MÉDICOS SIN FRONTERAS

Malaria y desnutrición se ceban con la población de un país que vive anclado en una situación de emergencia crónica.

Proyecto de emergencias pediátricas en Bria, RCA. Agosto de 2013. © Jacob Zocherman/Kontinent

Si bien es cierto que la República Centroafricana lleva décadas sumida en un profundo caos político y militar, en los últimos años sus problemas se han agravado hasta un punto que resulta completamente crítico. A día de hoy el país se encuentra anclado en una situación de emergencia humanitaria crónica que ha tocado su techo con el golpe de Estado del marzo pasado. Desde entonces, y a pesar del tiempo transcurrido, el escenario en el que vive la gran mayoría de centroafricanos no ha hecho más que empeorar.

En un momento en el que el número de casos de malaria toca su pico anual, y haciendo frente a una importante escasez de equipos médicos y de personal sanitario, el sistema de salud, ya debilitado por los largos años de crisis, es incapaz de satisfacer las cada vez más acuciantes necesidades médicas de la población. Como prueba de ello, las campañas de vacunación y el suministro de medicamentos, en especial todos aquellos destinados a tratar a los pacientes con tuberculosis y VIH/SIDA, se han interrumpido ante el aumento de la violencia y la inseguridad.

Paoua – un lugar tranquilo que ha visto interrumpida su apacible calma

En varias regiones del país, MSF ha adaptado las actividades que llevaba a cabo a la nueva situación. En otros lugares, la organización ha abierto nuevos proyectos con los que tratar de aliviar las necesidades de la población. En Paoua – una ciudad en el noroeste del país que hasta ahora había permanecido relativamente al margen de los acontecimientos, y que en gran parte se había librado de sufrir los enfrentamientos y la violencia que imperan en República Centroafricana - la situación de seguridad se ha deteriorado considerablemente en las últimas semanas. El hospital de referencia de la ciudad, donde MSF lleva trabajando desde el año 2006, recibe con preocupante frecuencia a muchos heridos de bala, en ocasiones hasta 5 ó 6 en un mismo día. Mucha gente de los alrededores de Paoua está huyendo de sus casas ante la amenaza de nuevos ataques por parte de hombres armados y por el temor a las atrocidades que se puedan cometer.  “Cientos de personas han llegado hasta Paoua huyendo del conflicto, lo que supondrá un incremento importante en el volumen de trabajo del hospital. Estamos reforzando las áreas de pediatría, cirugía, maternidad, hospitalización y tratamiento del VIH y la tuberculosis y ya hemos puesto en marcha varias campañas de vacunación”, afirma Ellen van der Velden, coordinadora general de MSF.

Bria – un nuevo programa pediátrico y de vacunación

El 5 de agosto se inauguró en Bria, una localidad situada al este del país, un programa pediátrico para niños de hasta 15 años. “En esta zona totalmente abandonada y aislada, cuya situación sanitaria fue evaluada por MSF en mayo pasado, recibimos a casi 800 pacientes ambulatorios en la primera semana de actividades. Y el número no ha dejado de aumentar desde entonces”, comenta Jordan Wiley, coordinador general de otra de las secciones de MSF. “Más de tres cuartas partes de los niños que vimos sufrían malaria. Tuvimos que hospitalizar a 36 de ellos, particularmente a los que sufrían las formas más graves de la enfermedad y también a aquellos con infecciones respiratorias o diarrea. Por otro lado, estamos tratando de poner todos nuestros esfuerzos en reiniciar los programas de vacunación en la zona”, concluye Jordania.

Boguila y Bossangoa – malaria, víctimas de la violencia y desnutrición

Tanto el proyecto regular de Boguila, como el que se acaba de abrir para cubrir la emergencia en Bossangoa, localidades situadas ambas al norte de la capital, se enfrentan a la cada vez mayor afluencia de nuevos casos de desnutrición y la malaria. Los enfrentamientos entre los diferentes grupos armados que operan en la región de Bossangoa -cuyas víctimas son tanto combatientes como civiles- son una constante en las últimas semanas. Los equipos de MSF se centran en el tratamiento de la malaria, la diarrea y la desnutrición, así como en la atención a las víctimas de la violencia, entre los cuales se dan muchos casos de víctimas de violencia sexual. Actualmente se llevan a cabo unas 200 consultas diarias para niños menores de cinco años y también se ha reanudado el tratamiento antirretroviral y contra la tuberculosis a 350 pacientes que no disponían de acceso a sus medicamentos desde que tuvo lugar el golpe de Estado.

