MÉDICOS SIN FRONTERAS

MSF amplía sus actividades para responder con rapidez a las crecientes necesidades médicas.

Clínica móvil atendiendo a desplazados de Ndélé. © Sylvain Groulx

Durante el fin de semana del 23 de diciembre, los combates y la violencia continuaron en varias áreas del norte y el centro de República Centroafricana. El incremento de los movimientos militares y las hostilidades entre los rebeldes y las fuerzas armadas obligaron a los civiles a desplazarse, impidiendo su acceso a servicios básicos vitales, en especial a la asistencia médica, lo que podría tener fatales consecuencias para una población ya agotada por diez años de violencia armada crónica y ausencia de un sistema de salud.

 

Las hostilidades estallaron el domingo en el eje Kaga Bandoro-Mbrès. El equipo de cirugía de emergencia de MSF, que había llegado a Kaga Bandoro unos días antes, atendió a cinco heridos, y está preparado para recibir más pacientes.
Así mismo, durante el fin de semana, MSF envió un equipo a los alrededores de la localidad de Sibut con el fin de evaluar las potenciales necesidades médicas en esta zona del centro-sur del país. La fuerte presencia de efectivos militares en el área y el miedo de la población a las hostilidades también han provocado aquí el desplazamiento preventivo de los civiles. MSF ha donado medicamentos al hospital de Sibut, con el fin de apoyar la respuesta a un incremento del número de pacientes si fuera necesario.

 
En la ciudad de Batangafo, ocupada por los rebeldes desde el 20 de diciembre, la población está aterrorizada ante la posibilidad de que haya combates entre las partes enfrentadas. La inseguridad ha aumentado en la zona, reduciéndose el acceso de los civiles a la atención médica. “Debido a la inseguridad, los movimientos de moto-taxi están totalmente restringidos, por lo que resulta imposible referir a los pacientes en estado grave y a las urgencias desde los puestos de salud periféricos al hospital”, explica Amal El Oualji, coordinador de proyecto de MSF en Batangafo. MSF mantiene sus actividades en el hospital y respalda los puestos de salud en la medida en que la seguridad lo permite. El pasado domingo, cuatro pacientes con heridas de bala fueron atendidos en el hospital.

 
En la ciudad de Ndélé (norte), atacada el pasado 10 de diciembre, la situación de la población sigue siendo muy precaria. Aunque algunas personas se han atrevido a regresar, la inseguridad sigue siendo alta, lo que disuade a muchos otros de hacerlo. Los continuos saqueos y los disparos esporádicos por la noche están evitando que la gente vuelva a sus quehaceres habituales. MSF considera que al menos  2.600 desplazados están pasando la noche escondidos en pequeños grupos en el monte o en la pista de aterrizaje, situada en las afueras de la localidad. Por desgracia, esta es sólo una pequeña fracción de la población desplazada: la mayor parte pasa las noches cerca de sus campos de cultivo, en pequeños grupos de entre 2 y 5 familias dispersos a lo largo de muchos kilómetros lejos de las carreteras. Muchos de ellos padecen enfermedades como malaria, infecciones respiratorias agudas o diarrea. El equipo de MSF en Ndélé continúa con las clínicas móviles en la pista de aterrizaje y con las actividades regulares en el hospital.

 
MSF tiene proyectos regulares en Ndélé, Kabo y Batangafo y ha lanzado una intervención de emergencia en Kaga Bandoro; además, está estableciendo un equipo de emergencia para responder a las crecientes necesidades de la población.

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