MÉDICOS SIN FRONTERAS

Llegaron a Europa en busca de refugio y protección, pero se han encontrado con el rechazo de las políticas de la UE y unas pésimas condiciones de vida.
Hacinados y soportando temperaturas de alrededor de 20 grados bajo cero, miles de refugiados están atrapados en Grecia y los Balcanes, donde sobreviven solo con sus propios medios.

Actualmente, más de 8.000 personas están varadas en Serbia en asentamientos improvisados. Y 1.700 jóvenes duermen en edificios abandonados en lo que su única estufa son hogueras en las que prenden plásticos. A pesar de que el país acordó con la UE albergar hasta a 6.000 personas, solo 3.140 viven en instalaciones adaptadas para el invierno.
Andrea Contenta, asesor de Asuntos Humanitarios de MSF en Serbia, cuenta las malas consecuencias de esta situación, que hasta ahora cuenta ya con tres muertes por congelación.

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Abdallah y Yasmin, dos ejemplos de superación

Fuera de los Balcanes, Francia y Grecia son otros ejemplos de países en los que sus campos de refugiados acogen a miles de habitantes. En un principio se crearon como una parada temporal, pero han terminado convirtiéndose en hogares para muchas personas.
Abdallah, un joven afgano de 24 años, ha abierto una tienda de ultramarinos en Calais, Francia. El tendero asegura que no quiere abandonar el campo ya que su negocio va bien y es ahí donde ha nacido su hija Arzu, que significa “esperanza” en dari.

Abdallah y su tienda. © Bruno Fert

Una cara menos amable nos muestra Yasmin, una mujer siria de 26 años que actualmente vive en el campo de Ioannina, en Grecia, junto con sus cuatro hijos. Asegura que allí no es feliz y que prefería vivir en Homs, donde tenía una casa y no tenía que vivir en una tienda de campaña. A pesar de ello, está contenta de haber llegado a Grecia, aunque no sabe cuándo sus hijos volverán a ver a su padre, que tuvo que marcharse a Alemania.

Yasmin y sus hijos, y su tienda de campaña. © Bruno Fert

 

2016, el año más mortífero en el Mediterráneo

Desde que se tienen registros, el pasado 2016 fue el año que sumó más muertes en el Mediterráneo.
5.082 personas fallecieron en su camino hacia Europa, mientras que casi 380.000 consiguieron llegar con vida.
Según datos de la Organización Internacional de Migraciones, en lo que llevamos de año 3.377 personas han llegado a Europa, la mayoría por mar, y 234 han perdido la vida o desaparecido antes de llegar a la costa mediterránea.

Hombres, mujeres, niños y niñas son hacinados en embarcaciones precarias. Los grandes barcos de madera usados en 2014 y 2015 han sido sustituidos por botes inflables baratos de un solo uso. Por esta razón, las posibilidades de que el trayecto termine en tragedia se multiplican.
A ello se suma la crueldad de los traficantes u otros grupos criminales, quienes ofrecen menos chalecos salvavidas, alimentos e incluso combustible. Muchos refugiados y migrantes relatan historias de ejecuciones, terribles malos tratos y hasta abusos sexuales. Fruto de estas violaciones en Libia o en la ruta, varios bebés nacen en estos complicados momentos. Solo en nuestros barcos atendimos cuatro partos.

Según las personas entrevistadas por los equipos de MSF, hombres, mujeres y menores no acompañados, algunos de tan solo 8 años, que viven o pasan por Libia sufren abusos a manos de traficantes, grupos armados y particulares que explotan la desesperación de aquellos que huyen del conflicto, la persecución o la pobreza.

El 16% de personas que llegaron a la costa italiana en 2016 eran menores, y de ellos, un 88% no iban acompañados por un familiar. No hay que olvidar que todas las personas son vulnerables, mujeres, niños, menores, pero también los hombres, quienes a menudo tienen debilidades que son más difíciles de ver.

Es importante destacar que Europa está de lejos de ser el principal destino para estos refugiados. Según ACNUR, 9 de cada 10 personas que huyen de la guerra o el conflicto están en los países llamados menos desarrollados. Turquía, Pakistán, Líbano, Irán, Etiopía, Jordania, Kenia, Uganda, la República Democrática del Congo y Chad, acogen a más de la mitad de todos los refugiados que hay en el mundo.

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