MÉDICOS SIN FRONTERAS

Los pacientes tuvieron que ser evacuados y el personal se vio obligado a cerrar el centro de urgencias quirúrgicas de la organización en Adén, en el sur de Yemen, tras las tensiones y tiroteos que se produjeron dentro y fuera del recinto hospitalario a finales de septiembre.

Un doctor atiende a un niño en un hospital de MSF en Yemen © Saoussen Ben Cheikh/MSF

“Dos de nuestros guardas, tras recibir una paliza, fueron amenazados a punta de pistola mientras se producían disparos dentro del hospital y en sus inmediaciones”, afirma la coordinadora del proyecto de Médicos Sin Fronteras (MSF), Anne Garella. “Por suerte, solo uno de los pacientes resultó herido y pudimos dispensarle atención urgente. La situación en el hospital era muy tensa y nadie pudo abandonar el recinto durante cinco horas”.

El ataque contra el hospital de urgencias quirúrgicas de MSF en Adén es el último de una serie de incidentes que amenazan el acceso y la seguridad de la misión médica de la organización en esta ciudad del sur de Yemen. En abril de este año, varios médicos del mismo hospital fueron gravemente amenazados por parte de algunos pacientes. El mes siguiente, hombres armados irrumpieron por la fuerza en el edificio e intentaron llevarse a un paciente, y en julio, se produjo un tiroteo en la puerta del hospital.

MSF abrió este hospital de 40 camas el pasado mes de abril para ofrecer atención quirúrgica de urgencia. Más de 500 hombres, mujeres y niños han sido atendidos desde entonces, incluidas víctimas de minas terrestres, disparos y explosiones. La organización tiene estrictamente prohibida la entrada de armas en sus instalaciones médicas. “Tratamos a personas de todas las clases sociales e ideologías políticas, basándonos únicamente en principios humanitarios”, explica Thomas Balivet, coordinador general de MSF en Yemen.

A pesar de los esfuerzos de todo el equipo para garantizar la integridad de las instalaciones, el último ataque denota la necesidad de que las autoridades y los líderes comunitarios locales adopten medidas para impedir nuevas agresiones a las instalaciones médicas.

“Hemos llegado a un punto en el que necesitamos el compromiso decidido de las comunidades y autoridades locales para asegurar la total ausencia de armas en el hospital y sus inmediaciones”, manifiesta Balivet.

Esta semana, las autoridades tanto de Adén como de Saná, la capital yemení,  han asegurado su apoyo para la reapertura del centro de urgencias quirúrgicas y la protección del personal sanitario y los pacientes. MSF espera una pronta resolución de esta situación, negociando con las autoridades para asegurar que los heridos y enfermos reciban la asistencia que necesitan sin discriminación de ningún tipo e independientemente de los motivos su estado de salud.

 


 

MSF trabaja en Yemen desde 1986 y sin interrupción desde 2007. Además de las gobernaciones de Aden, Ad Dhali, y Abyan, la organización lleva a cabo actividades quirúrgicas y médicas en las gobernaciones de Amran y Hajja, en el norte del país. MSF no acepta fondos de ningún gobierno y depende solamente de donaciones privadas para financiar sus actividades en Yemen.

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