MÉDICOS SIN FRONTERAS

Para responder a los crecientes casos en el noreste del país, hemos levantado otro centro de tratamiento del cólera (CTC) en el campo de Muna Garage y adaptado varias instalaciones para tratar a los pacientes y aislar a los casos sospechosos.

Nuestros compañeros Aishatu y John charlan con Khadija, una paciente sospechosa de cólera. Khadija y su marido pasaron tres díaS en nuestro centro de tratamiento de cólera en Dala, Maiduguri. Ambos son desplazados internos procedentes de Dikwa y viven en el campo de Muna Garage. © Nitin George/MSF

A medida que surgen nuevos casos de cólera en Monguno, Dikwa y otras zonas de Maiduguri, estamos ampliando nuestras actividades de respuesta al brote en el estado de Borno, Nigeria.

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El pasado viernes, Donald Trump firmó una orden ejecutiva que veta la llegada de refugiados a EE. UU. Este decreto supone el cierre de puertas a inmigrantes procedentes de Siria, Irán, Sudán, Libia, Somalia, Yemen e Irak durante 90 días, y de refugiados de todo el mundo. Desde MSF pedimos la reanudación de la acogida de refugiados por parte del Gobierno estadounidense.

“Cerrar las puertas a los Estados Unidos, que ha examinado estrictamente las solicitudes de los refugiados durante años, constituye un ataque a una noción básica aceptada como es que las personas deben poder huir para poner a salvo sus vidas”, explica Jason Cone, director de MSF en EE. UU.

Familia de Alepo (Siria), en Grecia, cerca de la frontera con Macedonia. © Rorandelli Rocco / Terraproject

Este decreto conlleva fatales consecuencias para los millones de refugiados que han tenido que huir de sus casas, de países en situaciones de guerra y conflicto continuos. Siria, Irak, Afganistán, Yemen, Sudán del Sur o la República Democrática del Congo son solo algunos de los países afectados. La firma de esta orden significa poner en riesgo directo la vida de estas personas que van a quedar atrapadas en zonas de guerra.

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MSF alerta de que un incremento de los combates provocará nuevos desplazamientos masivos y ahondará la crisis humanitaria

El sistema de salud del distrito de Azaz, en el norte de Siria, se encuentra en una situación enormemente precaria y amenaza con derrumbarse por completo. De esta forma, se agravaría una crisis humanitaria que ya se ha intensificado tras el recrudecimiento de los combates, que ha generado la huida de decenas de miles de personas.

Muchos desplazados buscan la seguridad en zonas fronterizas con Turquía. Las últimas estimaciones calculan que, al menos, 30.000 personas habrían llegado a la zona en los últimos días. En su mayoría, los nuevos desplazados se han asentado en zonas al aire libre alrededor de los campos que ya albergaban a decenas de miles de personas.

Desplazados en Azaz © MSF

 

La actual intensificación de los combates en la zona está llevando al límite el precario sistema de salud. Hospitales y centros de salud en Azaz y de la zona rural que rodea la ciudad de Alepo han sido golpeados por bombardeos en las dos últimas semanas, incluidos tres centros apoyados por MSF.

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Las fronteras europeas están asistiendo al surgimiento de una crisis humanitaria donde miles de personas arriesgan su vida por alcanzar la seguridad de Europa y apenas reciben ayuda.

Bebé de tres meses después de ser rescatado por @msf_espana (Agus Morales)

Al fondo, el bote en el que viajaban un centenar de personas. En primer plano, justo cuando suben al barco de MSF © Agus Morales

Al fondo, el bote en el que viajaban un centenar de personas. En primer plano, justo cuando suben al barco de MSF © Agus Morales

Médicos Sin Fronteras (MSF) alerta de las vergonzosas consecuencias que pueden derivar del hecho de que los estados miembros de la Unión Europea (UE) hagan caso omiso de su deber humanitario. La organización médico-humanitaria exhorta a los líderes de la UE a repensar radicalmente sus políticas para ofrecer formas seguras y legales para las personas que buscan refugio y asilo en Europa.

