MÉDICOS SIN FRONTERAS

Han pasado seis años desde que se inició el conflicto armado en Siria, el considerado como el más cruel desde hace 25 años. Seis años en los que más 400.000 personas han muerto y 4,8 millones se han visto obligados a abandonar el país. Médicos Sin Fronteras hace un llamamiento para que todas las partes involucradas en el conflicto permitan la entrada de la ayuda humanitaria en el país.

 

“Todas las partes del conflicto, los países vecinos y los actores internacionales deben permitir el acceso de la ayuda médica y humanitaria y no usarla como una herramienta política”, afirma Pablo Marco, coordinador de MSF en Oriente Medio. “Además, deben permitir que aquellos que requieran de asistencia médica accedan a áreas donde puedan recibir tratamiento especializado por parte del personal sanitario. A su vez, deben asegurar la protección de las unidades de emergencia, del personal sanitario y de las instalaciones médicas”.  

Tras seis años de guerra en Siria, la población civil es la que más sufre las consecuencias de este conflicto, cada vez más letal y despiadado. Los niveles de dolor son cada vez más grandes y millones de personas siguen sin tener acceso a la salud y sus servicios más básicos. Esta es una crisis humanitaria que se ha vuelto tremendamente compleja. 13.5 millones de personas necesitan de ayuda humanitaria urgente para sobrevivir.

Las vidas de millones de habitantes han sido destrozadas. Este video de MSF te muestra las consecuencias de años de guerra.

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Personal médico y hospitales: objetivo de los bombardeos.

Durante estos años de conflicto, el ataque a civiles, personal médico y hospitales se han convertido en rutina. La población teme acudir a los centros de salud por miedo a ser atacada en su desplazamiento. Esto ha debilitado, de manera alarmante, el sistema de salud de Siria. Lo cual es un enorme problema teniendo en cuenta el agravante de los heridos y el aumento de las necesidades médicas como consecuencia directa del conflicto.

Imagen de uno de los hospitales de trauma de MSF bombardeado en octubre de 2016 / Ghaith Yaqout Al-Murjan. MSF

 

Varios equipos de MSF están trabajando en varias gobernaciones sirias desde el inicio de los ataques, en 2011, proporcionando atención médica de emergencia. Sin embargo, y desde el principio, el Gobierno sirio no ha autorizado a MSF a trabajar en territorios que estén bajo su mandato, a pesar de que la organización lo ha reclamado de manera reiterada. Además, debido a problemas de seguridad y la falta de garantías para su protección, estos equipos de profesionales tampoco pueden realizar sus tareas de ayuda humanitaria en poblaciones con presencia del Estado Islámico.

“De este modo, una gran extensión del territorio queda fuera del alcance de MSF”, señala Marco. “Desde MSF continuamos haciendo esfuerzos día tras día por trabajar en todo el territorio sirio. Y mientras tanto, reiteramos nuestro llamamiento para que se proporcione un espacio que nos permita ejercer una ayuda imparcial e independiente, y para que se permita a las organizaciones de ayuda humanitaria desarrollar una respuesta humanitaria y médica en las lugares que sea necesario”, añade Marco.

“Turquía, Irak, Jordania y Líbano han hecho un esfuerzo inmenso para ayudar a los refugiados, acogiendo casi 4,8 millones de sirios dentro de sus fronteras. Sin embargo, cientos de miles de personas continúan buscando refugio fuera de su país. MSF hace un llamamiento a los países vecinos de Siria para que permitan la evacuación a través de sus fronteras, no solamente de los casos más críticos -heridos y enfermos graves-, sino también de aquellos que busquen refugio, respetando así lo establecido en la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados”, argumentó Marco.

 

“El resto del mundo no puede dar la espalda”

Con el conflicto entrando en su séptimo año, Siria continua siendo una las crisis humanitarias más complejas y volátiles del mundo. En un país devastado por la guerra, el Derecho Internacional Humanitario (DIH) ha sido ignorado completamente, llevando a las distintas partes enfrentadas a faltar a su deber de evitar las bajas civiles.

 

“El resto del mundo no puede dar la espalda a las miles de personas que han huido de la guerra y de la persecución. Es fundamental que se respeten los derechos de las personas a buscar asilo y a obtener una debida asistencia y protección”.

“Las partes del conflicto en Siria deben tomar medidas para proteger a la población civil y a las infraestructuras civiles, tal y como dictamina el DIH en las zonas de guerra. Las infracciones que se están cometiendo son inaceptables”, concluye Marco.

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