MÉDICOS SIN FRONTERAS

La situación es especialmente grave en Abs, la región más afectada y un reflejo de lo que ocurre en el resto del país: un sistema de salud colapsado, desplazados y poca presencia de actores humanitarios.

María José ‘Quesé’ Blanco es una de nuestras enfermeras en Abs, Yemen. © Gonzalo Martínez/MSF

Alertamos de que es necesario aumentar de manera urgente el suministro de agua potable y las actividades de saneamiento en Abs (Yemen) para erradicar el brote de cólera.

Las pésimas condiciones de los sistemas de saneamiento y la carencia de agua potable están facilitando la propagación de la enfermedad en Abs. Especialmente en comunidades más pobres y remotas, que son las que más dificultades tienen para viajar hasta los centros de salud.

“Estas condiciones eran un problema incluso antes del brote, pero ahora son algo muy preocupante. Si no actuamos inmediatamente nos enfrentaremos a una crisis humanitaria aún mayor en las próximas semanas y meses,” dice Gabriel Sánchez, nuestro responsable de operaciones en Yemen.

 

“Tenemos miedo, no lo negamos”

Asma es una de los 100 sanitarios que trabajan en nuestro centro de tratamiento de cólera de Abs. Se puso en marcha después de que se declarara la epidemia en Yemen, en marzo de 2017. El año pasado, el hospital fue destruido en un bombardeo. Hoy, ofrece asistencia gratuita a cientos de pacientes.

“Desde que trabajo aquí, he escuchado los aviones dos veces. Tenemos miedo, no lo negamos”, cuenta Asma. “Recibimos unos 200 casos al día. En ocasiones, los pacientes que llegan de lugares aislados llegan ya muertos debido a la distancia, la falta de transporte, de dinero y de centros de salud”. En este vídeo puedes ver el testimonio completo de Asma, entre otros:
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El distrito de Abs es un fiel reflejo de lo que ocurre en el resto del país: líneas de frente próximas a la población civil, un sistema de salud arrasado y colapsado por el propio conflicto, carencias de saneamiento y agua potable, y poca presencia de actores humanitarios internacionales. Como consecuencia, al número de muertes y desplazados internos, se suman los casos derivados del brote de cólera.

Abs pertenece a la gobernación de Hajjah que, con dos millones de habitantes, alberga más de 376.000 personas desplazadas. Es la gobernación que más desplazados acoge. Alrededor del 25% se encuentran en el distrito de Abs y muchos han decidido asentarse en áreas remotas y sin acceso a los servicios básicos, en lo que supone un intento de evitar ataques aéreos o combates.

“Además de atender a los pacientes, es necesario que sus hogares sean desinfectados y que los suministros de agua sean clorados,” explica Cristina Imaz, nuestra coordinadora de logística. “Se debe instalar puntos de distribución de agua potable, y los lugares en donde se reúnen las personas –como los mercados y estaciones de autobús– necesitan desinfectarse regularmente. Sin embargo, estas actividades no se están realizando sistemáticamente en este momento,” añade.

Colapsados y sin recursos

Antes de la epidemia de cólera, nuestros equipos en el hospital rural de Abs fueron testigos de un importante incremento del número de consultas de emergencia, admisiones pediátricas e intervenciones quirúrgicas. También ha habido brotes de sarampión, tos ferina y picos de malaria. Estas enfermedades deberían estar controladas o suponer unos pocos casos. Es una clara señal de que el sistema de salud yemení, que tiene una gran escasez de recursos y personal, está colapsado.

Abs registró su primer caso de cólera a finales de marzo. En las últimas semanas, nuestro centro de tratamiento de cólera (CTC) en la ciudad ha recibido hasta a 462 pacientes al día. Muchos más que en cualquier otra parte de Yemen. En los CTC, nuestros equipos están distribuyendo kits de desinfección que incluyen utensilios de higiene como jabón y tabletas de cloro para purificar suministros de agua, entre otros.

Desde que surgió el bote de cólera a finales de marzo, hemos duplicado la escala de su respuesta de emergencia en el distrito de Abs, en donde hemos atendido a más de 12.000 pacientes con casos sospechosos de cólera y diarrea aguda. Esta cifra representa un 20% de todos los casos atendidos por nuestros profesionales a lo largo de nueve gobernaciones de Yemen; y casi el 5% de todos los casos registrados en el país, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Después de dos meses de crecimiento exponencial, el número semanal de casos de cólera disminuyó por primera vez a principios de julio, pero aún siguen llegando cientos de personas con esta enfermedad para conseguir tratamiento.

Comenzamos nuestro apoyo al hospital rural de Abs en julio de 2015. El 15 de agosto de 2016 un ataque aéreo destruyó parte del complejo y causó la muerte de 19 personas, incluido uno de nuestros compañeros y causó heridas a 24. Poco después, suspendimos actividades en varias instalaciones del norte de Yemen. En noviembre del año pasado, reanudamos nuestro apoyo al hospital tras reconstruirlo. En el centro trabajan actualmente unos 200 trabajadores nacionales y una docena de profesionales internacionales. En el hospital rural de Abs, gestionamos servicios de urgencia, unidades de pediatría, neonatología, una maternidad, un centro de nutrición, un servicio de clínicas móviles y realiza sesiones de ayuda psicosocial.

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