MÉDICOS SIN FRONTERAS

Tres años después del terremoto que sacudió Haití, el sistema de salud aún no se ha recuperado, debido a las promesas incumplidas de los países donantes de fondos y a la falta de unas prioridades claras por parte de las autoridades haitianas y de la comunidad internacional.

Hospital prefabricado de Chatuley, en Léogâne © Emilie Régnier

Médicos Sin Fronteras (MSF) todavía gestiona cuatro hospitales que fueron construidos para reemplazar a las improvisadas estructuras levantadas por la organización médico-humanitaria en los días posteriores al seísmo. Además, los equipos de MSF también siguen luchado contra el cólera, la otra gran catástrofe que golpeó a los haitianos en 2010.

El 12 de enero de 2010, la mayoría de los hospitales en la zona afectada por el terremoto quedaron destruidos o gravemente dañados. A día de hoy, decenas de miles de haitianos reciben atención médica de calidad y gratuita en los hospitales gestionados por MSF,  y la posibilidad de que la organización pueda traspasar estas actividades a las autoridades haitianas parece aún lejana.

“El proceso de transición es demasiado lento debido a las insuficiencias de las instituciones haitianas, pero también a las promesas incumplidas de los países donantes de fondos y a la falta de unas prioridades claras por parte del gobierno y de la comunidad internacional”, explica Joan Arnán, jefe de Misión de MSF en Haití.

Léogâne, la ciudad más cercana al epicentro del terremoto y que quedó en gran parte destruida (a unos 30 kilómetros de Puerto Príncipe), aún parece un gran solar en construcción. La mayor parte de los supervivientes fueron realojados, pero el hospital de MSF sigue siendo la única estructura de la región que ofrece atención médica gratuita las 24 horas del día.

MSF llegó a Léogâne justo después del terremoto e instaló un hospital en tiendas de campaña; en septiembre de 2010, las tiendas fueron reemplazadas por contenedores. Además de la maternidad, el hospital atiende urgencias médicas y dispone de un servicio de cirugía, en el que la mayoría de las intervenciones quirúrgicas son cesáreas y heridos en accidente de tráfico. En otro edificio se pasa consulta externa a mujeres embarazadas y a niños menores de 5 años.

Aunque MSF tiene como objetivo traspasar progresivamente estas actividades al Ministerio de Salud Pública, el hospital de Léogâne atrae cada vez a más pacientes. Algunos llegan desde Puerto Príncipe, un síntoma de la falta de atención médica adecuada incluso en la capital. La maternidad, por ejemplo, registra una media de 600 partos al mes, con picos de más de 800. Las otras estructuras médicas se ven obligadas regularmente a referir pacientes al hospital de MSF, desde partos sencillos hasta otros complicados que requieren cesárea.

“El hospital llena un vacío que existía mucho antes del terremoto. La mayoría de los haitianos no tenían acceso a los servicios de salud antes del 12 de enero de 2010, sea por una oferta deficiente de servicios o porque eran personas sin recursos”, indica Arnán. “Nosotros intervenimos para responder a las consecuencias de la catástrofe hasta que la reconstrucción se pusiera en marcha y las estructuras de salud pública pudieran tomar el relevo. Desafortunadamente, han pasado tres años y no ha cambiado casi nada en materia de acceso a los servicios de salud”.

MSF sigue luchando también contra el cólera. La epidemia se declaró en octubre de 2010, y la deficiente respuesta es otra muestra de la falta de recuperación del sistema de salud: desde entonces, el país ha sufrido brotes recurrentes de la enfermedad. Solo en 2012, más de 22.990 pacientes con cólera han sido atendidos en los centros de tratamiento de MSF en Puerto Príncipe y Léogâne. El número de casos aumentó a raíz del paso de los huracanes Isaac y Sandy el pasado otoño, al provocar las lluvias el desbordamiento de los desagües abiertos, favoreciendo así la propagación de la bacteria responsable de la enfermedad. A pesar de la reciente disminución de casos, MSF aún recibía, a fines de 2012, más de 500 casos por semana.

“La mayoría de la población no tiene acceso a agua potable y a saneamiento, y a ello se suma el que el tratamiento del cólera no está bien integrado en las pocas estructuras de salud pública existentes”, indica el jefe de Misión de MSF. Por ejemplo, en Léogâne, varias organizaciones humanitarias que trabajaban contra la epidemia se retiraron por falta de fondos; desde entonces, se ha incrementado el número de pacientes ingresados en los centros de tratamiento de MSF. La situación es la misma en Puerto Príncipe, donde los centros de tratamiento de MSF en Delmas y Carrefour son los únicos que existen.

MSF en Haití
MSF trabaja con proyectos regulares en Haití desde 1991 y ha respondido además a las repetidas catástrofes naturales y otras emergencias sufridas por el país.

Durante los diez meses posteriores al terremoto del 12 de enero de 2010, los equipos de MSF trataron a 358.000 pacientes, realizaron 16.570 intervenciones quirúrgicas y asistieron 15.100 partos; más de 80% de los 120 millones de euros recogidos en 2010 para las actividades de emergencia de MSF en Haití se gastaron en este periodo. Desde finales de octubre de 2010, MSF también dio respuesta a la epidemia de cólera, tratando a 170.000 pacientes en un año, con un coste de 35 millones de euros.

En la actualidad, MSF todavía gestiona cuatro hospitales en la zona afectada por el terremoto. Se trata del hospital en Léogâne, con 160 camas, y de otros tres en Puerto Príncipe: el centro de referencia para emergencias obstétricas de 110 camas en el barrio de Delmas, inaugurado en abril de 2011; el hospital de urgencias de 130 camas instalado en mayo de 2011 en Drouillard, cerca de la barriada chabolista de de Cité Soleil; y el centro quirúrgico Nap Kembe, de 110 camas, inaugurado en febrero de 2012 en la zona industrial de Tabarre.

En 2012, unos 30.000 pacientes fueron ingresados en alguno de estos hospitales. Además, MSF ha tratado a casi 23.000 pacientes en los centros de tratamiento de cólera en Puerto Príncipe y Léogâne.

En la actualidad, los equipos de MSF en Haití están integrados por 2.500 trabajadores, de los cuales el 95% son haitianos. Los recursos humanos representan alrededor de la mitad del presupuesto anual de MSF en este país, 40 millones de euros en total.

 

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