MÉDICOS SIN FRONTERAS

La situación sanitaria en el estado de Borno, en el noreste de Nigeria, es crítica. Al menos 500.000 personas que se encuentran desplazadas y que están viviendo en diferentes enclaves aislados fuera de Maiduguri, la capital del estado, necesitan urgentemente comida, atención médica, agua potable y refugio. “Para hacer frente a este desastre sanitario es imprescindible que se lleve a cabo una movilización masiva de organismos y organizaciones de ayuda humanitaria”, explica la Dra. Isabelle Defourny, directora de operaciones de Médicos Sin Fronteras (MSF).

A medida que el ejército ha ido recuperando el control de las principales ciudades y de algunos pueblos del estado de Borno, la magnitud de la emergencia se ha hecho más evidente. Cientos de miles de personas han estado aisladas del mundo exterior por periodos que alcanzan hasta los dos años. Muchas de las personas desplazadas, que viven en ciudades que ahora están controladas por los militares, dependen totalmente de la ayuda exterior.

Campo de Bama en el estado de Borno (Nigeria)

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MSF alerta de que un incremento de los combates provocará nuevos desplazamientos masivos y ahondará la crisis humanitaria

El sistema de salud del distrito de Azaz, en el norte de Siria, se encuentra en una situación enormemente precaria y amenaza con derrumbarse por completo. De esta forma, se agravaría una crisis humanitaria que ya se ha intensificado tras el recrudecimiento de los combates, que ha generado la huida de decenas de miles de personas.

Muchos desplazados buscan la seguridad en zonas fronterizas con Turquía. Las últimas estimaciones calculan que, al menos, 30.000 personas habrían llegado a la zona en los últimos días. En su mayoría, los nuevos desplazados se han asentado en zonas al aire libre alrededor de los campos que ya albergaban a decenas de miles de personas.

Desplazados en Azaz © MSF

 

La actual intensificación de los combates en la zona está llevando al límite el precario sistema de salud. Hospitales y centros de salud en Azaz y de la zona rural que rodea la ciudad de Alepo han sido golpeados por bombardeos en las dos últimas semanas, incluidos tres centros apoyados por MSF.

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Médicos Sin Fronteras (MSF) tiene ahora cinco hospitales en el norte de Siria para dar asistencia a una población que está sufriendo un cruento conflicto y el derrumbamiento del sistema de salud.

Campo de desplazados en Siria © Anna Surinyach / MSF

Unos 6,8 millones de personas necesitan ayuda humanitaria urgente tanto en Siria como en los países vecinos. Los frentes de batalla continúan moviéndose. El sistema sanitario ha quedado reducido a escombros y hay poblaciones enteras aisladas y sin asistencia.

Pese a las dificultades para trabajar en el país, MSF gestiona ahora cinco hospitales en Siria y está aumentando las clínicas móviles alrededor de algunos de estos centros. Además, la organización humanitaria está intentando abrir nuevos proyectos allá donde la seguridad lo permita.

MSF tan solo acepta donativos privados para trabajar en Siria con el objetivo de mantener su independencia.

Los equipos de MSF también trabajan en los países vecinos (Irak, Jordania, Líbano y Turquía), donde se han refugiado 1,5 millones de sirios. Estos países se han visto abrumados por la cantidad de refugiados y la respuesta humanitaria desplegada hasta ahora es insuficiente para satisfacer sus necesidades.

Actividades dentro de Siria

En Siria, MSF está intentando aumentar su actividad humanitaria, pero esta se limita de momento a cinco áreas restringidas del país en la que los equipos han tenido el espacio y la suficiente seguridad para ofrecer servicios médicos de calidad. Mientras continúa la negociación con Damasco para acceder a las áreas controladas por el Gobierno, por el momento MSF tan solo puede trabajar en las zonas bajo dominio de la oposición armada.

Cerca de Alepo, un hospital de MSF ha efectuado casi 15.000 consultas y 446 operaciones quirúrgicas. Los equipos médicos han atendido unos 600 partos. En un campo de tránsito pegado a la frontera turca, MSF ha distribuido esterillas, utensilios de cocina y kits de higiene para las familias desplazadas por el conflicto. También ha vacunado a más de 3.300 niños de sarampión y ha aplicado medidas de agua y saneamiento. Varios centros médicos de la provincia de Alepo han recibido donaciones médicas de MSF. Otro equipo de la organización humanitaria instaló un banco de sangre (ahora gestionado por doctores sirios) para abastecer hospitales de la zona.

