MÉDICOS SIN FRONTERAS

Médicos Sin Fronteras (MSF) escenifica con este juego que “la industria farmacéutica siempre gana dado el elevado precio de la vacuna del neumococo”. La ONG solicita a GSK y Pfizer que reduzcan el precio de la vacuna de la neumonía a la mitad, a 5 dólares por niño.

 

© Stephanie Pilick/MSF

 

Voluntarios de MSF disfrazados de líderes mundiales han probado suerte hoy en la ‘Rueda de la Fortuna de las Farmacéuticas’. La acción ha tenido lugar esta mañana en Berlín con ocasión de la Conferencia de reposición de fondos de GAVI, la Alianza Global para la Vacunación y la Inmunización. Con este juego, MSF quiere escenificar que, independientemente de quién juegue, ya sean el presidente Rajoy, la canciller Merkel o el presidente Obama, en el gran juego de las farmacéuticas, éstas (representadas por voluntarios disfrazados de ejecutivos de GlaxoSmithKline y Pfizer) siempre ganan. El resultado es que la industria farmacéutica incrementa continuamente sus beneficios.

Los países donantes se han reunido en Berlín para prometer una suma adicional de 7.500 millones de dólares euros (más de 6.600 millones de euros) para poder pagar las vacunas de los países de los países pobres durante los próximos cinco años. “Más de un tercio de esta cantidad que se solicita a los estados donantes se destinan a una sola vacuna con un alto precio: la neumonócica”, explica Jennifer Cohn, directora médica de la Campaña Acceso a medicamentos esenciales de MSF.

La neumonía mata aproximadamente a un millón de niños cada año, representando la principal causa de mortalidad infantil. GSK y Pfizer han vendido más de 19.000 millones de dólares (casi 17.000 millones de dólares) de la vacuna contra el neumococo desde su lanzamiento.

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El pasado 20 de enero, un hospital de Médicos Sin Fronteras fue bombardeado en Kordofan del Sur, Sudán. Como consecuencia inmediata de este ataque, la organización se ha visto forzada a suspender sus actividades médicas en dicho centro médico.

 

El hospital de Frandala en junio de 2014 © MSF

 

El hospital, situado en Frandala, una aldea en el interior de las Montañas Nuba, fue bombardeado por la Fuerza Aérea Sudanesa (SAF, por sus siglas en inglés). Los repetidos bombardeos en la región no permiten el desarrollo de actividades médicas de forma segura, impidiendo que la población local reciba una atención médica de emergencia que en estos momentos resulta de vital importancia.

“Condenamos de forma rotunda el bombardeo del hospital de Frandala”, afirma Marc Van der Mullen, coordinador general de MSF en Sudán. “En el momento del bombardeo había 100 pacientes en el interior del hospital. Tuvimos suerte de que no se produjeran más heridos, porque la gente no tuvo tiempo de protegerse. Todo el mundo está en estado de shock. La gente está asustada ante la posibilidad de que haya nuevos ataques”.

Unas 150 personas entre pacientes y trabajadores estaban en el hospital cuando un caza del SAF lanzó un racimo de 13 bombas. Dos de ellas cayeron dentro del recinto del hospital y otras tantas justo al otro lado de la valla que delimita el recinto. Un trabajador de MSF y un paciente resultaron heridos y el hospital ha quedado dañado.

 

Bombardeos indiscriminados

Este ataque se engloba dentro de una campaña de bombardeos indiscriminados que ocurren de forma regular en la región de Kordofán del Sur, en el marco de la guerra que enfrenta a las autoridades de Jartum y a los grupos rebeldes de las Montañas Nuba. La población sufre continuos ataques con bombas y las estructuras de salud también son objetivo habitual de estos bombardeos.

El hospital de Frandala ya fue bombardeado en junio de 2014. El ataque se llevó a cabo a pesar de que las autoridades de Jartum eran conocedoras de la presencia de MSF y de las actividades médicas que se llevaban a cabo en el hospital. El ataque de junio produjo un muerto y heridas a diversos pacientes, así como graves daños a la estructura sanitaria. MSF denunció entonces el ataque y exigió el respeto debido a los servicios médicos.

“A día de hoy, no hay ninguna duda de que este ha sido un ataque deliberado, dirigido contra una estructura hospitalaria civil, como parte de una estrategia destinada a aterrorizar a la comunidad”, dice Van der Mullen. “MSF repite su llamamiento a las autoridades de Jartum para que respeten la asistencia médica que ofrecemos a la población. A pesar de las dificultades, nosotros seguiremos tratando de encontrar la manera de atender a esta población, que está atrapada en un conflicto que ha caído de nuevo en el olvido informativo”.

