MÉDICOS SIN FRONTERAS

Los resultados de una nueva vacuna contra el Ébola indican un alto nivel de eficacia en un ensayo en el que estuvieron implicadas 4.000 personas en contacto estrecho con el virus hemorrágico en Guinea, uno de los tres países afectados por la actual epidemia.

La prestigiosa revista médica The Lancet  ha publicado los resultados del ensayo el 31 de julio.

Estos  indican que la nueva vacuna, llamada VSV-ZEBOV, es 100% eficaz diez días después de haber sido administrada a una persona que no estaba infectada.

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La organización médico-humanitaria internacional Médicos Sin Fronteras (MSF) publica hoy un análisis crítico sobre la epidemia de Ébola que afecta desde hace un año a varios países de África occidental. El informe revela las deficiencias de la respuesta global a la crisis y alerta de que el brote, a pesar de una disminución general en el número de casos, aún no ha terminado.

 

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El informe, titulado Empujados más allá del límite, se basa en entrevistas con decenas de trabajadores de MSF involucrados en la intervención contra el Ébola. El documento describe las alertas tempranas que MSF realizó hace ya un año advirtiendo sobre la expansión de los casos en Guinea, la negación inicial de los Gobiernos de los países afectados, y las medidas sin precedentes que MSF se vio forzada a tomar frente a la inacción global, mientras el brote cercaba a los países vecinos. A lo largo del último año, más de 1.300 trabajadores internacionales y 4.000 trabajadores locales de MSF han sido desplegados en África occidental, donde han atendido a casi 5.000 pacientes confirmados de Ébola.

“Hoy compartimos nuestras reflexiones iniciales y asumimos una mirada crítica tanto hacia la respuesta de MSF como hacia la respuesta global al brote de Ébola más mortal de la historia”, afirma la Dra. Joanne Liu, presidenta internacional de MSF. “La epidemia de Ébola demostró ser un evento excepcional que expuso la realidad de cuán lentos e ineficientes son los sistemas de salud y ayuda para responder a emergencias”.

El informe detalla los efectos de una coalición global de pasividad de varios meses de duración, durante los cuales el virus se propagó sin control, llevando a MSF a lanzar un llamamiento excepcional en favor de la movilización de equipos médicos civiles y militares internacionales preparados para amenazas biológicas. A finales de agosto, el centro ELWA3 de MSF en Monrovia (Liberia) estaba saturado y abrumado por el número de pacientes: los trabajadores de MSF se vieron forzados a rechazar a personas visiblemente enfermas en la puerta de entrada, siendo plenamente conscientes de que probablemente regresarían a sus comunidades e infectarían a otros.

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Médicos Sin Fronteras (MSF) ha inaugurado en Madrid un ‘Centro de Tratamiento de pacientes de Ébola’ (del 5 al 8 de marzo), una exposición itinerante con la que la organización pretende mostrar a la ciudadanía cómo trabaja en el terreno y sensibilizar sobre la epidemia actual de Ébola en África occidental que, tras más de un año propagándose, ha infectado a casi 24.000 personas y causado más de 9.700 muertes en toda la región.

El número de nuevos casos sigue siendo preocupante en Guinea y Sierra Leona. Durante la última semana, se registraron 132 nuevos casos confirmados en estos dos países, lo que supone un incremento respecto a la semana anterior del 46% y el 28%, respectivamente. Liberia, por su parte, no registró ningún caso confirmado en los últimos siete días.

Ante esta situación, Médicos Sin Fronteras (MSF) solicita a todos los actores involucrados en la lucha contra el Ébola no bajar la guardia. La ONG médico-humanitaria insta a aprovechar la oportunidad que representa el descenso de casos respecto a los peores meses de la epidemia para identificar las cadenas de contagio y hacer frente a los nuevos brotes con mayor anticipación.

“Todo lo que hace falta para reactivar la epidemia es un único caso. Cualquier complacencia ahora podría poner en peligro los avances logrados. Todavía hoy, nos encontramos con casos en Guinea y Sierra Leona que surgen de cadenas de transmisión desconocidas”, ha asegurado Joan Tubau, director general de MSF.

