MÉDICOS SIN FRONTERAS

Los bombardeos en Siria continúan día tras día, sin respetar ni a la población civil, ni a los trabajadores humanitarios, ni los centros de salud, ni las infraestructuras básicas. Un ejemplo de ello fue el ataque a un convoy de la ONU y de la Media Luna Roja, a principios de la semana pasada. Hecho que condena enérgicamente Médicos Sin Fronteras, pues supone un ejemplo más del incumplimiento continuo de las reglas básicas de la guerra en el conflicto sirio.

Un conflicto en el que hospitales como el de Al Daqaq funcionan con muchas dificultades por los daños sufridos. Sobre cómo es el trabajo allí, a pesar de las bombas, habla en este vídeo el director médico Ali Abu al Yaman. 

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Por todo esto y todo lo ocurrido, desde MSF se reclama a las grandes potencias internacionales que intervienen aquí que asuman su responsabilidad y den pasos más concretos para poner fin a todos los ataques contra instalaciones civiles, incluidos centros médicos y convoyes de ayuda humanitaria.

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La doctora Joanne Liu, presidenta internacional de Médicos Sin Fronteras (MSF) analiza la situación de Siria cuando se cumplen cuatro años de guerra.

A medida que Siria entra en su quinto año de conflicto, una guerra que se sigue caracterizando por una violencia atroz que no establece diferencias entre civiles y combatientes. Cientos de miles de personas han muerto y la mitad de la población siria ha huido, tanto dentro de las fronteras del país como a los estados vecinos. Las ciudades sirias están sitiadas y aisladas de toda ayuda de exterior. La población se encuentra atrapada entre unas líneas de frente en constante cambio, mientras las tropas del gobierno y un sin fin de fuerzas armadas de la oposición combaten entre sí.

Miles de médicos, enfermeras, farmacéuticos y paramédicos han muerto, han sido secuestrados o han tenido que abandonar sus hogares a causa de la violencia, dejando un enorme vacío de conocimientos y experiencia médica. En los hospitales que todavía funcionan en la ciudad, quedan menos de cien médicos de los aproximadamente 2.500 doctores que trabajaban en Alepo al principio del conflicto.

Negociar directamente el acceso a los pacientes

Los sirios inundan las redes sociales con gritos de socorro que más bien parecen haberse convertido en el murmullo de fondo de la guerra siria. Con millones de personas necesitadas de asistencia, Médicos Sin Fronteras debería estar gestionando algunos de los mayores programas médicos de sus 44 años de historia. ¿Y por qué no es así?

Cuando comenzó el conflicto, MSF empezó a enviar suministros a redes de personal médico sirio que atendía a los heridos. No conseguíamos obtener la autorización del Gobierno para trabajar dentro del país. Sin embargo, a través de la relación directa con grupos de la oposición, conseguimos negociar el acceso a zonas bajo su control en el norte del país, y comenzamos a prestar ayuda internacional directa a la población.

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Cuando la guerra en Siria entra en su quinto año, la ayuda humanitaria no llega a los millones de personas que están atrapadas por el conflicto y que necesitan, más que nunca, un incremento masivo de la asistencia médica.

Clínica móvil en Siria, cerca de la frontera con Irak © MSF

Siria entra en su quinto año de guerra y la ayuda humanitaria sigue sin llegar a los millones de personas que están atrapadas por el conflicto y que necesitan, más que nunca, un incremento masivo de la asistencia médica.

“Tras cuatro años de conflicto, la guerra sigue caracterizándose por actos de una violencia brutal que no distingue entre civiles y combatientes, ni respeta el estatus de protección que en teoría tienen el personal sanitario y las estructuras médicas”, explica la doctora Joanne Liu, presidenta internacional de Médicos Sin Fronteras (MSF). “Es inaceptable que la asistencia humanitaria sea tan limitada cuando el balance de muertes y el sufrimiento de los civiles han llegado a límites tan insoportables”.

El sistema de salud en Siria ha quedado devastado por cuatro años de conflicto. Conseguir atención médica vital es ahora prácticamente imposible debido la falta de suministros y de personal médico cualificado, o por culpa de los ataques perpetrados contra las estructuras de salud.

