nacional, sólo puede proveer un limitado apoyo médico. La asistencia es, sin embargo, esencial para la supervivencia de la gente tratada en el hospital.

Para Anna Nowak, Nelly Dilworth y Brian Moller, miembros de MSF, han vuelto ahora de Siria. Sus testimonios son muestra del uso de artillería pesada y de la violencia de una guerra que no discrimina a los civiles.


Además del proyecto quirúrgico, MSF distribuye medicinas y otros suministros médicos en Siria. A pesar de las dificultades para acceder al país, MSF está preparada para atender a todas las víctimas del conflicto y continuamos expandiendo nuestras actividades en Siria y en los países vecinos. Por el momento, MSF admite una media de 50 sirios en el proyecto de cirugía reconstructiva en Ammán, Jordania. También ofrecemos apoyo psicológico y atención primaria a los refugiados sirios en Líbano. El presupuesto de MSF para actividades relacionadas con el conflicto Sirio está estimado en la actualidad en más de cinco millones de euros.