MÉDICOS SIN FRONTERAS

Lindis Hurum, coordinadora de emergencia en Monrovia. “No es solo un brote de Ébola, es una emergencia humanitaria que necesita una respuesta a gran escala”

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Monrovia, Liberia. 28 de agosto de 2014. Médicos Sin Fronteras (MSF) está ampliando sus operaciones en Liberia al tiempo que la respuesta internacional al brote de Ébola en África Occidental continúa siendo caótica y totalmente inadecuada. Tan solo una semana después de su puesta en marcha, el nuevo centro de pacientes de Ébola, también conocido como ELWA3, en la capital, Monrovia, ya está al límite de su capacidad, con 120 pacientes y se planea su ampliación. Mientras tanto, en el norte del país, los pacientes continúan acudiendo en masa al centro de Foya, recientemente rehabilitado.

“Es simplemente inaceptable que, cinco meses después de la declaración del brote, se inicien ahora discusiones sobre liderazgo y coordinación internacional”, argumenta Brice de le Vingne, director de operaciones de MSF. “Los estados se preocupan por su propia seguridad, estados que tienen recursos y experiencia suficientes como para poder marcar una diferencia decisiva en los países afectados. Si pueden hacer mucho más, entonces, ¿por qué no lo hacen?”.

El brote de Ébola se extiende rápidamente en Monrovia y satura los escasos centros médicos que aceptan pacientes infectados. Gran parte del sistema sanitario de la ciudad ha dejado de funcionar debido al miedo de los propios médicos, enfermeros y pacientes al virus. Muchísima gente se ha quedado sin acceso a la salud, generando una segunda emergencia en la propia emergencia.

“Sería impensable que después de un terremoto hubiera tan pocos sitios para que las mujeres pudieran parir a sus hijos o donde los pacientes pudieran ser tratados de urgencia”, dice Lindis Hurum, coordinadora de emergencia de MSF en Monrovia. “Esto no es sólo un brote de Ébola, es una emergencia humanitaria que necesita una respuesta humanitaria a gran escala”.

El número de pacientes que requiere de atención médica en el nuevo centro de Monrovia, abierto el pasado 17 de agosto, aumenta a un ritmo mucho más rápido del que los equipos médicos pueden gestionar, tanto por número de camas como por la propia capacidad del personal. Los pacientes proceden de diferentes distritos. El equipo sanitario ve cada vez más complicado atender a los pacientes recién llegados, cuidar a los admitidos y/o trasladar a los fallecidos al crematorio de forma segura.

Centro de tratamiento de Ébola de MSF © Sylvain Cherkaoui /Cosmos

“El número de pacientes que vemos no tiene nada que ver con brotes anteriores”, dice Hurum. “Nuestras guías de actuación, por ejemplo, hablan de centros de 20 camas, y ahora mismo estamos expandiendo un centro de más de 120 camas. Esto supone que tenemos que adaptarnos cada día, reclutar y formar a más gente, día y noche. Las prioridades actuales pasan por mantener un centro seguro, separar los casos sospechosos de los probables y confirmados, y ofrecer cuidado médico”.

Como otros centros de Ébola, el ELWA3 juega un rol muy importante en frenar el brote, al aislar a los enfermos y evitar más infecciones. Sin embargo, la gran afluencia de pacientes está forzando a MSF a reducir la atención médica. Por ejemplo, por el momento, no es posible administrar tratamientos intravenosos.

MSF está preparando una nueva construcción e instalará tres tiendas con capacidad con 40 camas cada una.

En la zona remota de Foya, cerca de la frontera con Guinea, la falta de asistencia está agravando la situación de emergencia. Los equipos de MSF trabajan día y noche para contener la epidemia y el centro para pacientes con Ébola acoge actualmente a 67 pacientes.

“Hemos llegado a una situación de caos extremo y apenas se ven organizaciones de ayuda”, dice Hugues Robert, coordinador de emergencias. “En la periferia de Foya, en algunos pueblos, el Ministerio de Salud, está quedándose sin equipos de protección que son esenciales para el personal sanitario”.

En Nigeria, MSF también ha comenzado a apoyar de forma técnica a las autoridades en su lucha contra el brote de Ébola en la ciudad de Lagos. MSF ha puesto a disposición de las autoridades su experiencia técnica en temas como aislamiento, seguimiento de contactos de enfermos, formación y educación pública. La actuación de MSF durará alrededor de un mes y es exclusivamente de apoyo técnico. En estos momentos, Nigeria no necesita un despliegue de grandes recursos y personal. El equipo, de seis personas, supervisa el centro de aislamiento instalado en el Hospital de Enfermedades Infecciosas, el centro de referencia para pacientes de Ébola en Lagos.