MÉDICOS SIN FRONTERAS

El último día de 2012 se aprobó el primer nuevo fármaco en medio siglo para combatir la tuberculosis (TB). Sin embargo, la expectación había comenzado antes, pues en breve se iban a poner en el mercado dos nuevos medicamentos que mejorarían radicalmente las tasas de supervivencia en la tuberculosis resistente (TB-DR) y que harían que aquellos tratamientos tan tóxicos y de tantos años de duración, que además curaban a tan sólo el 50% de los pacientes, pasaran a la historia.

Paciente de TB en Kirguizistán © Pierre-Yves Bernard/MSF

Como organización que se ve día tras día  obligada a utilizar tratamientos obsoletos e inadecuados para sus pacientes de TB-DR en más de veinte países, MSF compartía la expectación.

Pero la realidad no se ha correspondido con la esperanza. Han pasado dos años desde entonces, las compañías y sus investigadores han recibido premios, alabanzas y cobertura mediática por los dos nuevos fármacos. Mientras tanto, los pacientes siguen enfrentándose a los mismos resultados de las últimas dos décadas: efectos secundarios terribles y la muerte en demasiadas ocasiones. Hasta la fecha, ni siquiera mil personas en todo el mundo han podido acceder a bedaquiline (manufacturada por Janssen/Johnson & Johnson) y delamanid (por Otsuka); una fracción muy pequeña de aquellos que lo necesitan.

En el Día Mundial de la Tuberculosis de 2015 hay dos asuntos que se muestran claves: por un lado, certificar que los retrasos para el acceso a los dos fármacos han costado ya muchas vidas y por otro, clamar para que la frustración que esto genera se traduzca en acciones concretas. Para salvar un número significativo de vidas y reducir exponencialmente el sufrimiento, deben intensificarse los esfuerzos en las áreas regulatorias, científicas, médicas, comerciales, financieras y políticas.

En el informe “Preparados, listos, y a la espera”, Médicos Sin Fronteras hace un profundo análisis de cuáles son las causas de esta inaceptable demora a la hora de ofertar los fármacos y qué es lo que debe hacerse para acelerar el proceso

A principios de marzo, MSF y otras 88 organizaciones firmaron una llamada a la acción urgiendo a los actores globales de salud que trabajan en el área de TB a formar un consorcio con el que establecer una serie de objetivos concretos que sirvan para incrementar el acceso a los nuevos fármacos contra la TB-DR. Como respuesta, la Organización Mundial de la Salud (OMS) se ha comprometido a reunirse con el consorcio el próximo mes de abril en Ginebra para escuchar las propuestas destinadas a poner en marcha algunas acciones específicas con las que lograr objetivos globales. Estas son algunas de ellas:

-          Iniciar acceso a nuevos fármacos: asegurar que en julio de 2015, 500 pacientes inicien regímenes de tratamiento que incluyan bedaquiline, y que otros 500 pacientes hagan lo mismo con regímenes que incluyan delamanid en enero de 2016.

-          Optimizar los tratamientos de TB-DR: Proporcionar asistencia técnica para el diseño de programas en los 25 países endémicos de cara a 2016; asegurar que los dos nuevos fármacos sean parte del tratamiento de rutina en 20 países a finales de 2016 y en 52 países a finales de 2019; y asegurar que los medicamentos clave estén incluidos en los programas nacionales de tuberculosis.

-          Priorizar la aprobación regulatoria: asegurar que los dos nuevos fármacos sean registrados en 25 países a principios de 2016 y en 52 países en 2017; y que los fármacos sean registrados para su uso, o que se establezcan exenciones para su importación ya en 2016.