MSF es uno de los escasos servicios médicos que llega a la población de Kordofán del Sur. La estructura de Frandala ofrece atención primaria y cuidados intensivos e inició sus operaciones en 2012. Se han llevado a cabo 80.000 consultas, con cerca de 4.000 ingresos.

INFORMACIÓN RELACIONADA:

Sudán: hospital de MSF bombardeado en el ataque a una aldea

 


Un nuevo informe de MSF revela las dificultades de los países ante unos precios de las vacunas disparados en un mercado farmacéutico marcado por la opacidad.

© Sydelle WIllow Smith

Médicos Sin Fronteras (MSF) reclama a las compañías farmacéuticas GlaxoSmithKline (GSK) y Pfizer que rebajen los precios de la vacuna contra el neumococo a 5 dólares (4.35€) por niño en los países en desarrollo. Esta petición tiene lugar días antes de una importante conferencia de donantes para vacunación que se celebrará en Berlín el 27 de enero. MSF pública hoy la segunda edición de su informe sobre el coste de las vacunas, La mejor vacuna: por un acceso sin barreras a vacunas asequibles y adaptadas’ que muestra cómo, en los países pobres, el precio de la vacunación a niños es hoy 68 veces más alto que en 2001. Esto se traduce en que muchos países no pueden pagar el alto coste de vacunas como las que se emplean contra las enfermedades neumocócicas que causan la muerte de alrededor de un millón de niños al año en todo el mundo.

“El precio por proporcionar el paquete completo de vacunas a un niño es hoy 68 veces más caro que hace tan solo una década, fundamentalmente porque las grandes compañías farmacéuticas han aumentado los precios a donantes y países pobres de aquellas vacunas con las que ya ganan miles de millones de dólares en los países ricos”, explica Rohit Mapani, director de Políticas y Análisis de la Campaña Acceso a medicamentos esenciales de MSF. “Pedimos a los donantes que pongan sobre la mesa una suma adicional de 7.500 millones de dólares (más de 6.000 millones de euros) para poder pagar las vacunas de los países pobres durante los próximos cinco años, teniendo en cuenta, además, que un tercio de esta cantidad irá destinada a sufragar los elevados precios de una sola vacuna: la antineumocócica. Baste el ejemplo para reflexionar sobre cuanto más dinero de los contribuyentes podría traducirse en más niños vacunados si las vacunas fueran más baratas. Creemos que es momento de que GSK y Pfizer pongan de su parte para hacer las vacunas más accesibles y durante más tiempo, ya que los descuentos que a día de hoy ofrecen estas compañías no son suficientes”

Solo la vacuna antineumocócica supone el 45% del total del coste de la vacunación completa de un niño en los países pobres (el paquete completo de vacunación supone la protección contra 12 enfermedades). GSK y Pfizer ya han vendido más de 19.000 millones de dólares de la vacuna contra el neumococo desde su lanzamiento.

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La Oficina de Patentes india rechazó ayer la petición de Gilead para patentar el medicamento sofosbuvir usado para el tratamiento de hepatitis C.

© Siddharth Singh

El fármaco oral, que recibió la aprobación en Estados Unidos en noviembre de 2013 y tiene un precio fijado en Estados Unidos de 84.000 dólares (más de 71.000 euros) para un tratamiento completo (1.000 dólares, 848 euros, por píldora) ha provocado un debate mundial sobre la fijación de precios de medicamentos con patente. Un estudio de la Universidad de Liverpool mostró que el Sofosbuvir podría ser producido por 101 dólares (85 euros) para un tratamiento de tres meses.

Las recusaciones (una oposición a la patente, una fórmula de revisión ciudadana permitida en muchos países) para algunas de las solicitudes de patente del sofosbuvir fueron presentadas en India por la Iniciativa de Medicamentos, Acceso y Conocimiento (I-MAK) y la Red de Delhi de Personas Positivas (DNP +), en noviembre de 2013 y marzo de 2014.

