MÉDICOS SIN FRONTERAS

Los sirios que han huido del conflicto y han buscado refugio en Líbano no reciben la asistencia humanitaria adecuada y viven en condiciones extremadamente precarias.

Refugiados sirios en Trípoli, Líbano © Michael Goldfarb/MSF

De los 220.000 sirios que se han refugiado en Líbano, muchos no tienen acceso a los servicios médicos necesarios, según un informe elaborado por MSF bajo el título “Miseria más allá de la zona de guerra”. El estudio, similar a otro efectuado hace seis meses por la organización, revela un deterioro preocupante de la situación humanitaria en Líbano, sobre todo a causa de los retrasos en el proceso de registro. Sobre el papel, los sirios no tienen derecho a asistencia humanitaria si no están registrados. Líbano es el país que está acogiendo a más refugiados del país en guerra.

“El registro no debería ser una condición para recibir asistencia en una situación de emergencia”, denuncia Bruno Jochum, director general de MSF, quien añade: “El acceso a ayuda humanitaria está seriamente amenazado por las dificultades que muchos refugiados encuentran al intentar registrarse cuando llegan a Líbano. El despliegue de ayuda debe acelerarse y ampliarse”.

Los refugiados sirios y los desplazados dentro de Líbano no tienen acceso a atención médica gratuita y una vivienda decente. Las condiciones de vida para la mayoría de los refugiados y de los libaneses que vuelven a su país son extremadamente precarias. Más del 50 por ciento de las personas consultadas por MSF, registradas de forma oficial o no, están hospedadas en estructuras deficientes: refugios colectivos inadecuados, granjas, garajes, edificios en mal estado y escuelas abandonadas.

La encuesta, completada a finales de diciembre de 2012, fue realizada a partir de entrevistas con 2.100 familias de refugiados. Un 75 por ciento de los encuestados no están preparados para afrontar el rigor del invierno. Más del 40 por ciento no estaban registrados por el Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR), lo cual les deja fuera del reparto de vales de comida y otros derechos.

“A medida que el ya significativo número de refugiados sigue aumentando, más gente se quedará sin asistencia humanitaria porque el sistema de ayuda no se adapta a las necesidades de la población”, dice Jochum, quien reclama: “Debe haber un cambio no en meses o años, sino en días. Las brechas en el sistema deben ser selladas de forma urgente”.

Alrededor de uno de cada cuatro entrevistados dice no haber recibido ninguna ayuda, mientras que el 65 por ciento asegura que la asistencia recibida no sirvió para cubrir las necesidades de su familia. En gran parte de Líbano, la capacidad de las comunidades de acogida de absorber refugiados ha llegado a su límite. Las familias que llegaron al inicio del conflicto se están quedando sin dinero para pagar la comida y la vivienda y no tienen acceso a cuidados médicos básicos.

Líbano: la mitad de los refugiados sirios no recibe la atención adecuada

La situación médica se ha deteriorado en los últimos seis meses. Un 52 por ciento de los entrevistados no puede pagarse un tratamiento para enfermedades crónicas y alrededor de un tercio se ha visto obligado a abandonar el tratamiento porque era muy caro. La atención obstétrica, las vacunas infantiles y los medicamentos están muy a menudo fuera del alcance de los refugiados.

El acceso a los servicios médicos para las comunidades más vulnerables, ya sean refugiados sirios o palestinos, registrados o no registrados, debe ser una prioridad. Todos deben recibir ayuda humanitaria nada más llegar a Líbano.

“Ya es hora de que los donantes se comprometan verdaderamente a abordar las necesidades crecientes de los refugiados en Líbano, y de que las organizaciones de ayuda nacionales e internacionales evalúen los métodos y la cantidad de ayuda que están aportando”, asevera Jochum, quien agrega: “MSF llama a las autoridades y las agencias a acelerar el establecimiento de centros de acogida y de estructuras adaptadas al frío para lidiar con el flujo cada vez mayor de refugiados”.

MSF ha ofrecido asistencia humanitaria a los refugiados sirios en Líbano desde noviembre de 2011. En 2012, MSF llevó a cabo más de 23.000 consultas en el valle de Bekaa y en Trípoli. Desde noviembre de 2012, MSF distribuyó 25.580 artículos para cubrir necesidades básicas a los refugiados situados en el valle de Bekaa. La organización ha doblado su personal en el país (de 50 a 112) y está ampliando su respuesta humanitaria.

En Siria, MSF trabaja en tres hospitales de campaña situados en áreas norteñas controladas por los grupos de la oposición armada. Los equipos médicos ofrecen ayuda médica de urgencia, quirúrgica y obstétrica. Entre junio de 2012 y enero de 2013, los equipos de MSF llevaron a cabo más de 10.000 consultas y efectuaron más de 900 intervenciones quirúrgicas. MSF también ofrece servicios médicos y quirúrgicos a los refugiados sirios, palestinos e iraquíes en Jordania, Líbano e Irak.

 


Médicos Sin Fronteras (MSF) ha reabierto una maternidad en el volátil este de Afganistán que permanecía cerrada desde la explosión de una bomba en abril de 2012.

