MÉDICOS SIN FRONTERAS

KaloBios es una compañía farmacéutica que pretende adquirir los derechos del Benznidazol (un fármaco que tiene 40 años) y multiplicar su precio por 9.000 sin aportar ninguna innovación.

 

Laboratorio del hospital en Boquerón, Paraguay. 2012. © Anna Surinyach/MSF

Médicos Sin Fronteras (MSF) pide al Congreso de los EE.UU que establezca enmiendas en la ley para que las farmacéuticas no puedan aprovecharse de medidas que fueron creadas para promover la investigación y el desarrollo biomédico y que están siendo utilizadas con fines únicamente lucrativos, sin ánimo alguno de invertir en innovación. Leer más


por José Antonio Bastos, presidente de Médicos Sin Fronteras

17 enfermedades tropicales desatendidas siguen matando en los países pobres porque quienes las padecen no tienen recursos. Algunos lectores de este blog, como profesionales sanitarios, las conocerán, pero para la mayor parte de la población sólo traen ecos de tiempos pasados, o como mucho les suenan a males de los que protegerse al hacer turismo exótico. Un compañero de Médicos Sin Fronteras definía bien nuestra frustración al decir que los pacientes a los que tratamos “se mueren de enfermedades medievales”.

La buena noticia es que dos de ellas parecen tener los días contados: según un recientísimo informe de la Organización Mundial de la Saludla dracunculiasis (la enfermedad del gusano de Guinea) y el pian están a punto de ser erradicadas, la primera en 2015 y la segunda en 2020. Seguirían así el camino de la viruela, la única enfermedad que ha sido erradicada hasta la fecha (en 1977). Además, para 2015, otras 5 podrían ser eliminadas (paso previo a la erradicación), y 9 más en 2020. Todo ello, asegura la OMS, gracias a una nueva estrategia global que se ha beneficiado de la donación de medicamentos y del apoyo sostenido de donantes de fondos.

Creemos que estos objetivos son muy ambiciosos, lo que ya es un buen punto de partida, y que además son realizables si median recursos humanos y económicos adecuados. También el sistema público-privado de investigación y desarrollo debe implicarse, ya que los tratamientos y métodos de diagnóstico actuales distan de ser los ideales. Urge hacerlo, no podemos perder más tiempo: sólo la enfermedad de Chagas se cobra 14.000 vidas al año y afecta a unos 10 millones de personas en Latinoamérica. ¿Y saben qué medicamentos podemos ofrecer a una mujer embarazada con Chagas? Ninguno.

Doldowine, pequeña paciente de enfermedad del sueño, recibe el tratamiento con eflornitina. El personal médico de MSF se esfuerza por colocarle la vía para la perfusión: el tratamiento duró casi dos semanas. Como mucho otros niños del hospital, Doldowine empezaba a llorar nada más ver llegar al enfermero a su cama. Hospital de MSF en Batangafo, República Centroafricana (© Cecilia Furió/MSF).

Y esto se debe a que sólo el 1,4% de los 150.000 ensayos clínicos actuales se dedica a las enfermedades de los más pobres. Son datos de un estudio recientemente publicado por MSF y la iniciativa Medicamentos para Enfermedades Olvidadas (DNDi). Según este mismo estudioentre 2000 y 2011, sólo el 3,8% de los 336 nuevos medicamentos aprobados se destinó a enfermedades tropicales, tuberculosis y otras infecciones desatendidas, las que, en su conjunto, representan el 10,5% de la carga mundial de morbilidad. Y en su mayoría, estos nuevos medicamentos para enfermedades olvidadas en realidad sólo eran reformulaciones y reutilizaciones de fármacos ya existentes: nuevos, realmente nuevos, sólo 4.

Pero no estamos descubriendo nada: hace ya una década que están definidas y documentadas las brechas en I+D para enfermedades olvidadas. ¿Hemos progresado realmente algo en esta última década? El número de casos de enfermedad del sueño ciertamente ha caído, hemos comenzado 2013 con la buena nueva del primer tratamiento contra la tuberculosis en 50 años, la malaria se ha beneficiado de notables esfuerzos… pero lo cierto es que la gente sigue muriendo de enfermedades arcaicas. Los médicos, en países como República Centroafricana, Sudán, Congo o Bolivia, siguen atados a medicamentos inadecuados, obligados a someter a sus pacientes a tratamientos largos y penosos.