De los 2.500 médicos que trabajaban antes de la guerra en Alepo –la segunda ciudad más grande del país–, menos de cien permanecen en los hospitales que aún siguen operativos. El resto han huido, se han convertido en desplazados o refugiados, han sido secuestrados o han muerto.

“La intervención médica que deberíamos tener en Siria sería sin duda una de las más importantes en los 44 años de historia de MSF”, apunta la Dra. Liu. “Pero no es así, y la pregunta es por qué”.

Debido al deterioro gradual de la situación de seguridad, y tras el secuestro de cinco trabajadores de MSF por parte del Estado Islámico en enero de 2014, MSF se vio obligada a reducir sus actividades en el país.

“Este grave incidente no solo provocó el cierre de las estructuras médicas en las áreas controladas por el Estado Islámico, sino que también comportó que la mayor parte del personal internacional de MSF tuviera que dejar de trabajar en el interior de Siria, al no poder confiar en que nuestros equipos no resultaran dañados”, explica la Dra. Liu.

A la retirada de los equipos de las zonas controladas por el Estado Islámico tras el secuestro –que duró cinco meses–, se suma el hecho de que MSF no ha podido, hasta la fecha, abrir proyectos médicos en áreas bajo control gubernamental.

MSF continua operando seis estructuras médicas en el país. La organización también ha establecido redes de apoyo a más de cien centros de salud tanto en áreas controladas por el Gobierno como en las controladas por diferentes grupos armados de la oposición. Estas redes posibilitan que los médicos sirios continúen trabajando, a menudo en condiciones de extrema dificultad, y llevar un mínimo de cuidado sanitario a las poblaciones atrapadas en el conflicto. Este apoyo, si bien es valioso, es solo posible en determinadas áreas del país, y resulta insuficiente en comparación con las necesidades masivas a las que los equipos médicos se enfrentan en Siria.

Siria necesita desesperadamente un enorme despliegue humanitario internacional. MSF está dispuesta a hablar con todas las partes involucradas en el conflicto –tal y como ha hecho en otros casos en el pasado– para asegurar que la ayuda llegue a la población civil, y para obtener la garantía de que la organización puede trabajar en Siria de forma segura y efectiva. “Hasta entonces, el único salvavidas de que esta gente dispone son las redes de médicos y activistas civiles. Podemos y debemos hacer más por la población siria”, añade la Dra. Liu.

INFORME sobre la vida en Alepo bajo los bombardeos:

La realidad de Alepo: vivir bajo los barriles bomba

INFORME sobre la situación humanitaria en Alepo:

Alepo: asedio a la ayuda médica

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“¿Vais a ir a Alepo? No vayáis a Alepo, es muy peligroso”.

La amonestación es de un hombre que sale de una mezquita en el norte sirio, cerca de la frontera con Turquía. Es el templo islámico de referencia para un campo de desplazados en el que hace unos meses tan solo había 4.000 personas, pero que ahora acoge a unas 10.000. La mayoría viven en tiendas de campaña, pero Husein Alwawi y su familia se alojan en la mezquita.

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Médicos Sin Fronteras (MSF) tiene ahora cinco hospitales en el norte de Siria para dar asistencia a una población que está sufriendo un cruento conflicto y el derrumbamiento del sistema de salud.

Campo de desplazados en Siria © Anna Surinyach / MSF

Unos 6,8 millones de personas necesitan ayuda humanitaria urgente tanto en Siria como en los países vecinos. Los frentes de batalla continúan moviéndose. El sistema sanitario ha quedado reducido a escombros y hay poblaciones enteras aisladas y sin asistencia.

Pese a las dificultades para trabajar en el país, MSF gestiona ahora cinco hospitales en Siria y está aumentando las clínicas móviles alrededor de algunos de estos centros. Además, la organización humanitaria está intentando abrir nuevos proyectos allá donde la seguridad lo permita.

MSF tan solo acepta donativos privados para trabajar en Siria con el objetivo de mantener su independencia.

