MÉDICOS SIN FRONTERAS

Nuestros equipos en el país han tratado ya a 17.000 personas en la epidemia de cólera declarada el 9 de septiembre. El cólera afecta a 20 de las 26 provincias, una situación nunca vista en RDC, y que todavía no ha sido controlada.

© Arjun Claire

 

Desde el pasado 9 de septiembre, cuando se declaró la epidemia de cólera en República Democrática del Congo (RDC), nuestros equipos en la zona han tratado ya a 17.000 personas en unas 30 unidades y centros de tratamiento de la enfermedad allí dispuestos.

No obstante, se necesitan muchas más actividades de prevención y sensibilización, así como más organizaciones involucradas en la lucha contra el cólera y para atajar la epidemia.

El brote, uno de los más virulentos de los últimos años, se inició junio en Kivu del Norte y se ha extendido ya por 20 de las 26 provincias del país (en 11 de ellas ha adquirido proporciones de epidemia), con más de 24.000 personas afectadas y más de 500 muertos.

 

Casi un 30% más que en 2016

El cólera es endémico en seis provincias del país, pero la sequía de los últimos meses y la alta movilidad de la población en determinadas áreas ha supuesto este año una más rápida extensión y una mayor afectación, con un 28% más de casos que en 2016. La Organización Mundial de la Salud (OMS) contabilizó más de 1.500 casos solo durante la última semana de agosto.

Pese al ligero descenso del número de personas afectadas en el último mes, en los centros de tratamiento que apoyamos en Kivu del Norte se siguen registrando centenares de casos, con 618 solo durante la primera semana de septiembre, comparados con los 75 casos registrados la última semana de junio.

“Estamos llevando a cabo una amplia respuesta para cubrir las zonas más afectadas del país y las cifras de enfermos han descendido en las últimas semanas en nuestros centros”, explica Cisco Otero, nuestro coordinador de proyecto en RDC. “Sin embargo, lo que ha quedado en evidencia en esta crisis es la urgente necesidad de desarrollar medidas de prevención como vacunaciones y saneamiento de agua en las áreas donde el cólera es endémico para evitar brotes de esta magnitud y evitar su propagación”.

 

Cuidado con las lluvias


Desde principio de 2017, nuestra respuesta ha consistido tanto en el establecimiento de unidades y centros de tratamiento de la enfermedad, como en donaciones de material en las estructuras ya existentes en las provincias donde el cólera es endémico y aquellas en las que se ha propagado. Hemos intervenido en Kwilu, Alto-Lomami, Congo Central, Tanganyika, Kivu del Norte, Kivu del Sur, Ituri, Bas Uélé y Maniema. En los últimos días se han iniciado también nuevas actividades de respuesta en Alto-Lomami y se han extendido en Kivu del Sur. “La contención de la epidemia se hace imperante, dado que con la llegada de la estación de lluvias, la propagación del virus puede ser todavía mayor y llevarnos a una situación crítica”, añade Otero.

Kivu Sur está siendo la provincia más afectada en las últimas semanas. Allí, también hemos recibido un número inusualmente alto de pacientes en nuestros centros permanentes de la capital, Bukavu, en Baraka y Sebele, así como en lugares más pequeños como Minova, Kabare, Katana, Kihumba, Lulimba, Missi y Nyange. El riesgo de propagación de la enfermedad es enorme, debido a la gran concentración de población y su geografía, que fuerza a que la gente se aprovisione de agua no potable del lago. El número más elevado de casos se ha producido en Minova, con más de 1.400.

En Goma, Kivu Norte, donde el cólera es endémico, tenemos un proyecto permanente con dos centros de tratamiento de cólera (CTC). Desde que comenzó la epidemia, hemos abierto otros seis CTC en la ciudad, complementados con actividades de sensibilización de la población, múltiples centros de rehidratación y de tratamiento de agua. La envergadura de este brote en Goma se debe en parte a una estación seca demasiado larga y a problemas técnicos con el abastecimiento de agua, que se suma a los ya deficientes sistemas de alcantarillado y de suministro de agua. Estos elementos, combinados con la pobreza y la falta de información en la comunidad elevan el riesgo de epidemia. La ciudad se sitúa a orillas del Lago Kivu, donde la mayoría de la población está obligada a recoger agua directamente del lago, a pesar del alto grado de contaminación del agua. Desde el 26 de junio al 21 de septiembre se han tratado a 6.287 personas, con 18 casos mortales, en la peor epidemia que ha visto la ciudad desde 2012.

Desde principios de septiembre, intervenimos también en la zona de salud de Mulongo, que vio como el brote llegaba a sus puertas en agosto. Mulongo está situada en la provincia de Alto Lomami, donde la epidemia se inició en mayo de 2017 en las zonas lacustres para luego extenderse a lo largo del río Lulaba hasta llegar a la ciudad. El 15 de agosto se abrían las puertas del CTC de Mulongo. La mayor parte de los pacientes son pescadores que viven en los islotes del lago, a tres horas en piragua. El aprovisionamiento es un reto en la zona, con importantes condicionantes logísticos y hasta ahora ninguna organización internacional todavía presente en la provincia para responder a la epidemia. Nuestros equipos apoyan el CTC y han dispuesto asimismo de cinco puntos de rehidratación oral adicionales, además de proveer la zona de agua potable. 844 pacientes han sido tratados, con 15 muertes registradas. Hemos construido también puntos de cloración a lo largo del lago y realiza actividades de sensibilización.

En Tanganyika, el cólera es endémico y el número actual de casos corresponde a los niveles vistos en pasados años. Sin embargo, la estación de lluvias todavía no ha comenzado y, con cerca de 100.000 personas desplazadas viviendo en campos improvisados y en los patios de escuelas en Kalémie y en sus alrededores, existe un riesgo muy elevado de que la enfermedad se propague rápidamente si las condiciones se deterioran. La semana pasada se han declarado 84 casos de cólera, que reciben tratamiento por parte del Ministerio de Salud en el hospital general, al que apoyamos con rehabilitacionesformación y donaciones. Nuestros compañeros en la zona de Kalémie están preparando una campaña de vacunación con las autoridades locales y un aumento de sus actividades en saneamiento. Otros equipos están evaluando la situación en Manono, Ankoro y Kongolo, al largo del rio Lualaba.

Finalmente, en febrero y marzo, tratamos 332 pacientes de cólera en Matadi y Kimpese (Congo Central), antes de traspasar nuestras actividades. Desafortunadamente, algunos actores no respetaron sus compromisos, el brote se repitió unas semanas más tarde extendiéndose por toda la región y los equipos tuvieron que regresar a Kimpese. 1699 personas fueron hospitalizadas en el CTC y se realizaron 897 consultas.

Un Centro de Tratamiento de Cólera (CTC) es vital para tratar a los enfermos graves de cólera. Se trata de una sala de aislamiento para pacientes, diseñado para prevenir que la enfermedad se extienda. También ofrece los servicios de tratamiento y estabilización del paciente. El arranque del cólera en un enfermo es muy abrupto, por lo que es importante detectar y tratar los casos lo antes posible. La deshidratación surge muy rápidamente y puede causar la muerte si no se trata inmediatamente y de la manera correcta mediante administración de fluidos y sales de rehidratación oral. La mayoría de los pacientes pueden ser tratados por vía oral y solo en los casos de deshidratación severa la administración de fluidos se realiza por vía intravenosa. 

 

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