En la provincia de Idlib, MSF tiene dos hospitales. “Estamos permanentemente preparados para la llegada masiva de heridos, pero no es nuestra actividad diaria más importante”, explica Alex Buchmann, coordinador de terreno de uno de los hospitales que acaba de volver de su misión. “Cualquier servicio médico que funciona en la zona está centrado en los heridos de guerra, así que para la gente con embarazos, enfermedades crónicas, fiebres u otras enfermedades las únicas opciones son nuestro hospital y las clínicas móviles. A veces, también hay heridos, pero siempre hay enfermedades que necesitan tratamiento”, cuenta Buchmann.

El otro hospital de MSF en la zona ha efectuado más de 1.300 operaciones, la mayoría a causa de heridas de guerra, y unos 3.700 pacientes han sido atendidos en la sala de urgencias, entre ellos pacientes con quemaduras de accidentes causados por sistemas de calefacción precarios. También hay cuidados fisioterapéuticos para los pacientes después de la cirugía. MSF sigue aumentando su apoyo a las estructuras médicas en la región: cuatro hospitales de campaña y 19 puestos avanzados están recibiendo suministros médicos.

Para mejorar la situación sanitaria del campo de desplazados en la región, MSF ha construido 50 letrinas y 40 duchas y ha distribuido 350 tiendas de campaña. Unos 3.300 niños de menos de cinco años fueron vacunados de polio y 2.000 de sarampión.

En la provincia de Al Raqqah, los combates y los bombardeos han causado el desplazamiento de la población en la zona. Los edificios públicos y muchos hogares están repletos de desplazados y los sistemas de agua y saneamiento funcionan por encima de su capacidad. MSF detectó 400 casos de sarampión, señal de que el sistema de salud se está colapsando. En abril, MSF abrió una clínica de atención primaria en el distrito de Tal Abyad, donde también ofrece atención prenatal.

En marzo, MSF abrió también una clínica en la provincia de Al Hasaka, rica en petróleo y con considerable presencia de la comunidad kurda. MSF tiene servicios de traumatología y ofrece cuidados postoperatorios.

Los equipos de la organización humanitaria también trabajan en clínicas móviles y algunos de los proyectos tienen consultas de salud mental, muy necesarias después de más de dos años de un conflicto devastador. MSF está también muy implicada en el envío de suministros médicos a hospitales y clínicas a ambos lados del conflicto, incluido Alepo, Al Raqqah, Damasco, Deir Ezzor, Deraa, Hama y Homs.

 

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MSF en Siria en números (hasta abril de 2013):

Operaciones quirúrgicas – 2.095

Consultas – 34.400

Partos – 749

 

Cinco hospitales de MSF en Siria

 


El conflicto en Siria es extremadamente intenso, con las líneas del frente cambiando constantemente, enclaves de población incomunicados y por tanto sin acceso a ningún tipo de asistencia además de un sistema de salud derrumbado. Se estima que 6,8 millones de personas necesitan ayuda humanitaria.

 

© Anna Surinyach / MSF

 

A pesar del reto que supone operar en el país, MSF ahora cuenta con cuatro hospitales, un mayor número de clínicas móviles en torno a algunos de estos hospitales y una estrategia basada en intentar abrir nuevos proyectos allí donde se den las condiciones de seguridad necesarias. Para ser totalmente independientes de todo posicionamiento político respecto a la crisis en Siria, MSF sólo utiliza fondos propios para financiar su trabajo en la zona.

Aproximadamente 1,4 millones de sirios han huido a países que ya están al límite de su capacidad de respuesta humanitaria. MSF está realizando consultas médicas y distribuyendo artículos de primera necesidad a los refugiados en Irak, Líbano y Turquía.

Actividades en el interior de Siria

Dentro de Siria, MSF está ampliando sus actividades en la medida que la seguridad lo permite, pero sigue limitándose a cuatro localidades en las que se pueden desplegar los equipos para llevar a cabo una atención médica de calidad garantizada. Aunque MSF sigue negociando el acceso a través de Damasco, de momento la organización sólo puede trabajar en las zonas controladas por la oposición.