Seguimos necesitando mejores fármacos, con menos efectos secundarios y más eficaces. Seguimos esperando un cambio revolucionario, aquel que por fin ponga al paciente sin recursos en el centro del sistema.


Bolivia: intervención piloto de diagnóstico y tratamiento en el ámbito rural

 

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En la ceremonia de entrega, celebrada el pasado 8 de septiembre en Washington, el presidente de la organización médico-humanitaria instó a la comunidad internacional a no ignorar por más tiempo las necesidades de millones de enfermos olvidados en todo el mundo.

El presidente internacional de MSF Unni Karunakara visita a un niño en Somalia/MSF

El Premio J. William Fulbright 2012 al Entendimiento Internacional, dotado con 50.000 dólares americanos, fue recogido por el Dr. Unni Karunakara, presidente internacional de Médicos Sin Fronteras (MSF), en la Biblioteca del Congreso en Washington D.C.

“MSF es una asociación cuyo objetivo no es solo tratar a pacientes sino promover el entendimiento de las necesidades médicas de los enfermos olvidados y a menudo ignorados”, explicó el Dr. Karunakara en su discurso de agradecimiento. “Hoy mi propósito no es solo aceptar y agradecer este premio, sino desafiar a todos ustedes ­–líderes en sus respectivos campos, profesionales de la medicina, responsables políticos, abogados, diplomáticos, académicos u otros– a atender las necesidades de estos pacientes”.

MSF trata a miles de pacientes de enfermedades olvidadas en todo el mundo y utiliza su experiencia sobre el terreno para investigar y contribuir al desarrollo de  tratamientos y pruebas diagnósticas adaptados a las condiciones de los países donde trabaja. Como parte de esta labor, la organización es socia fundadora de la iniciativa Medicamentos para Enfermedades Olvidadas (DNDi por sus siglas en inglés), una iniciativa si ánimo de lucro que hasta el momento ya ha producido un nuevos tratamientos para la enfermedad del sueño, la malaria y pronto para el Chagas, todos ellos, libres de patentes.

“La falta de medicamentos efectivos y seguros para estas enfermedades olvidadas es del todo inaceptable”, proseguía el Dr. Karunakara en su discurso. “Seguir utilizando tratamientos y métodos diagnósticos que no han evolucionado en medio siglo es tanto como negar la existencia de millones de personas afectadas”.

MSF destinará los 50.000 dólares del Premio Fulbright a la investigación de un tratamiento innovador para la tuberculosis multirresistente a los medicamentos, una infección cada vez más extendida en el mundo, con cientos de miles de personas afectadas que apenas tienen acceso a pruebas diagnósticas y tratamientos adecuados.

Como parte destacada de la ceremonia de entrega, se proyectó un vídeo en reconocimiento a la labor de Francis Gatluak, uno de los primeros pacientes de leishmaniasis visceral o kala azar –una enfermedad olvidada que puede ser mortal– que la organización trató en Sudán y que más tarde se incorporó a MSF como enfermero para tratar a personas con la misma infección que casi le costó la vida. Francis ya lleva más de dos décadas trabajando con pacientes de kala azar y tuberculosis en su país de origen.

“Esta es la primera vez que el premio se otorga a una organización y no a una persona,” explica Patricia Krebs, presidenta de la Asociación Fulbright. “Médicos Sin Fronteras fue elegida por decisión unánime del Comité de Selección Internacional, debido a los objetivos compartidos por ambas organizaciones de promover el entendimiento mundial y los principios humanitarios”.

El Premio J. William Fulbright fue entregado por primera vez en 1993 a Nelson Mandela, que más tarde recibió el Premio Nobel de la Paz. Otros tres laureados con este galardón más tarde también recibieron el Nobel. A MSF le fue concedido en 1999.