Antes de la celebración de la reunión del Consejo Europeo los días 25 y 26 de junio, MSF pide a los líderes de la UE que destinen, de forma inmediata, los recursos adecuados para que Grecia e Italia puedan asegurar a estas personas una protección adecuada y unas condiciones de acogida dignas en los puntos de llegada. A su vez, los gobiernos de Italia y Grecia deben mostrar un claro compromiso de mejora de las condiciones de los migrantes y solicitantes de asilo que llegan a sus fronteras.

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“Esta es una crisis humanitaria orquestada, creada por el fracaso de la Unión Europea a la hora de poner en marcha políticas y prácticas adecuadas y humanas para hacer frente a este problema”, denuncia Aurelie Ponthieu, especialista de MSF en migraciones. “El deterioro de la situación no se debe a un número inmanejable de migrantes y refugiados sino al resultado directo de las deficiencias crónicas en las políticas de la UE en la gestión de las personas recién llegadas. Los Estados miembros emplean su tiempo en discutir sobre cierre de fronteras, construcción de muros y en lanzarse ultimátum amenazantes entre sí. Eso no va a impedir que la gente venga y, además, socava cualquier esfuerzo de colaboración para ayudar a las personas que lo requieren”.

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Médicos Sin Fronteras (MSF) pide a todas las partes en conflicto en Siria que respeten a los pacientes, el personal y los centros médicos

Una embarazada, a pocos días de dar a luz en un hospital de MSF en Siria © Agus Morales / MSF

El llamamiento llega después de que el 24 de enero un misil impactara a tan solo 800 metros de un hospital de campaña de MSF en la provincia de Alepo, aunque no se registraron víctimas. En el mismo centro, 20 heridos fueron tratados tras un ataque aéreo contra un mercado registrado el día 13 en la localidad de Azaz, cerca de la frontera turca.

El deterioro de la seguridad en la provincia de Alepo está debilitando los esfuerzos para ofrecer ayuda médica. MSF sigue comprometida a asistir a la población siria pese al auge de la violencia y los recientes episodios de violencia en las áreas donde están trabajando sus equipos médicos.

“El creciente número de ataques en esta zona puede socavar nuestra capacidad para llevar a cabo actividades médicas”, constata Teresa Sancristóval, responsable de la unidad de emergencias de MSF, quien añade: “Desde que empezamos a trabajar en Siria, hemos intentando encontrar lugares seguros para tratar a la población. Las mujeres y los niños están pagando un precio muy alto en esta guerra”.

MSF sigue tratando a los heridos a causa de la violencia, pero estos solo son la punta del iceberg de una crisis humanitaria que está afectando a prácticamente todas las secciones de la sociedad. “Además de los heridos y de las víctimas directas de la violencia, el conflicto está afectando a los más vulnerables, en concreto a las personas con enfermedades crónicas, las mujeres y los niños”, lamenta Miriam Alía, coordinadora médica de MSF.

Entre las embarazadas, los abortos espontáneos y los partos prematuros están aumentando debido al estrés causado por el conflicto. Las mujeres que antes iban a un hospital para dar a luz se han encontrado ahora con un acceso precario a servicios médicos gratuitos. El centro de MSF en Alepo es uno de los pocos en la zona que ofrece asistencia médica a las embarazadas y los niños recién nacidos.

“Cada día hay mujeres que buscan ayuda médica y dan a luz en nuestro centro”, explica Sancristóval, quien amplía: “Los partos han pasado de 56 en noviembre a más de 150 en las primeras tres semanas de enero”. En lo que va de mes, MSF ha tratado a 15 niños nacidos de forma prematura, muchos de los cuales necesitan atención especializada que solo se encuentra al otro lado de la frontera con Turquía.

Los equipos de MSF están ofreciendo atención de urgencias, obstétrica y primaria en Siria. Desde junio de 2012 a enero de 2013, llevaron a cabo más de 10.000 consultas y 900 operaciones quirúrgicas.

Desde que las protestas empezaron en Siria hace casi dos años, MSF ha intentado conseguir el acceso a las zonas donde las necesidades humanitarias son más urgentes. Sin embargo, el alcance de las actividades de MSF en Siria sigue siendo limitado debido a la inseguridad y las restricciones. Durante meses, MSF ha pedido autorización oficial para asistir a los sirios que viven en las zonas controladas por el Gobierno, por el momento sin éxito.