Cerca de Alepo, en un hospital de MSF se realizan más de 1.500 consultas y en torno a 70 intervenciones quirúrgicas cada mes. Otro equipo de MSF abrió un banco de sangre (cuya gestión se cedió a médicos sirios) para el suministro a los hospitales en la zona de Alepo, y luego empezó a vacunar a población infantil, ya que a causa del conflicto las actividades de vacunación rutinaria habían quedado interrumpidas.

En la provincia de Idlib, MSF cuenta con dos hospitales. “Estamos en alerta permanente por si se produce una afluencia masiva de heridos pero ésta no es la actividad fundamental de nuestro día a día,” explica Alex Buchmann, que acaba de regresar del terreno donde ha trabajado como coordinador de uno de los hospitales. “Cualquier servicio médico que siga funcionando en esta zona se centra en dispensar asistencia a los heridos de guerra, por lo que para las personas con embarazos difíciles, enfermedades crónicas, fiebres o enfermedades en general las únicas opciones son nuestro hospital y nuestras clínicas móviles. A veces, hay heridos, pero todo el tiempo hay enfermedades que requieren tratamiento.”

El otro hospital de MSF en la zona cuenta con un servicio muy especializado en traumatismos y cirugía, donde hasta la fecha se han practicado ya más de 1.160 intervenciones quirúrgicas principalmente a pacientes víctimas de la violencia y más de 2.800 pacientes han recibido atención urgente, incluyendo muchos con quemaduras extensas causadas por accidentes con estufas rudimentarias o por manipulación de dispositivos caseros para refinar petróleo. Los pacientes operados también reciben fisioterapia en el hospital o en una unidad de cuidados postoperatorios.

Para mejorar la situación con respecto al agua y al saneamiento en un campo de desplazados, MSF está construyendo 50 letrinas y 50 duchas. Se organizó asimismo una campaña de vacunación para niños menores de cinco años; 3.300 fueron vacunados contra la polio y 2.000 contra el sarampión.

En la provincia de Al Raggah, los enfrentamientos y bombardeos en la ciudad de Al Raqqah y sus alrededores han provocado la huida de decenas de miles de personas hacia aldeas de la zona. MSF ya ha visto unos 300 casos de sarampión (un claro signo de derrumbe del sistema de salud). El equipo de MSF ha empezado a realizar consultas externas en un centro de salud y pronto pondrá en marcha un servicio de maternidad, tratamiento de enfermedades crónicas, una sala de urgencias y un departamento de hospitalización.

La mayoría de los equipos de MSF también efectúan clínicas móviles y algunos de los proyectos han introducido un servicio de salud mental, algo realmente necesario tras dos años de conflicto intenso. MSF también lleva a cabo una extensa actividad de aprovisionamiento de material médico y de artículos de primera necesidad a hospitales en ambas partes del conflicto en Siria, incluidas zonas como Al Raqqah, Damasco, Deir Ezzor, Deraa, Hama, Homs y otras.

 


Desde el 7 de abril, las autoridades yemeníes han liberado a 1.620 migrantes que estaban retenidos por traficantes en granjas –algunos de ellos desde hace meses– en la región de Haradh, en el norte del país. Médicos Sin Fronteras está asistiendo a estos migrantes, incluyendo a 62 niños y 142 mujeres, y ha referido a 71 personas gravemente enfermas al hospital que gestiona en la localidad de Al Mazraq, cerca de la ciudad de Haradh.

Haradh, Yemen, febrero de 2013 © Anna Surinyach / MSF

La mayoría de los migrantes referidos al hospital Al Mazraq habían sido víctimas de la trata de seres humanos, trabajo forzoso y esclavitud. Los pacientes mostraban señales de tortura y abuso mental, físico y sexual por parte de sus captores. Algunos tenían las uñas arrancadas o la lengua parcialmente seccionada, y otros habían sido gravemente golpeados. El personal de MSF también ha tratado a varios migrantes con enfermedades potencialmente mortales, como neumonía, malaria complicada o dengue.

MSF ha proporcionado además asistencia en salud mental a los migrantes después de su liberación y traslado a un recinto en las afueras de la ciudad de Haradh. “Muchos de ellos están física y mentalmente agotados, y sufren trauma psicológico grave debido a las condiciones y al terrible trato que experimentaron durante su retención”, afirma Ángels Mairal, psicóloga de MSF en Haradh. La mayoría de los migrantes que han recibido apoyo psicológico por parte MSF reportaron haber sido víctimas de la tortura.

