MÉDICOS SIN FRONTERAS

La falta de seguridad y los continuos saqueos y agresiones por parte de las milicias armadas han llevado ya a 35.000 habitantes de Batangafo y sus alrededores a dejar sus viviendas para alojarse en chozas rudimentarias en el campo de desplazados. Los habitantes del campo repiten que no volverán a sus casas hasta que no se les garantice la seguridad.

 

Desplazados en el campo de Bata, RCA © Pau Miranda / MSF

 

MSF iniciará esta semana una ronda de vacunación para al menos 18.000 niños y jóvenes de hasta 15 años en su mayoría alojados en el campo de desplazados de la localidad de Batangafo, en el norte de la RCA, que con cerca de 35.000 personas se ha convertido en el mayor del país.  Además de vacunas contra el sarampión y la polio, niños y jóvenes recibirán vitaminas y tratamiento contra las habituales infecciones parasitarias.

Los preparativos para la vacunación, en principio prevista para el mes que viene, se aceleraron después de que se detectaron varios posibles casos de sarampión que amenazaban con desatar una epidemia entre los niños de un campo que no ha parado de crecer desde el pasado agosto.  La vacunación llegará a unos 16.000 niños y jóvenes del campo, así como a 2.000 más de las pocas familias de Batangafo que aún permanecen en sus casas.

El pasado verano, algunos cientos de habitantes de la localidad se instalaron entre el hospital y el cuartel de las fuerzas internacionales de pacificación buscando protección tras una serie de enfrentamientos armados en la localidad. La falta de seguridad y los continuos saqueos y agresiones por parte de las milicias armadas llevaron cada vez a más vecinos a dejar sus viviendas para alojarse en chozas rudimentarias en el campo, hasta el punto de que hoy la mayoría de barrios aparecen desiertos.

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Médicos Sin Fronteras (MSF) se ha visto obligada a detener casi por completo su actividad en la ciudad de Batangafo, en el norte de la República Centroafricana (RCA), y a evacuar a la cuarentena de integrantes de su equipo a causa de la creciente tensión en esa localidad, que ha derivado en diversos incidentes violentos y amenazas contra miembros de la organización.

Población que ha buscado refugio en el recinto del hospital de MSF en Batangafo, RCA © MSF

MSF hace un llamamiento a las partes en conflicto en la RCA para que respeten las estructuras y los equipos de salud, que tienen por único objetivo responder a las necesidades médicas y humanitarias de la población a la que asiste. “Esperamos que la gente entienda que hace falta tranquilidad y espacio físico para poder trabajar. Y lo más importante, necesitamos respeto a la integridad física y psicológica de nuestros pacientes y trabajadores”, afirmó el jefe de misión de MSF en el país, Javier Eguren.

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Algunos individuos y grupos armados sin control en República Centroafricana están sembrando el caos, dejando a la población civil sin la atención humanitaria que necesitan con urgencia. Las instalaciones y equipos de MSF han sido saqueadas en diferentes ocasiones y han sufrido muchos robos y amenazas desde que el conflicto comenzó. El nuevo gobierno que tomó el poder el pasado 24 de marzo debe asumir sus responsabilidades y restablecer el control sobre los grupos armados que operan en varias zonas del país.

Centro de salud de Betoko, cerca de Paoua, RCA, octubre de 2011 © Talia Bouchouareb

En varias ciudades, como Batangafo y Kabo, los equipos médicos de MSF han sido evacuados debido a los robos armados y la situación de inseguridad en general. Todas las actividades médicas y hospitalarias se han suspendido en esas localidades. Al ser MSF la única organización que presta atención humanitaria en la zona, estos incidentes suponen que más de 130,000 personas se queden sin atención en los próximos días y semanas.

En la localidad de Boguila, MSF ha sufrido incidentes similares y el personal internacional tuvo que ser igualmente evacuado. El hospital aún está en servicio con un equipo reducido. Pero debido a la inseguridad, no se puede acceder a las zonas donde se sabe que existen serias necesidades médicas, como en Bossangoa, donde el hospital fue saqueado y el personal del Ministerio de Salud tuvo que huir. 

Desde que el pasado 24 de marzo, la alianza de grupos armados (Seleka) tomó el control del país, en la capital, Bangui, las instalaciones de MSF han sufrido varios saqueos que han provocado pérdidas cuantiosas de equipamientos, fármacos, vehículos y dinero. Pero lo más importante es el bloqueo que todo ello supone para la atención humanitaria que la población necesita con urgencia.

“MSF sigue preocupada seriamente por el estado y la salud de la población”, dice Sylvain Groulx, coordinador de MSF en el país. “Hay que tener en cuenta que en los períodos más pacíficos, la población de RCA tiene que superar muchos obstáculos para sobrevivir. Incluso antes de los últimos acontecimientos, los índices de mortalidad a causa de enfermedades infecciosas tratables (sobre todo malaria) estaban ya por encima de los umbrales de emergencia en muchas zonas del país. La inseguridad actual está poniendo al límite la capacidad de la población para sobrevivir.”

 


MSF ha atendido a la población de la República Centroafricana desde 1997. Actualmente trabaja  en cinco de las diecisiete prefecturas del país.

 


Diez días después de que la alianza de grupos armados Séléka se hiciese con el control de Bangui, la situación empieza a normalizarse poco a poco en la capital. MSF sigue con sus actividades médicas y refuerza a sus equipos en las provincias.

Heridos en el hospital comunitario de © Bangui Francois Beda

A pesar de un tímido retorno del orden en la capital, el acceso a la atención sanitaria sigue siendo limitado y las infraestructuras médicas están faltas de personal. En el resto del país, la población, todavía en estado de shock por los recientes pillajes, intenta reanudar su vida normal.

Siguen las actividades quirúrgicas en Bangui
El acceso a la atención sanitaria sigue siendo crítico en la capital, aunque la situación se ha estabilizado. El hospital comunitario de Bangui es en efecto el único hospital que funciona en la capital. A pesar de los cortes de corriente eléctrica y de suministro de agua la semana pasada, MSF ha podido practicar unas cuarenta intervenciones quirúrgicas en condiciones críticas. En total, en 10 días, 341 pacientes han sido admitidos. De todas formas, si cuando estallaron los enfrentamientos, la mayoría de casos eran heridas de bala, los equipos de MSF ahora están atendiendo a víctimas de accidentes de circulación y pacientes con heridas, cortes y otros traumatismos. «En los próximos días dispensaremos asistencia en los centros de salud en varios barrios de Bangui», explica Sylvain Groux, Jefe de Misión de MSF. En función de las necesidades, los equipos de MSF prevén hacer donaciones de material y de medicamentos.

Refuerzo de los equipos en las provincias
El grupo Séléka se hizo con el control de la ciudad de Paoua durante el fin de semana de Pascua. Sin embargo, al situación prácticamente se ha normalizado, excepto por algunas tensiones intercomunales este fin de semana. Los equipos van a reanudar las actividades en la periferia de Kabo, Batangafo y Ndélé. La capacidad en materia de recursos humanos es escasa, y se esperan refuerzos para los equipos en el terreno. Los equipos siguen sus actividades médicas en Zemio y Sibut y el equipo de Mboki, bloqueado allí desde la toma de Bangui, ha podido reemprender el camino hacia Zemio. También va a organizarse una misión exploratoria a Bossangoa tras haber recibido noticias, no confirmadas, de violencia, saqueo del hospital e importantes desajustes en los servicios de salud.