Gilead ha firmado acuerdos voluntarios de licencia con varios productores de genéricos en India, pero estos acuerdos imponen muchas restricciones, incluyendo qué países pueden tener acceso a los medicamentos producidos bajo estas licencias, así como restricciones agresivas para los proveedores de servicios médicos y pacientes con respecto a la distribución y el uso de los medicamentos. Con el rechazo a la patente, otras empresas que no han firmado la licencia ahora son libres de producir el fármaco. La entrada de nuevos fabricantes de genéricos debería acrecentar la competencia necesaria para reducir drásticamente los precios sobre todo en aquellos países que han sido excluidos del acuerdo de licencia voluntaria y, por lo tanto, aumentar el acceso al medicamento. Aquellos países en los que el fármaco es inasequible, y que fueron excluidos de las licencias, deben hacer todo lo posible para importar versiones genéricas más asequibles procedentes de productores que no firmaron una licencia en India.

Médicos Sin Fronteras (MSF) está trabajando para extender el tratamiento para las personas con hepatitis C en nueve países y se encuentra en negociaciones para acceder al fármaco del que se espera sea la columna vertebral de cualquier régimen para el tratamiento del virus de la hepatitis C (VHC) en los próximos años.

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El pasado 3 de enero, el grupo militar islámico Boko Haram lanzó un ataque masivo en Baga, localidad cercana al lago Chad en el Estado de Borno, en el norte de Nigeria. La ofensiva del grupo militar, la más mortífera de los últimos cinco años, ha provocado miles de muertos y desplazados que han huido a la ciudad de Maiduguri, donde MSF les está proporcionando asistencia médica.

Tras el reciente ataque en Baga, miles de supervivientes han sido reagrupados en el campo denominado “Pueblo maestro”, en Maiduguri. Una veintena de heridos fueron atendidos en el hospital de la localidad por el propio equipo del Ministerio de Salud del país. Otros habitantes de la zona de Baga han huido para refugiarse en la zona periférica del lago Chad.

Los equipos de MSF han realizado una primera evaluación de las necesidades más urgentes, fundamentalmente sobre la situación nutricional y las necesidades médicas de la población desplazada, que representa ya unas 5.000 personas. “Hemos donado alimentos, medicamentos y material médico a los centros de salud del campo, que presentan grandes carencias en sus provisiones. Al igual que ya hacemos en otros campos de desplazados, vamos a comenzar a dar soporte al personal de las estructuras sanitarias ya existentes, apoyándolos en materia de desnutrición infantil, en atención primaria y en las consultas prenatales y ginecológicas, atendiendo a los partos de las numerosas mujeres embarazadas. Vamos a seguir muy de cerca la evolución de los desplazados así como de la situación en el campo. Nos iremos adaptando en función de cómo se desarrollen los hechos” explica Isabelle Mouniaman-Mara, responsable de programas de MSF en Nigeria.

Se cree que muchos supervivientes estén aún escondidos en los montes de los alrededores de Baga. Las autoridades han enviado vehículos de transporte para trasladarlos a la localidad de Maiduguri. “Dada la situación en el zona, MSF no podrá desplazarse a Baga para hacer una evaluación de las necesidades médicas y humanitarias de la población. Por ello, vamos a seguir interviniendo sobre la población desplazada a Maiduguri” puntualiza Isabelle Mouniaman-Nara. Allí, la situación es también tensa, tras un atentado bomba en el mercado de la localidad el pasado 10 de enero que causó la muerte a veinte personas.

 

Para más información: Nigeria: dos médicos para medio millón de desplazados (Entrevista)


Médicos Sin Fronteras hace balance anual de la crisis de Ébola y advierte de que la epidemia sigue fuera de control y de una falta de respuesta eficaz y adaptada sobre el terreno. La lenta y escasa respuesta al brote de Ébola durante al año 2014 ha puesto de manifiesto la falta de voluntad política de los países con más recursos. Así lo ha manifestado Médicos Sin Fronteras (MSF), organización médico-humanitaria que, desde comienzos de año, advirtió de la severidad de una epidemia que a día de hoy sigue fuera de control en África occidental.

MSF acudió a Guinea en marzo para actuar contra el brote de esta fiebre hemorrágica que, por primera vez, surgía en África occidental. El Ministerio de Salud cifró entonces en 59 las muertes a causa de la enfermedad. Además, comenzó a realizar el seguimiento en países vecinos: Sierra Leona y Liberia.

En abril, Médicos Sin Fronteras avisó de que aquella era una crisis sin precedentes. Por varios motivos: era la primera vez que afectaba a un país de aquella zona, se estaban dando casos simultáneamente en diferentes lugares del país, y había llegado a ciudades muy pobladas. La cepa del virus, además, resultó ser la Zaire, la más agresiva y mortal. Y pronto comenzaron a reportarse casos en Sierra Leona y Liberia.