Dadas las necesidades médicas y humanitarias de los migrantes –algunos de ellos no habían comido en los siete días previos a su liberación por parte de las autoridades yemeníes– MSF les ha proporcionado raciones de alimentos complementarias, y ha intervenido también para mejorar las condiciones de saneamiento en las localidades de tránsito de Haradh y Amran.

Desde Haradh, 800 etíopes han sido trasladados a centros de migrantes en Saná, la capital de Yemen, donde esperan su repatriación; y 550 somalíes han sido transferidos al campo de refugiados de Kharaz, en la gobernación de Lahj. MSF sigue con preocupación la situación en estos centros, ya que no tienen medios, capacidad ni servicios para atender adecuadamente a esta población.

Yemen se encuentra en una de las principales rutas migratorias para las personas que abandonan el Cuerno de África con la intención de llegar a los estados del golfo Pérsico. Muchos de los migrantes huyen de la pobreza extrema y el desempleo en Etiopía y tratan de entrar en Arabia Saudí través Haradh. A menudo, el viaje termina cuando caen en manos de traficantes, que utilizan la tortura y el maltrato psicológico como medio para ganar dinero.

“Estamos haciendo frente a una emergencia dentro de a una situación crónica, y estamos muy preocupados por el futuro de miles de migrantes que se encuentran atrapados en Yemen, en general, y Haradh, en particular, con una asistencia muy limitada”, explica Tarek Daher, coordinador general de MSF en Yemen . “Están exhaustos después de tantos intentos de cruzar la frontera y, sin recursos, la mayoría se convierten en mendigos en Haradh. Tratan de sobrevivir, y viven sin ningún tipo de refugio o sistema de saneamiento digno o comidas regulares”.

MSF reconoce los esfuerzos hechos por el gobierno de Yemen para liberar, acoger y proteger a los migrantes en Haradh y hace hincapié en que este apoyo debe continuar. La organización urge a la comunidad internacional a que ayude a restablecer la dignidad de estos migrantes apoyando a las instituciones que trabajan con ellos.

Junto con las autoridades y algunas organizaciones no gubernamentales, MSF está ampliando su intervención con el fin de mejorar las condiciones de vida de los migrantes atrapados en Haradh y mejorar el acceso a la atención sanitaria de aquellos que han sido liberados o están en tránsito esperando la repatriación.

 


Desde 2009, MSF trabaja en la gobernación de Hajjah, en el norte de Yemen, donde gestiona un hospital cerca de la localidad de Al Mazraq, que proporciona atención sanitaria básica y especializada, cirugía y servicios de emergencia tanto a la población local como a los desplazados en la zona.  Desde el año pasado, MSF también proporciona asistencia en salud mental a los migrantes en la ciudad Haradh.

MSF también lleva a cabo actividades médicas en las regiones de Aden, Ad-Dhale, Abyan y Amran.


Después de semanas de inundaciones, la población de la región del Delta del Tana se encuentran todavía con enormes necesidades de comida, refugio y acceso a agua potable y servicios médicos. Médicos Sin Fronteras (MSF) hace un llamamiento para que se procure una mayor asistencia coordinada a las miles de personas desplazadas por las inundaciones.

 

Campo de Dalango, delta del Tana, Kenia. © MSF

MSF ha estado trabajando en el área desde el inicio de las inundaciones procurando atención médica y distribuyendo material no sanitario a los desplazados. La organización médico-humanitaria ha distribuido mosquiteras y lonas plastificadas para la construcción de tiendas a más de 900 familias que se han refugiado en campos de desplazados. Sin embargo, existe una urgente necesidad de alimentos, dado que la mayoría de la población ha visto cómo sus cosechas y sus animales desaparecían bajo las aguas.

