MÉDICOS SIN FRONTERAS

Un gran número de víctimas -cientos de muertos y heridos- ha sido reportado a Médicos Sin Fronteras (MSF) desde las instalaciones a las que la ONG da apoyo en la zona de Guta del este controlada por la oposición, un enclave asediado cerca de Damasco (Siria). Hasta el pasado domingo 18 de febrero, los hospitales y clínicas apoyadas por MSF habían reportado más de 1.600 heridos y 237 muertos.

Estas dos ambulancias fueron destruidas en un ataque en diciembre de 2016. ©MSF

El asedio al que está sometida la población de Guta oriental, cerca de Damasco, se ha convertido en el mayor cerco desde que comenzó la guerra en el país, hace más de seis años. De hecho, desde el pasado lunes 19 de febrero, los ataques aéreos y fuego de artillería –que cada vez son más intensos– han acabado con la vida de 237 civiles y han herido a otros 1.285.

Además, en tan sólo tres días, los ataques han destrozado o dañado parcialmente 13 hospitales y clínicas apoyadas de manera permanente o puntual por MSF. El cerco a Guta del este está impidiendo que el personal médico y sanitario reciba instrumental esencial para salvar vidas, afectando de manera negativa al sistema sanitario cuando resulta más vital.

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Urgencia máxima

Estas cifras han sido recogidas entre el 18 de febrero y la mañana del 21 de febrero y son solo una parte de las pérdidas humanas producidas por los bombardeos, ya que el resto de centros médicos han tratado también una cifra relevante de heridos que aumentaba hora tras hora.

“La necesidad de atención médica urgente y vital ahora en Guta del este es la más urgente de la que tenemos noticia desde que empezó la guerra”, explica Lorena Bilbao, responsable de operaciones de MSF en Siria.

“Podemos mantener el suministro de instrumental básico a los centros que apoyamos regularmente, así como realizar donaciones puntuales a otros centros que lo necesiten. Pero hay materiales a los que no tenemos acceso que supondrían una gran mejoría al trabajo de los médicos sirios en terreno. Hacemos una petición a aquellos dentro y alrededor de Guta oriental que disponen de suministros médicos para que garanticen urgentemente el acceso a estos stocks a los médicos de este lugar. De ellos dependen muchas vidas”.

El asedio está impidiendo que suficiente material médico, que ahora mismo resulta vital, llegue a manos de los médicos. Incluso en las escasas ocasiones en que se permite el acceso a los convoyes de Naciones Unidas y el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), artículos como por ejemplo anestésicos son sistemáticamente prohibidos o confiscados. Hay algunos stocks médicos dentro de Guta del este a los que los médicos no tienen acceso actualmente.

Aunque MSF continúa con capacidad de suministrar material médico y fármacos esenciales, el cerco a Guta Oriental hace que este suministro resulte precario. Además, si el asedio continúa, los stocks de MSF terminarán por agotarse.

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Así, en estos momentos MSF cuenta con suministros de bolsas de líquido intravenoso suficientes para cubrir alrededor de 200 casos de trauma severo y 2.000 casos moderados, y suturas para el tratamiento de heridas o cirugía para entre 2.000 y 3.000 pacientes. Pero MSF y las instalaciones que MSF apoya se han quedado completamente sin suministros de bolsas de sangre, medicamentos anestésicos generales y antibióticos por vía intravenosa, que son fundamentales para cirugías mayores. Esta falta de suministros médicos esenciales resulta extremadamente alarmante, particularmente si la intensidad del conflicto continúa en los niveles actuales.