En Boguila, muchas de las familias que tuvieron que huir de sus casas a causa de la violencia siguen viviendo ocultas en el monte, sin medios de subsistencia y expuestas a los elementos. Los equipos ambulatorios de MSF acuden a su encuentro y día tras días se llevan de vuelta con ellos un gran número de niños enfermos y/o desnutridos que requieren hospitalización. En julio de 2013 se proporcionaron 8.556 consultas, frente a las 5.673 del mismo mes en el año anterior.

Batangafo – 31.500 casos de malaria en 7 meses

El hospital Batangafo, localidad situada en centro-oeste del país, ha presenciado un incremento brusco y repentino en el número de pacientes que ingresan con lesiones provocadas por la violencia: en apenas unas semanas han sido ingresados 18 heridos de bala entre los que hay tanto combatientes como civiles. Los equipos de MSF siguen trabajando en el hospital y también en algunos centros de salud ubicados en las afueras de la ciudad. Tres veces a la semana, los equipos móviles de MSF se desplazan por la región para prestar asistencia a aquellas personas que siguen sin poder regresar a sus hogares. La malaria continúa siendo la principal patología encontrada: 31.556 casos entre enero y julio (unos 4.500 de media cada mes), de los cuales 1.818 tuvieron que ser hospitalizados. El 83% de los 1.818 pacientes hospitalizados en este período son niños menores de cinco años de edad que sufrían malarias graves con complicaciones por anemia y/o desnutrición severa. Entre enero y julio de 2013, el hospital recibió un total de 38.000 pacientes, lo cual supone un incremento de 5.000 pacientes con respecto al mismo periodo del año anterior.

MSF amplió a principios de agosto sus actividades en la región, lo cual ha llevado a que uno de sus equipos esté trabajando ahora mismo en Bouca, a unos 100 km. de Batangafo, con un programa de atención médica destinado específicamente a las madres y a sus hijos. De los 1.200 pacientes que han pasado por la consulta desde la apertura de este proyecto, 700 sufrían malaria. Del mismo modo, en los hospitales de Kabo y Ndele, en el norte de la RCA, la mayoría de las consultas fueron por casos de malaria (14.268 casos de un total de 35.424 consultas en Kabo y 4.916 casos de un total de 15.774 en Ndele). Asimismo, durante el primer semestre del año, en los 11 centros de salud que MSF apoya en la región, se llevaron a cabo un total de 52.169 consultas más.

Gadzi – luchando contra el sarampión, la desnutrición y la malaria

En Gadzi, al oeste de la República Centroafricana, MSF ha abierto un nuevo programa de emergencia pediátrica para luchar contra la epidemia de sarampión. “En los próximos días vacunaremos contra la polio a unos 12.000 niños menores de cinco años, que recibirán también un tratamiento contra los parásitos intestinales”, explica Sylvain Groulx, coordinador de la tercera sección de MSF presente en el país. “El otro objetivo de este nuevo proyecto es hacer un seguimiento y monitorear el estado nutricional de los niños. Se han establecido siete centros nutricionales en la zona y hemos instalado un centro de estabilización para los casos más graves en el propio Gadzi. En las pocas semanas que lleva abierto, se han llevado a cabo 1.175 consultas, de las cuales un 60% se debieron a casos de malaria”.

Bangui – la violencia también toca a los equipos de MSF en la capital

La madrugada del 27 de agosto, entre 4.000 y 5.000 personas se vieron obligadas a huir de sus hogares ante la nueva incursión de Seleka en uno de los barrios ubicados al norte de Bangui. Los vecinos corrieron a buscar refugio en la pista del aeropuerto de la ciudad, bloqueando el tráfico aéreo del país durante horas.

Hace una semana, un equipo de trabajadores de MSF fueron atacados en Bangui por hombres uniformados y armados. El vehículo en el que se desplazaban fue robado, aunque posteriormente pudo ser recuperado. Esta nueva agresión se suma a los otros muchos incidentes de seguridad que los trabajadores e instalaciones de la organización han sufrido durante los últimos meses.

 


“MSF reitera su llamamiento al Gobierno central para que asegure la protección de su población y para que las estructuras y personal médico de la organización sean respetados. Estamos verdaderamente preocupados ante lo que está ocurriendo en RCA y ante la evolución más que incierta de la situación actual. Hemos constatado que la inseguridad y el número de incidentes violentos están aumentando de una manera muy alarmante. Y son las personas, nuestros pacientes, los que están sufriendo en primer lugar las consecuencias del conflicto. RCA se enfrenta a una grave crisis humanitaria y de salud que no sabemos cómo va a evolucionar “, comentan los tres coordinadores de MSF.

 

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