“Dejé Chewele hace una semana y media, después de perder todas mis pertenencias en las inundaciones. Por lo menos, conseguí sacar a mis cinco hijos gracias a los esfuerzos de la comunidad. Todas mis cabras y vacas se han ahogada. Ahora estoy aquí y me han donado algunos utensilios, pero no tengo nada que cocinar en ellos”, dice Riziki Juma, de Chewele, que ahora vive en el campo Molokani.
Cerca de siete mil residentes de la región, desplazados por inundaciones recientes no tienen acceso a servicios sanitarios, dado que las estructuras actuales presentan carencias graves en medicamente. Parte de la población se ha visto aislada totalmente por la riada. En sólo dos semanas, MSF ha consultado y tratado a 700 desplazados en Bura, afectados fundamentalmente por infecciones respiratorias, diarrea, gastroenteritis y enfermedades parasitarias. Estas poblaciones no tienen acceso a cuidados médicos por las dificultades en el acceso a las estructuras de salud. En muchos centros sanitarios existe gran carencia de material, personal y medicamentos. “Mucha gente está enferma. Yo tengo un fuerte dolor en el pecho, pero aquí estamos viendo enfermedades de todo tipo”, dice Nura Abdala, de Shida Adabu y madre de tres niños pequeños, todos ellos desplazados al campo Molokani.

La crecida del río Tana se inició por las fuertes lluvias de hace tres semanas y es el que ha generado las fuertes inundaciones en el zona. Con la crecida, la calidad del agua potable se ha empobrecido y el sistema de letrinas ha desaparecido. MSF apoya a la comunidad local en las áreas de Bura y Garsen, mientras que en los campos de Dalango y Molokani se está construyendo nuevas letrinas y abasteciendo de agua y servicios sanitarios. Se reparten asimismo tabletas de purificación.
“Estamos preocupados por la posible erupción de enfermedades que se transmiten por el agua o por los mosquitos (malaria o cólera), que son habituales en situaciones de inundaciones. Estamos controlando la situación para poder detectar y mitigar cualquier brote epidémico lo antes posible”, explica Marta Kihara, coordinadora médica de MSF en Kenia.


MSF lleva trabajando en Kenia desde 1987. La organización médico-humanitaria controla la situación en otras áreas afectadas por las inundaciones y crecidas de río como Nyanza y Turkana. La organización tiene también proyectos en Kibera, Mathare, Homa Bay y en el campo de refugiados de Dadaab, además de responder a las emergencias que se puedan suceder en el país.


Al menos veinte personas murieron y 99 resultaron heridas el día 13 de enero en un ataque aéreo contra un mercado en la ciudad norteña siria de Azaz. Veinte de los heridos, todos ellos civiles, fueron tratados en un hospital de MSF.

Siria: al menos 20 muertos y 99 heridos en un bombardeo

El ataque contra el mercado de Azaz, cerca de la frontera con Turquía, fue particularmente devastador porque llegó tan solo dos semanas después de que otros bombardeos golpearan a los centros sanitarios de la ciudad, lo cual debilitó la capacidad de respuesta del personal sanitario ante una emergencia como la de Azaz.

Los heridos fueron trasladados a instalaciones médicas de la zona, incluido un hospital de campaña de MSF en la provincia de Alepo. Cinco personas perdieron la vida antes de llegar a este hospital, pero el personal médico de la organización humanitaria sí pudo atender a 20 heridos, entre ellos cinco niños.

“Los coches y las ambulancias no paraban de llegar y los pacientes llenaron el hospital”, explica una enfermera de MSF en Siria, Adriana Ferracin, quien añade: “Recibimos muchos pacientes con heridas en la cabeza, amputaciones y oídos y ojos ensangrentados”.

Otras quince personas llegaron sin vida a los demás hospitales de la zona, incluido uno en Kilis, en la frontera turca. En total, 79 personas recibieron tratamiento médico en estos centros.

La ciudad de Azaz, en la región de Alepo, ha sido bombardeada varias veces en los últimos meses. En diciembre, aviones de combates bombardearon un hospital público, lo cual debilitó la capacidad de los servicios médicos en la zona e hizo que mucha gente evitara acudir a los centros médicos por miedo a sufrir ataques aéreos.

“Incluso después de los ataques contra centros médicos en la provincia de Alepo, el personal médico siguió ofreciendo ayuda a los pacientes y está haciendo lo posible por ayudar a la población”, cuenta Shinjiro Murata, coordinador de MSF en Siria.