Para junio, enfermos de Ébola habían sido identificados en 60 lugares diferentes de los tres países afectados. La epidemia estaba fuera de control y Médicos Sin Fronteras era la única ONG que facilitaba tratamiento a los enfermos. Para la organización resultó imposible responder a la gran cantidad de nuevos casos y nuevos focos.

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Los equipos de MSF se retiran de la zona pero mantienen la vigilancia y han traspasado a las autoridades equipos, medicamentos y un centro de tratamiento. En tres meses de intervención los equipos sanitarios han atendido a 65 personas y han realizado el seguimiento de más de un millar de contactos de los contagiados. El último caso confirmado fue el 4 de octubre.

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El brote de virus de Ébola que se declaró el pasado agosto en la provincia de Ecuador, en el norte de la República Democrática del Congo (RDC), está bajo control después de que el último caso confirmado se registrara el pasado 4 de octubre en la localidad de Boende. Médicos Sin Fronteras (MSF), que desplegó unos 70 miembros en la zona, ha retirado sus equipos aunque mantiene la vigilancia y, desde hace semanas, trabaja en mejorar la capacidad de las autoridades locales para responder ante cualquier eventualidad. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), el brote ha contagiado a 66 personas y ha causado 49 fallecidos. Este brote se ha registrado en la provincia de Ecuador, la misma donde en 1976 se identificó por primera vez el virus en la cercanías de un afluente del Congo, el río Ébola.

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Los programas de quimioprevención de la malaria estacional (SMC) han mostrado resultados prometedores en la reducción de la incidencia de la malaria en la población infantil del Sahel africano.

Quimioprevención de malaria en Madaoua, Níger © Juan Carlos Tomasi

 

La implicación de las comunidades es crucial para llegar al mayor número posible de niños en las zonas más remotas. Al mismo tiempo, con el objetivo de hacer frente a las principales enfermedades que afectan a la población infantil, Médicos Sin Fronteras (MSF)  ha incluido el diagnóstico de la desnutrición y vacunación.

“El jefe de la comunidad nos informó del programa que protegía a los niños menores de 5 años contra la enfermedad del mosquito y nos animó a ir” explica una madre del área de salud de Karofane, en el Distrito de Bouza al sur de Níger, donde MSF lleva a cabo un programa de quimioprevención contra la malaria estacional (SMC en sus siglas en inglés). “El año pasado mis hijos sufrieron mucho por la malaria. Incluso uno de ellos enfermó tanto que lo hospitalizaron. Este año están bien.” MSF proporciona tratamiento preventivo a unos 735.000 niños menores de entre tres meses y cinco años en Níger, Chad y Mali entre los meses de Julio y Septiembre.

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En el centro de tratamiento de Ébola de Médicos Sin Fronteras (MSF) en Guéckédou, Guinea, un equipo de siete personas proporciona apoyo psicosocial a las personas y comunidades afectadas por el virus del Ébola. Es una tarea difícil pero indispensable para responder a la epidemia.

© Julien Rey / MSF

 

El apoyo comienza en la llegada

“Aún hay mucha falta de comprensión sobre la enfermedad en la región”, explica  Alexi, un supervisor del equipo de psicología social de MSF en Guéckédou.

“Los rumores se mueven con más rapidez que nuestro equipo de promoción de la salud y esto tiene un importante impacto en las comunidades. Las personas con síntomas de Ébola llegan al centro confusas y en un terrible estado de angustia. En esta situación, nuestra primera tarea es la de establecer confianza.”

Si un paciente ha sido expulsado de su comunidad, Alexi y su equipo van a visitarles y les explican que la gente puede sobrevivir al Ébola, y que la persona enferma que ha sobrevivido necesita el apoyo de su familia.

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#StopEbola: Médicos Sin Fronteras lanza una nueva campaña que llama a la movilización de la sociedad española para frenar el brote.

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La epidemia de Ébola más grave de la historia continúa fuera de control en África occidental: a día de hoy son más de 5.000 los muertos en los tres países más afectados (Guinea, Liberia y Sierra Leona). La respuesta internacional, pese a todas las promesas, sigue llegando con cuentagotas, y la falta de recursos materiales y humanos está colapsando los sistemas de salud y económicos de la región.

Aunque algunos países han empezado a enviar recursos humanos y materiales a la zona afectada, la respuesta está siendo lenta. Urge el establecimiento de más centros de tratamiento de pacientes con personal sanitario formado, así como cubrir las brechas existentes en actividades clave para el control del brote, como el seguimiento de contactos de los pacientes confirmados, la sensibilización comunitaria o los protocolos de enterramiento seguro.

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