MÉDICOS SIN FRONTERAS

MSF insta a la gestión en la comunidad de la desnutrición infantil aguda tras los buenos resultados en Darbhanga.

Los trabajadores de salud educan sobre desnutrición en Balaha, Bihar. © Oriane Zerah

La organización médico-humanitaria Médicos Sin Fronteras (MSF) revela que la gestión en la comunidad de la desnutrición aguda obtiene niveles de curación del 88,4% entre los niños y niñas que completaron el tratamiento en el programa que MSF impulsa en el distrito de Darbhanga, en el estado indio de Bihar.

Esta es una de las conclusiones del estudio ‘Gestión en la comunidad de la desnutrición aguda severa en India: nueva evidencia desde Bihar”, publicado en The American Journal of Clinical Nutrition, una de las revistas más prestigiosas en el campo médico en nutrición. MSF ha conducido el análisis en colaboración con el Hospital Universitario Darbhanga y se basa en los resultados del programa que lleva operativo en Darbhanga desde 2009.

El tratamiento de la desnutrición aguda severa es un proceso largo, que tiene una duración media de siete semanas. El tratamiento fuera del hospital permite al niño permanecer en su casa, realizando tan solo visitas semanales al centro de salud. De esta forma, resulta mucho más fácil para las familias atender al menor y al resto de hijos frente a programas que requieren estancias prolongadas en el hospital.

El estudio detalla los resultados obtenidos entre febrero de 2009 y septiembre de 2011. En ese periodo, 8.274 niños entre los seis y los 59 meses recibieron tratamiento en el programa. “El 87,3% de los niños pertenecían a comunidades y familias marginadas social y económicamente. El 79,9% tenían entre seis meses y dos años y el 62,2% eran niñas. Los resultados indican que la desnutrición aguda afecta a los grupos más vulnerables de la sociedad”, explica el doctor Prince Mathews, uno de los autores de la publicación.

El análisis también revela que la mayoría de los niños gravemente desnutridos (un 90,7%) no padecía otras enfermedades oportunistas por lo que pudieron ser tratados como pacientes externos en centros de salud comunitarios básicos. En estos centros recibieron tratamiento con alimento terapéutico elaborado en India bajo los estándares de la Organización Mundial de la Salud. Aquellos niños que presentaban complicaciones médicas fueron ingresados en el hospital y recibieron leche terapéutica hasta que pudieron retomar el tratamiento en sus comunidades.

Al igual que ocurre en los tratamientos hospitalarios, el programa de gestión comunitaria para la desnutrición aguda sufre también de una elevada tasa de abandonos: un 38%. Sin embargo, las conclusiones del estudio muestran que se puede conseguir una baja mortalidad y un índice de curación alto en niños gravemente desnutridos siguiendo este modelo de atención comunitaria.

Cuando los niños sufren de desnutrición aguda, su sistema inmunitario se ve afectado y resultan más susceptibles a padecer complicaciones y enfermedades infantiles comunes (como infecciones respiratorias o digestivas). De ahí la importancia de proporcionar tratamiento a los niños con desnutrición lo antes posible y de que lo puedan recibir en centros de salud cerca de sus casas. Se estima que en India hay 8,1 millones de niños menores de cinco años con desnutrición aguda severa. En este sentido, MSF hace un llamamiento a las autoridades para que pongan en marcha y aumenten las iniciativas de gestión comunitaria para el tratamiento de la desnutrición infantil como parte del sistema público de salud.

Estudio completo en The American Journal of Clinical Nutrition (en inglés)

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05.09.2014: India: la desnutrición aguda necesita atención médica urgente 

 

 


Los últimos niños con desnutrición severa en tratamiento han abandonado hoy el centro nutricional de Médicos Sin Fronteras (MSF) en la ciudad de Kismayo, en el sur de Somalia, por el temor de sus padres ante la inminencia de enfrentamientos en dicha localidad.

Un niño refugiado de Kismayo es atendido en un centro de MSF. © Brendan Bannon/MSF

Durante las últimas semanas, la amenaza de un conflicto armado ha desbaratado las ya limitadas actividades médicas, los sistemas de referencia y el acceso a las instalaciones sanitarias en Kismayo y sus alrededores. En el centro nutricional donde la organización médico-humanitaria ha estado tratando a niños con desnutrición severa desde que la última gran crisis nutricional afectara buena parte del sur y el centro de Somalia en 2011, el temor a nuevos enfrentamientos ha provocado una disminución considerable del número de niños ingresados; sus padres han pedido que les dieran el alta para poder reagrupar a sus familias o huir de la zona.

La semana pasada, el personal sanitario de MSF dio el alta a ocho de los últimos nueve niños que quedaban ingresados a petición de sus padres; el equipo les proporcionó suministros e instrucciones para intentar ayudarles a continuar el tratamiento en casa. Este no era el caso de un pequeño demasiado débil para recibir el alta, pero finalmente sus padres huyeron de Kismayo llevándose al niño consigo.

MSF abrió el centro de nutrición intensiva para niños demasiado enfermos para recibir tratamiento ambulatorio durante la crisis nutricional de 2011, en respuesta a las altas tasas de desnutrición. “Desde entonces el equipo de MSF también ha respondido a brotes de sarampión y de diarrea acuosa, claros indicadores del nivel de vulnerabilidad de la población y de las necesidades de atención sanitaria“, afirma David Querol, coordinador general de MSF con base en Nairobi.

La interrupción de las actividades deja a más de 650 niños registrados en el programa nutricional ambulatorio en una situación similar y muy incierta. A pesar de los esfuerzos realizados esta última semana para proporcionarles reservas de alimentos terapéuticos suplementarios, MSF sigue preocupada por su suerte en estos momentos.

“Kismayo tiene unos servicios de salud muy limitados para su población y tememos que si se propaga la violencia, estos servicios disminuyan todavía más”, prosigue David Querol. “Por ejemplo, ya no podemos referir a los pacientes a nuestro hospital más cercano en Marere”.

En este contexto, MSF apela a las partes beligerantes a que respeten las ya frágiles estructuras de salud de Kismayo y sus alrededores, y que el personal sanitario pueda  dispensar una muy necesaria asistencia a la población. MSF también recuerda a todas las partes su obligación de permitir el acceso a la atención sanitaria a todos aquellos que la precisen con urgencia.

Las actividades de MSF se basan únicamente en las necesidades médicas de los pacientes. La organización trabaja para asegurar que se dispensa asistencia de forma neutral e independiente de los bandos enfrentados, sin consideraciones de carácter étnico, religioso, clánico o político.

 

 


 

MSF trabaja en Somalia desde 1991. Durante el último año, la organización ha gestionado hasta 22 proyectos en diferentes partes del país y en campos de refugiados somalíes en Etiopía y Kenia. En 2011, los equipos de la organización trataron a más de 78.500 pacientes con desnutrición severa y más de 30.000 con desnutrición moderada, también trataron más de 7.200 casos de sarampión y vacunaron a 255.000 personas contra esta enfermedad. Durante el mismo periodo, MSF asistió más de 6.000 partos y realizó más de 537.500 consultas de atención primaria.