Maternidad de MSF en Khost, marzo de 2012 © HIlde Cortier/MSF

La decisión se tomó tras las muestras de apoyo a MSF por parte de todos los actores relevantes, lo cual permite a la organización retomar su actividad médica en la provincia oriental de Khost, fronteriza con Pakistán.

Tras las recomendaciones de una ‘yirga’ o asamblea entre notables de Khost y MSF, se han habilitado las medidas de seguridad necesarias para garantizar el bienestar de los pacientes. Un equipo médico femenino afgano ha sido contratado para afrontar, junto a sus colegas internacionales, el reto de dar un servicio médico de calidad en el centro.

“El hospital está listo para ofrecer una atención médica gratuita y de gran calidad para embarazadas, sobre todo para aquellas que no se pueden permitir un tratamiento y las que están sufriendo complicaciones durante el embarazo o el parto”, detalla Benoit De Gryse, representante de MSF en Afganistán.

Al igual que en el resto de sus hospitales en Afganistán, MSF no permite la entrada de ningún tipo de armas en sus instalaciones con el fin de proteger a los pacientes.

En abril explotó una bomba en el interior del recinto hospitalario que causó siete heridos. Este ataque ocurrió apenas seis semanas después de la apertura de la maternidad: 600 mujeres ya habían dado a luz allí.

 


MSF también trabaja en el hospital Ahmed Shah Baba, en el este de Kabul, en el hospital Boost de Lashkargah, en la provincia de Helmand, y gestiona un centro de urgencias en Kunduz, donde dispensa atención quirúrgica vital a la población del norte de Afganistán. Los equipos proporcionan atención médica gratuita en todos estos centros y dan apoyo a todos los departamentos de los hospitales.

 

Todos los proyectos de MSF en Afganistán se financian exclusivamente con fondos privados; la organización no acepta financiación de ningún gobierno a este fin.


Los pacientes tuvieron que ser evacuados y el personal se vio obligado a cerrar el centro de urgencias quirúrgicas de la organización en Adén, en el sur de Yemen, tras las tensiones y tiroteos que se produjeron dentro y fuera del recinto hospitalario a finales de septiembre.

Un doctor atiende a un niño en un hospital de MSF en Yemen © Saoussen Ben Cheikh/MSF

“Dos de nuestros guardas, tras recibir una paliza, fueron amenazados a punta de pistola mientras se producían disparos dentro del hospital y en sus inmediaciones”, afirma la coordinadora del proyecto de Médicos Sin Fronteras (MSF), Anne Garella. “Por suerte, solo uno de los pacientes resultó herido y pudimos dispensarle atención urgente. La situación en el hospital era muy tensa y nadie pudo abandonar el recinto durante cinco horas”.

El ataque contra el hospital de urgencias quirúrgicas de MSF en Adén es el último de una serie de incidentes que amenazan el acceso y la seguridad de la misión médica de la organización en esta ciudad del sur de Yemen. En abril de este año, varios médicos del mismo hospital fueron gravemente amenazados por parte de algunos pacientes. El mes siguiente, hombres armados irrumpieron por la fuerza en el edificio e intentaron llevarse a un paciente, y en julio, se produjo un tiroteo en la puerta del hospital.

MSF abrió este hospital de 40 camas el pasado mes de abril para ofrecer atención quirúrgica de urgencia. Más de 500 hombres, mujeres y niños han sido atendidos desde entonces, incluidas víctimas de minas terrestres, disparos y explosiones. La organización tiene estrictamente prohibida la entrada de armas en sus instalaciones médicas. “Tratamos a personas de todas las clases sociales e ideologías políticas, basándonos únicamente en principios humanitarios”, explica Thomas Balivet, coordinador general de MSF en Yemen.

A pesar de los esfuerzos de todo el equipo para garantizar la integridad de las instalaciones, el último ataque denota la necesidad de que las autoridades y los líderes comunitarios locales adopten medidas para impedir nuevas agresiones a las instalaciones médicas.

“Hemos llegado a un punto en el que necesitamos el compromiso decidido de las comunidades y autoridades locales para asegurar la total ausencia de armas en el hospital y sus inmediaciones”, manifiesta Balivet.

Esta semana, las autoridades tanto de Adén como de Saná, la capital yemení,  han asegurado su apoyo para la reapertura del centro de urgencias quirúrgicas y la protección del personal sanitario y los pacientes. MSF espera una pronta resolución de esta situación, negociando con las autoridades para asegurar que los heridos y enfermos reciban la asistencia que necesitan sin discriminación de ningún tipo e independientemente de los motivos su estado de salud.

 


 

MSF trabaja en Yemen desde 1986 y sin interrupción desde 2007. Además de las gobernaciones de Aden, Ad Dhali, y Abyan, la organización lleva a cabo actividades quirúrgicas y médicas en las gobernaciones de Amran y Hajja, en el norte del país. MSF no acepta fondos de ningún gobierno y depende solamente de donaciones privadas para financiar sus actividades en Yemen.