El hospital de campaña de MSF en la provincia de Alepo (uno de los tres que tiene la organización en Siria) ofrece atención de urgencias, obstétrica y primaria. Está centrado en las embarazadas, los niños y los más vulnerables. En el último mes se practicaron 110 intervenciones quirúrgicas y 1.500 pacientes recibieron tratamiento. Unas 70 embarazadas dieron a luz en el hospital. MSF ha observado un incremento de varias patologías debido a la llegada del invierno y sigue preocupada por el acceso a tratamiento de personas con enfermedades crónicas.

La violencia está golpeando a una población ya de por sí vulnerable y que tiene problemas para recibir atención médica y abastecerse con comida. Los desorbitados precios de bienes básicos como el pan, la madera o la ropa están empeorando las condiciones de vida de los civiles. Mucha gente prefiere no acudir a los hospitales por miedo a bombardeos y busca atención médica en instalaciones clandestinas.

El personal de MSF también ha sido testigo de las consecuencias de la violencia en la vecina provincia de Idlib
. Un equipo visitó recientemente una ciudad de esta región que fue bombardeada varias veces durante los últimos meses. El único centro médico que funciona en esta localidad es una clínica que funciona de forma secreta con población de la zona y algunos trabajadores sanitarios sirios.

 

MSF trabaja en tres hospitales en el norte de Siria, en áreas controladas por los grupos de la oposición armada. Los equipos médicos de MSF ofrecen atención quirúrgica y materno-infantil y llevan a cabo consultas regulares. Entre junio de 2012 y enero de 2013, los equipos de MSF efectuaron 10.000 consultas y unas 900 intervenciones quirúrgicas. MSF también da apoyo médico y quirúrgico a los refugiados sirios en Jordania, Líbano e Irak.


Médicos Sin Fronteras (MSF) amplía sus programas médicos de emergencia para asistir a la población afectada por los múltiples conflictos que asolan esta parte del país.

Refugiados congoleños en la frontera con Uganda © Brigitte Rossotti/MSF

“Estamos presenciando movimientos masivos de población en las provincias de Kivu Norte y Kivu Sur: familias enteras que huyen de la violencia en distintas zonas”, explica el coordinador general de MSF en República Democrática del Congo (RDC), Andrew Mews, desde Goma, la capital de Kivu Norte. “El aumento de la violencia en la región está forzando a un gran número de personas a dejar sus casas en busca de seguridad”.

Un equipo de MSF ha iniciado una intervención de emergencia en el campo de desplazados improvisado de Muganga I, situado a 20 kilómetros al oeste Goma. Unas 17.500 personas que optaron por asentarse allí de forma espontánea están viviendo en condiciones infrahumanas: actualmente hay una letrina por cada 1.000 personas, cifra muy por debajo de los niveles mínimos aceptados. MSF está mejorando las instalaciones de agua y saneamiento y ofrece atención médica gratuita.

La organización también está dando apoyo de emergencia a decenas de miles de personas que han buscado refugio en el pueblo de Kanyaruchinya, a unos 10 kilómetros al norte de Goma.  El equipo médico atiende unas 3.000 consultas diarias en el centro de salud local, donde ha instalado un centro de tratamiento de cólera para combatir un brote de esta enfermedad y ha iniciado un programa de vacunación masiva de sarampión.

Grupos armados han convertido a poblaciones enteras del distrito de Masisi en sus objetivos. Decenas de miles de personas se han visto obligadas a huir a otros pueblos de esta zona de Kivu Norte. MSF utiliza equipos médicos móviles para poder acceder y asistir de forma urgente a la población afectada por los desplazamientos forzosos.

En la provincia de Kivu Sur, los programas de emergencia establecidos a principios de año en Minova y Kalungu para dar atención médica gratuita a los desplazados se prolongarán un mínimo de seis meses más en vista de la situación actual. Estos programas dan apoyo a los centros de salud locales y organizan clínicas móviles para acceder a las poblaciones más dispersas y aisladas, y hasta ahora han dado asistencia a más de 10.000 personas. La semana pasada, MSF habilitó un nuevo centro de salud en la remota y disputada localidad de Numbi.

Las personas que han conseguido llegar hasta los campos oficiales de desplazados representan una pequeña parte del total de desplazados en las últimas semanas. Muchos se ven obligados a refugiarse en los bosques del interior, sin acceso a atención médica y sin posibilidades de llegar hasta ellos para proporcionársela. Otros han sido acogidos en casas de familias que han abierto sus puertas y han compartido su comida con los que huyen de la violencia.