MÉDICOS SIN FRONTERAS

“La policía nos despierta en medio de la noche para que nos vayamos. Les respondemos ‘Irnos, ¿pero a dónde?’ y contestan ‘No lo sé, solo váyanse”, explica uno de ellos. La situación es insoportable: necesitan servicios básicos y una solución urgente.

© MSF

Médicos del Mundo (MDM) y Médicos Sin Fronteras (MSF) advertimos que alrededor de 1.000 refugiados y migrantes siguen durmiendo en las calles de París en busca de refugio.

Dispersos sobre todo a lo largo del noreste de la capital francesa y en el municipio de Seine-Saint-Denis, tratan de esconderse de las autoridades y sobrevivir al inminente invierno. Y es que ahora, además, se enfrentan a la bajada de las temperaturas.

También se ubican cerca del Centro de Recepción de Migrantes de Porte de la Chapelle –a solo 15 minutos del turístico barrio de Montmartre, a las puertas de la ciudad-, donde ya pueden comenzar su solicitud de asilo con la ayuda de varias organizaciones que han decidido establecerse cerca.

La situación se está volviendo más difícil para los migrantes en París desde que los campos fueron destruidos el pasado 18 de agosto, cuando más de 2.700 personas vivían en los alrededores de Porte de la Chapelle.

Desde entonces, los migrantes son reubicados constantemente y hostigados por las autoridades durante la noche. Estos se ven forzados a esconderse si quieren poder dormir un poco durante la noche y, a menudo, no tienen ningún tipo de colchoneta, manta o tienda que les brinde refugio.

“La lluvia y la policía hacen que la situación en este lugar sea insoportable. La lluvia nos obliga a congregarnos debajo de los puentes y cuando logramos instalar un refugio, la policía llega y nos pide que nos movamos del lugar,” explica Ibrahim*, de Sudán.

“Desde que me fui de Sudán he estado siempre en movimiento y la policía me ha seguido constantemente. No pensé que el trato sería igual en Francia. Aquí no tengo ningún lugar donde dormir. Cuando logramos sentarnos en algún lugar, la policía llega y nos dice que nos vayamos. La policía nos despierta en medio de la noche para que nos vayamos. Cada vez que nos dicen eso les contestamos: ‘Irnos, ¿pero a dónde? ¿Dónde podemos ir?’, y contestan: ‘No lo sé, solo váyanse’. No tengo ninguna otra opción más que solicitar asilo aquí. E        n Sudan solo hay muerte”.

Su salud empeora

Al ser invisibles para la población local y estar aislados en las calles de París, el acceso a la atención médica y servicios básicos es cada vez más difícil para los migrantes y refugiados. Todos los días, tanto en nuestras clínicas como en los asentamientos callejeros, nuestros equipos médicos ven cómo la salud de los migrantes está empeorando. Esto es más real ahora que nunca, ya que se acerca el invierno y no tienen ninguna posibilidad de tener acceso a un refugio adecuado y a servicios básicos.

“La temperatura ha descendido y los migrantes siguen viviendo en las calles sin ninguna solución a su situación de refugio”, denuncia Corinne Torre, nuestra coordinadora general en Francia. “Ni siquiera tienen permitido asearse al aire libre. Su única opción es utilizar las instalaciones de los baños públicos, pero frecuentemente tienen que pagar para usarlas y en algunas ocasiones son rechazados. Debido a las terribles condiciones a las que se enfrentan, hay riesgo de que aumenten las infecciones de la piel y los casos de sarna”.

Además, la política hace más difícil la vida de los migrantes y refugiados que solicitan asilo, moviéndolos constantemente y existe una gran falta información disponible para estas personas. Esto provoca que quienes ya están en un estado muy vulnerable después de haber soportado un viaje traumático para llegar a París, lo sean aún más. Francia está intentando negar a los refugiados y migrantes sus necesidades básicas en lugar de crear un ambiente en el que sean bienvenidos con dignidad y respeto, como personas.

“Esta situación es absurda y he conocido varios campos de refugiados en África,” dice Jemal*, un refugiado de Etiopía que lleva un mes en París. “Ahí, los campos de las Naciones Unidas pueden ser caóticos y precarios, pero al menos la mayoría del tiempo teníamos una tienda de campaña, algo de comida, acceso a información y seguridad. La única información que tenemos en este lugar son rumores y la policía nos persigue como si fuéramos criminales”.

Limbo permanente

Esterline es sudanés. Tuvo que huir de su país y decidió probar suerte en Europa. Después de estar 45 días retenido en Libia, fue enviado al sur de Italia y desde ahí consiguió llegar al Valle del Roya, Francia. “Para llegar a Francia hay que ir por la montaña. Algunos logran cruzar y a otros los devuelven. Sea lo que sea, estamos aquí, a salvo”, nos explicaba el pasado mes de agosto.

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El pasado 27 de julio, Emmanuel Macron, presidente de Francia, prometió asegurarse de que las personas que pedían asilo en Francia fueran alojadas. Dijo que no quería ver a ningún hombre o mujer en las calles a finales de este año. MSF y MDM instamos a brindar un acceso inmediato e incondicional a un refugio más humano para refugiados y migrantes; y a detener el hostigamiento por parte de la policía.

“Se acerca el invierno, así que no es momento para palabrerías sobre esta situación. Los migrantes necesitan urgentemente acceso a refugios y necesitamos que rápidamente se abran más centros de recepción”, asevera la doctora Françoise Sivignon, presidente de MDM en Francia. “Es vital que los migrantes sean protegidos y reciban el apoyo que necesitan. Las autoridades públicas deben actuar tan rápido como sea posible”.

*Los nombres han sido cambiados.

 

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