Hasta llegar a reducir los casos a cero queda mucho camino por recorrer, especialmente en materia de seguimiento e identificación de enfermos. En la última semana se han identificado 17 muertes confirmadas por Ébola en Guinea que habrían tenido lugar en la comunidad; en Sierra Leona el 16% de los fallecimientos a causa del virus habrían sucedido en el hogar. Estos datos indican que muchos enfermos siguen sin tener la capacidad para buscar tratamiento o son reacios a ello. Estas personas tendrían que haber sido identificadas como contactos relacionados con las cadenas de transmisión conocidas y, así, haber sido diagnosticadas, aisladas y tratadas tras la aparición inicial de los síntomas.

“Una de las claves está en localizar los casos rápidamente y realizar un seguimiento médico a quienes han estado en estrecho contacto con pacientes infectados antes de que también enfermen y puedan transmitir el virus. En algunas aldeas, la reticencia de la comunidad sigue siendo fuerte y aún se celebran funerales en secreto. En la última semana se tiene conocimiento al menos de 32 funerales inseguros en Guinea y Sierra Leona”, afirma Teresa Sancristóval, responsable de la Unidad de Emergencias de MSF.

La naturaleza imprevisible de la epidemia hace que los equipos de MSF mantengan un enfoque flexible para responder allí donde las necesidades son mayores. “Las actividades deben adaptarse y acercarse a las comunidades afectadas. Para ello son esenciales equipos móviles de respuesta rápida que permitan cortar las cadenas de contagio”, explica Teresa Sancristóval.

Además de continuar con los esfuerzos contra la epidemia, resulta esencial relanzar y fortalecer unos sistemas de salud paralizados por la crisis. El acceso a la asistencia sanitaria para los pacientes no relacionados con el Ébola es a todas luces insuficiente. Los sistemas públicos de salud, extremadamente débiles antes de la epidemia, han quedado seriamente dañados por ésta. El personal sanitario ha sufrido especialmente en unos países con graves carencias de personal cualificado. Según la OMS, 839 trabajadores sanitarios se han contagiado por el virus y casi 500 han fallecido.

“Recuperar la confianza pública en el sistema de salud es esencial. Ha sido la propia debilidad de estos sistemas la que permitió que la epidemia se extendiera como lo hizo. La restauración de estos sistemas no será suficiente. Si queremos evitar futuros brotes hay que mejorarlos. Esto llevará mucho tiempo, pero es fundamental para que la población no sufra las consecuencias de una era post-Ébola mal gestionada”, concluye Sancristóval.

Exposición en Madrid

Cuando está a punto de cumplirse un año del brote, MSF ha realizado balance de la situación en la inauguración hoy en Madrid de la exposición del ‘Centro de tratamiento de pacientes de Ébola’.  Con esta muestra itinerante, MSF pretende mostrar a la ciudadanía cómo trabaja en el terreno y sensibilizar sobre una epidemia que no ha terminado.

La exposición concluye su recorrido en Madrid tras visitar Barcelona, Bilbao, Vigo, Zaragoza y Sevilla. Instalada en la plaza de Sánchez Bustillo (frente al Museo Reina Sofía) tiene una extensión de unos 500m2. El centro de tratamiento consta de cuatro elementos externos: dos tiendas grandes como las usadas en el terreno (divididas en espacios, con áreas de hospitalización, zona donde los equipos se visten y desvisten y un área donde se explican las actividades que se realizan fuera de los centros), una ambulancia preparada para el traslado de pacientes y una zona de saneamiento.

Entre todos los materiales que se pueden ver destacan los trajes utilizados por el personal de MSF en el terreno para que los asistentes puedan comprender cómo son, cómo funcionan y los elementos que componen los equipos de protección personal. A la salida del centro se levanta un muro de supervivientes que emula el que existe en el ELWA3, el centro de tratamiento de MSF en Monrovia, donde cada persona que supera la enfermedad deja la huella de su mano pintada. En este muro, los visitantes pueden dejar sus propias huellas en forma de apoyo.