Los equipos de MSF también trabajan en los países vecinos (Irak, Jordania, Líbano y Turquía), donde se han refugiado 1,5 millones de sirios. Estos países se han visto abrumados por la cantidad de refugiados y la respuesta humanitaria desplegada hasta ahora es insuficiente para satisfacer sus necesidades.

Actividades dentro de Siria

En Siria, MSF está intentando aumentar su actividad humanitaria, pero esta se limita de momento a cinco áreas restringidas del país en la que los equipos han tenido el espacio y la suficiente seguridad para ofrecer servicios médicos de calidad. Mientras continúa la negociación con Damasco para acceder a las áreas controladas por el Gobierno, por el momento MSF tan solo puede trabajar en las zonas bajo dominio de la oposición armada.

Cerca de Alepo, un hospital de MSF ha efectuado casi 15.000 consultas y 446 operaciones quirúrgicas. Los equipos médicos han atendido unos 600 partos. En un campo de tránsito pegado a la frontera turca, MSF ha distribuido esterillas, utensilios de cocina y kits de higiene para las familias desplazadas por el conflicto. También ha vacunado a más de 3.300 niños de sarampión y ha aplicado medidas de agua y saneamiento. Varios centros médicos de la provincia de Alepo han recibido donaciones médicas de MSF. Otro equipo de la organización humanitaria instaló un banco de sangre (ahora gestionado por doctores sirios) para abastecer hospitales de la zona.

En la provincia de Idlib, MSF tiene dos hospitales. “Estamos permanentemente preparados para la llegada masiva de heridos, pero no es nuestra actividad diaria más importante”, explica Alex Buchmann, coordinador de terreno de uno de los hospitales que acaba de volver de su misión. “Cualquier servicio médico que funciona en la zona está centrado en los heridos de guerra, así que para la gente con embarazos, enfermedades crónicas, fiebres u otras enfermedades las únicas opciones son nuestro hospital y las clínicas móviles. A veces, también hay heridos, pero siempre hay enfermedades que necesitan tratamiento”, cuenta Buchmann.

El otro hospital de MSF en la zona ha efectuado más de 1.300 operaciones, la mayoría a causa de heridas de guerra, y unos 3.700 pacientes han sido atendidos en la sala de urgencias, entre ellos pacientes con quemaduras de accidentes causados por sistemas de calefacción precarios. También hay cuidados fisioterapéuticos para los pacientes después de la cirugía. MSF sigue aumentando su apoyo a las estructuras médicas en la región: cuatro hospitales de campaña y 19 puestos avanzados están recibiendo suministros médicos.

Para mejorar la situación sanitaria del campo de desplazados en la región, MSF ha construido 50 letrinas y 40 duchas y ha distribuido 350 tiendas de campaña. Unos 3.300 niños de menos de cinco años fueron vacunados de polio y 2.000 de sarampión.

En la provincia de Al Raqqah, los combates y los bombardeos han causado el desplazamiento de la población en la zona. Los edificios públicos y muchos hogares están repletos de desplazados y los sistemas de agua y saneamiento funcionan por encima de su capacidad. MSF detectó 400 casos de sarampión, señal de que el sistema de salud se está colapsando. En abril, MSF abrió una clínica de atención primaria en el distrito de Tal Abyad, donde también ofrece atención prenatal.

En marzo, MSF abrió también una clínica en la provincia de Al Hasaka, rica en petróleo y con considerable presencia de la comunidad kurda. MSF tiene servicios de traumatología y ofrece cuidados postoperatorios.

Los equipos de la organización humanitaria también trabajan en clínicas móviles y algunos de los proyectos tienen consultas de salud mental, muy necesarias después de más de dos años de un conflicto devastador. MSF está también muy implicada en el envío de suministros médicos a hospitales y clínicas a ambos lados del conflicto, incluido Alepo, Al Raqqah, Damasco, Deir Ezzor, Deraa, Hama y Homs.

 

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MSF en Siria en números (hasta abril de 2013):

Operaciones quirúrgicas – 2.095

Consultas – 34.400

Partos – 749

 

Cinco hospitales de MSF en Siria