MÉDICOS SIN FRONTERAS

El pasado viernes, Donald Trump firmó una orden ejecutiva que veta la llegada de refugiados a EE. UU. Este decreto supone el cierre de puertas a inmigrantes procedentes de Siria, Irán, Sudán, Libia, Somalia, Yemen e Irak durante 90 días, y de refugiados de todo el mundo. Desde MSF pedimos la reanudación de la acogida de refugiados por parte del Gobierno estadounidense.

“Cerrar las puertas a los Estados Unidos, que ha examinado estrictamente las solicitudes de los refugiados durante años, constituye un ataque a una noción básica aceptada como es que las personas deben poder huir para poner a salvo sus vidas”, explica Jason Cone, director de MSF en EE. UU.

Familia de Alepo (Siria), en Grecia, cerca de la frontera con Macedonia. © Rorandelli Rocco / Terraproject

Este decreto conlleva fatales consecuencias para los millones de refugiados que han tenido que huir de sus casas, de países en situaciones de guerra y conflicto continuos. Siria, Irak, Afganistán, Yemen, Sudán del Sur o la República Democrática del Congo son solo algunos de los países afectados. La firma de esta orden significa poner en riesgo directo la vida de estas personas que van a quedar atrapadas en zonas de guerra.

Esta prohibición indefinida es especialmente dura para los desplazados sirios. Casi cinco millones han huido hacia países vecinos, como Jordania y Líbano, y que tienen menos población que muchos estados norteamericanos. En cambio, la cifra de acogidos por EE. UU no llega a 20.000.

 

Solicitamos al Gobierno de EE. UU que levante esta prohibición

“Son refugiados debido a fuerzas que escapan de su control. Solicitamos al Gobierno de Estados Unidos que levante esta prohibición, que reanude el reasentamiento de refugiados y que ponga fin a esta exclusión de ciudadanos de países específicos. En mucho de estos países afectados por la orden ejecutiva, nuestros equipos trabajan y son testigos de la extrema violencia de la que algunos de estos refugiados tratan de escapar”, reivindica Jason Cone.

Cada día nuestro personal en terreno es testigo de las terribles consecuencias y las extremas dificultades a las que se enfrentan refugiados y desplazados. Es por esto que desde MSF calificamos este cierre de puertas como un acto inhumano.

“Todos los días, nuestros equipos en el terreno ven gente que busca desesperadamente seguridad en fronteras cerradas y en zonas de guerra de las que no pueden escapar”, afirma Cone.

 

Crecen las protestas

Desde que el pasado 27 de enero  el presidente Donald Trump firmase esta orden de veto temporal a la entrada en Estados Unidos de ciudadanos de varios países de mayoría musulmana y una prórroga de cuatro meses a la llegada de refugiados, las protestas no han dejado de sucederse dentro y fuera del país norteamericano.

Concentración en el aeropuerto JFK de Nueva York / Stephanie Keith (AFP)

Decenas de aeropuertos del país se llenaron desde el sábado de pancartas con consignas en contra de esta medida y del recién electo presidente. “Refugiados bienvenidos”, “el amor no entiende de fronteras” o “queremos  a nuestros  vecinos musulmanes” fueron algunas de las frases que se pudieron leer en las pancartas de los miles de ciudadanos que salieron a protestar a las calles y aeropuertos de las principales ciudades como Washington, la capital.

Pero esta ola de marchas en contra del decreto ha traspasado fronteras. La organización Amnistía Internacional convocó este lunes numerosas manifestaciones a lo largo de Reino Unido. Londres, Manchester, Liverpool, Edimburgo o Cardiff son algunas de las ciudades que se han unido a estas marchas de repulsa a una medida que fue rechazada desde el primer instante por la comunidad internacional.

 

Moderada respuesta por parte del Gobierno español

Líderes políticos de Francia, Gran Bretaña, Alemania y EE. UU no tardaron en levantar la voz en contra de dicha medida. Francois Hollande lamentaba el rechazo a la llegada de refugiados por parte de Trump y afirmaba que desde Europa “debemos responder”.

La canciller alemana también se pronunciaba en contra de esta medida. Su portavoz explicaba que “la lucha contra el terrorismo no justifica poner a gente de origen específico o fe en particular bajo sospecha general”.

Por su parte, el Gobierno español ha esperado hasta hoy para dar su opinión. Antes, el pasado 24 de enero en una entrevista para el diario ABC, el presidente Mariano Rajoy aseguraba no estar estar preocupado y sí “absolutamente convencido” de que Trump no cambiaría el rumbo de las políticas de Obama contra el terrorismo yihadista.
Ha sido esta mañana, en un desayuno informativo, cuando el portavoz del Ejecutivo, Íñigo Méndez de Vigo, señalaba que España dejará claros “sus principios” pero “sin estridencias”.

“Hay otros, en otras partes del mundo, que buscan hacer mucho ruido y nosotros buscamos hacer ese trabajo continuado y eficaz, diciendo las cosas como pensamos y contando con el respaldo de nuestra tradición histórica”, declaraba Méndez de Vigo.

Según ACNUR, más de 65 millones de personas en todo el mundo viven en estos momentos desplazadas forzosamente de sus hogares, una cifra sin precedentes desde la Segunda Guerra Mundial.

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