La exposición forma parte de la campaña #StopEbola que MSF lanzó el pasado octubre con el objetivo de informar, sensibilizar, apoyar a los trabajadores en el terreno y recaudar fondos para combatir una crisis sanitaria sin precedentes. En estos meses, la campaña ha recaudado más de 3,5 millones de euros destinados a la respuesta al Ébola y ha movilizado a más de 270.000 ciudadanos que han contribuido con sus donaciones, SMS y mensajes de apoyo.


Médicos Sin Fronteras hace balance anual de la crisis de Ébola y advierte de que la epidemia sigue fuera de control y de una falta de respuesta eficaz y adaptada sobre el terreno. La lenta y escasa respuesta al brote de Ébola durante al año 2014 ha puesto de manifiesto la falta de voluntad política de los países con más recursos. Así lo ha manifestado Médicos Sin Fronteras (MSF), organización médico-humanitaria que, desde comienzos de año, advirtió de la severidad de una epidemia que a día de hoy sigue fuera de control en África occidental.

MSF acudió a Guinea en marzo para actuar contra el brote de esta fiebre hemorrágica que, por primera vez, surgía en África occidental. El Ministerio de Salud cifró entonces en 59 las muertes a causa de la enfermedad. Además, comenzó a realizar el seguimiento en países vecinos: Sierra Leona y Liberia.

En abril, Médicos Sin Fronteras avisó de que aquella era una crisis sin precedentes. Por varios motivos: era la primera vez que afectaba a un país de aquella zona, se estaban dando casos simultáneamente en diferentes lugares del país, y había llegado a ciudades muy pobladas. La cepa del virus, además, resultó ser la Zaire, la más agresiva y mortal. Y pronto comenzaron a reportarse casos en Sierra Leona y Liberia.

Para junio, enfermos de Ébola habían sido identificados en 60 lugares diferentes de los tres países afectados. La epidemia estaba fuera de control y Médicos Sin Fronteras era la única ONG que facilitaba tratamiento a los enfermos. Para la organización resultó imposible responder a la gran cantidad de nuevos casos y nuevos focos.

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Los equipos de MSF se retiran de la zona pero mantienen la vigilancia y han traspasado a las autoridades equipos, medicamentos y un centro de tratamiento. En tres meses de intervención los equipos sanitarios han atendido a 65 personas y han realizado el seguimiento de más de un millar de contactos de los contagiados. El último caso confirmado fue el 4 de octubre.

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El brote de virus de Ébola que se declaró el pasado agosto en la provincia de Ecuador, en el norte de la República Democrática del Congo (RDC), está bajo control después de que el último caso confirmado se registrara el pasado 4 de octubre en la localidad de Boende. Médicos Sin Fronteras (MSF), que desplegó unos 70 miembros en la zona, ha retirado sus equipos aunque mantiene la vigilancia y, desde hace semanas, trabaja en mejorar la capacidad de las autoridades locales para responder ante cualquier eventualidad. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el brote ha contagiado a 66 personas y ha causado 49 fallecidos. Este brote se ha registrado en la provincia de Ecuador, la misma donde en 1976 se identificó por primera vez el virus en la cercanías de un afluente del Congo, el río Ébola.

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En el centro de tratamiento de Ébola de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Guéckédou, Guinea, un equipo de siete personas proporciona apoyo psicosocial a las personas y comunidades afectadas por el virus del Ébola. Es una tarea difícil pero indispensable para responder a la epidemia.

© Julien Rey / MSF

 

El apoyo comienza en la llegada

“Aún hay mucha falta de comprensión sobre la enfermedad en la región”, explica  Alexi, un supervisor del equipo de psicología social de MSF en Guéckédou.

“Los rumores se mueven con más rapidez que nuestro equipo de promoción de la salud y esto tiene un importante impacto en las comunidades. Las personas con síntomas de Ébola llegan al centro confusas y en un terrible estado de angustia. En esta situación, nuestra primera tarea es la de establecer confianza.”

Si un paciente ha sido expulsado de su comunidad, Alexi y su equipo van a visitarles y les explican que la gente puede sobrevivir al Ébola, y que la persona enferma que ha sobrevivido necesita el apoyo de su familia.

