MÉDICOS SIN FRONTERAS

Este domingo se ha cumplido el segundo aniversario de la entrada en vigor del acuerdo que firmaron la Unión Europea (UE) y Turquía. Un acuerdo con el que la UE y sus estados miembros decidieron fallar históricamente a miles de personas y comprometer el concepto de asilo, al acordar el retorno a Turquía de los solicitantes de asilo que buscan seguridad en Europa.

©Mohammad Ghannam/MSF

Desde entonces, nuestros equipos médicos en Grecia han sido testigos del devastador impacto que tienen estas políticas en la vida de miles de personas, de las terribles consecuencias que están teniendo sobre su salud, y en particular, sobre su salud mental. Son estos miles de hombres, mujeres, niños y niña quienes pagan el coste real de este sucio acuerdo.

Nuestras clínicas están desbordadas de personas desesperadas que escapan de la guerra y la violencia, que temen ser enviadas de regreso y que han perdido por completo la esperanza de encontrar la paz tanto para ellas como para sus hijos.

Todos los días, nuestros equipos tratan las cicatrices, tanto mentales como físicas, creadas o agravadas por estas políticas inhumanas. Después de pasar consulta, no pueden hacer nada más que enviar a estas personas de vuelta a las mismas tiendas de campaña,  a los mismos contenedores abarrotados y a una situación de limbo que les causa sufrimiento.

La UE celebra el acuerdo como un éxito, debido sobre todo a la reducción en el número de llegadas a las costas de Grecia, y cómo está cerrando al mismo tiempo los ojos a la dramática situación en la que viven refugiados y solicitantes de asilo, e ignorando las consecuencias humanas que están teniendo sus políticas.

“Dos años después de la entrada en vigor del acuerdo UE-Turquía, los líderes europeos siguen pretendiendo hacernos creer que este tipo de acuerdos son la forma de impedir que personas que huyen de situaciones de violencia y de guerras intenten alcanzar la seguridad en Europa, castigando a quienes logran cruzar las fronteras y manteniéndoles encerrados en unas condiciones de vida terribles, como las que encontramos en el campamento de Moria. Sin embargo, nosotros vemos lo contrario: el acuerdo no está dando los frutos que ellos se encargan una y otra vez de anunciar. Decenas de personas siguen cruzando el Mediterráneo y el Egeo todos los días; personas vulnerables que necesitan recibir una protección adecuada. Y sin embargo, lo único que se les ofrece es vivir atrapados y en condiciones deleznables, en campamentos como el de Moria. ¿De verdad quieren hacernos creer que existe una justificación para esto?”, clama Tamim Elnaggar, mediador cultural de Médicos Sin Fronteras en la isla de Lesbos, Grecia.

MSF

Desde MSF seguiremos oponiéndonos con firmeza a un acuerdo que no se centra en mejorar la protección y asistencia de los necesitados, sino que, por el contrario, parece deliberadamente destinado a producir sufrimiento para quienes cruzan el mar, con la idea de que esto disuadirá a otros de emprender la ruta. No solo es cruel, sino que simplemente no funciona. Sin opciones alternativas, las familias de países como Siria, Irak y Afganistán continúan arriesgándolo todo a diario para llegar a las costas griegas.

No dejaremos de exigir a la UE y a las autoridades griegas que pongan fin a esta cínica estrategia de contención, que dejen de añadir más daño aún a la salud de nuestros pacientes y que respeten su dignidad.