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#StopEbola: Médicos Sin Fronteras lanza una nueva campaña que llama a la movilización de la sociedad española para frenar el brote.

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La epidemia de Ébola más grave de la historia continúa fuera de control en África occidental: a día de hoy son más de 5.000 los muertos en los tres países más afectados (Guinea, Liberia y Sierra Leona). La respuesta internacional, pese a todas las promesas, sigue llegando con cuentagotas, y la falta de recursos materiales y humanos está colapsando los sistemas de salud y económicos de la región.

Aunque algunos países han empezado a enviar recursos humanos y materiales a la zona afectada, la respuesta está siendo lenta. Urge el establecimiento de más centros de tratamiento de pacientes con personal sanitario formado, así como cubrir las brechas existentes en actividades clave para el control del brote, como el seguimiento de contactos de los pacientes confirmados, la sensibilización comunitaria o los protocolos de enterramiento seguro.

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A raíz de una nueva oleada de casos de Ébola en la capital de Guinea, Conakry, el centro de tratamiento de Ébola de MSF se está acercando a los límites de su capacidad.

Centro de Ébola de Donka, en Conakry © Julien Rey / MSF

Conakry, la primera gran ciudad en verse afectada por el brote de Ébola en África occidental, ahora debe enfrentarse a un aumento masivo en el número de nuevos casos. A pesar de que la disminución de casos en julio parecía anunciar el fin de la epidemia en Guinea, a día de hoy MSF está tratando a más de 120 pacientes, 85 de ellos confirmados, en sus dos centros para pacientes en el país: Conakry y Guéckédou.

La situación afecta particularmente al centro de Ébola de Donka, situado dentro del complejo del hospital del Ministerio de Salud en Conakry. El centro admitió 22 pacientes en un solo día (el 6 de octubre), 18 de ellos procedentes de la región Coyah a 50 kilómetros al este de la capital. Actualmente hay 62 pacientes en el centro de Donka, que cuenta con 60 camas y se encuentra en proceso de expansión para incorporar 14 más.

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En el área de ‘pacientes confirmados de Ébola’ del centro de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Foya, Liberia, aproximadamente dos de cada tres pacientes no sobreviven el virus del Ébola. Los pacientes se reúnen, sentándose en bancos de madera y sillas de plástico. Desde una radio suena un ‘Azonto’, un género musical procedente de Ghana. La gente está débil y yace en sus camas, mientras que su sistema inmune trata de luchar contra el invasor mortal en sus cuerpos.

Mamadee© Martin Zinggl / MSF

Excepto uno: Mamadee, un niño de once años, que baila Azonto mientras la multitud lo observa. Mamadee salta, se agacha, da un paso al costado, primero a la izquierda, luego a la derecha, luego a la izquierda, luego a la derecha, salta de nuevo, da una vuelta, balancea sus caderas y sacude sus brazos. Y no se detiene, no se cansa.

Es difícil de creer, pero Mamadee es un paciente. Un paciente confirmado de Ébola.

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A las 13:00, un enorme clamor estalló cerca del cuadro de seguimiento de pacientes del centro de tratamiento de Ébola de MSF en la ciudad de Kailahun, en el este de Sierra Leona. El médico egipcio Sameh Kirollos acababa de ver los últimos resultados de los análisis de sangre de la pequeña Isatta: ¡Negativo! ¡Isatta está libre del Ébola! Unas horas más tarde, después de haberle dado algo de comer, una ducha y nueva ropa, la niña salió del centro.

Isatta, de 22 meses, una de las más jóvenes en sobrevivir al Ébola. © Sebastian Stein / MSF

El primer brote de Ébola en África occidental continúa su devastación en Sierra Leona, Guinea y Liberia, y los equipos de MSF están trabajando incansables para atender a los pacientes y detener la propagación de la enfermedad. MSF abrió el Centro de Tratamiento de Ébola en Kailahun a finales de junio. Un mes después, el rápido aumento del número de pacientes en el centro obligó al equipo a aumentar su capacidad de 60 a 80 camas erigiendo dos nuevas tiendas de campaña. El mismo día en el que se pusieron en marcha se llenaron de inmediato, con 21 nuevos pacientes admitidos.

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