Conseguir alcanzar estos objetivos se puede lograr mediante sencillos y rápidos pasos, entre los que se incluyen el asegurar que los gobiernos tengan apoyo y asesoría técnica para iniciar los tratamientos en aquellos pacientes que lo necesiten. Las compañías farmacéuticas deben asimismo responsabilizarse y permitir acceso temprano a través de mecanismos de uso compasivo y mediante el registro rápido de sus productos (especialmente en los países donde los ensayos se han llevado a cabo y en los países con una alta tasa de tuberculosis). Las compañías deberían tener políticas justas y transparentes respecto a sus precios, registros y licencias, muy especialmente en los países con rentas bajas y medias.

Al igual que ha hecho la OMS, proponiendo celebrar la primera reunión del consorcio en abril, otros actores deben hacer también su parte y comprometerse a alcanzar objetivos concretos y ambiciosos en los próximos dos años. Por su parte, MSF participa en la sociedad endTB, a través de la cual se llevará a cabo un ensayo clínico para probar nuevos regímenes de tratamientos en 600 pacientes de TB-MDR, se abastecerá de nuevos fármacos a 2.600 pacientes con TB-MDR en 16 países y se ayudará a reducir las barreras técnicas para la distribución de los nuevos medicamentos.

MSF ha estado involucrada en el tratamiento de la TB durante más de treinta años, un trabajo que se desarrolla a menudo de forma conjunta con las autoridades de salud nacionales para tratar pacientes en una variedad muy amplia de estructuras, incluyendo zonas de conflicto crónicas, barriadas de chabolas, prisiones, campos de refugiados y áreas rurales. Los primeros programas de MSF para tratar tuberculosis multirresistente se abrieron en 1999 y la organización es ahora una de las que gestiona mayores programas de distribución de fármacos para combatir la tuberculosis resistente.

INFORME_MSF_TB_PREPARADOS_LISTOS_A_LA_ESPERA

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Médicos Sin Fronteras (MSF) realiza, en colaboración con la Casa Encendida, un ciclo de debate y análisis “Retos y dilemas del humanitarismo en el mundo actual: ¿la imperfecta máquina humanitaria?”, que se concretará en cuatro sesiones en las que se analizarán los retos y dilemas de la acción humanitaria en el escenario actual.

El ciclo arranca hoy, 24 de marzo, a las 19:00, con la mesa redonda, “Mujer y violencia en crisis olvidadas”, que analizará la situación de la mujer inmersa en contextos de violencia y crisis olvidadas.

República Centroafricana © Juan Carlos Tomasi

En esta primera sesión, moderada por Cristina Sánchez, presentadora del programa “Países en Conflicto” de RNE, participarán María Villellas, investigadora de la Escola de Cultura de Pau, experta en género, conflicto y construcción de paz; Patricia Lledó, referente de ginecología y obstetricia de Médicos Sin Fronteras, con experiencia de 7 años como obstetra y cirujana en países en conflicto; y el periodista y escritor Ramón Lobo, autor de una serie de reportajes para Médicos Sin Fronteras (junto con el fotoperiodista Juan Carlos Tomasi) que profundizan en las problemáticas a las que se enfrentan las mujeres en 4 crisis humanitarias (#mujeresenguerra): Colombia, Jordania, Territorios Ocupados Palestinos y República Centroafricana.

Mujeres y conflictos

La mesa-debate “Mujer y violencia en crisis olvidadas” se centra en la situación de la mujer en contextos de conflictos armados o desplazamientos por su elevado grado de vulnerabilidad, puesto que están expuestas a un elevado riesgo de ser víctimas de violencia sexual, además de ser las que suelen ocuparse del mantenimiento de su familia.

Según los datos de Médicos Sin Fronteras, el 70% de los pacientes tratados por la ONG son mujeres y niños menores de cinco años. De hecho, tal y como apunta la Delegada de MSF en Madrid, Raquel González, “ofrecer una asistencia integral y de calidad a la mujer es uno de los restos a los que se enfrenta MSF a diario en la mayoría de los proyectos que lleva a cabo en más de 60 países, muchos de ellos sumidos en grandes crisis humanitarias o conflictos enquistados”. El embarazo y el parto son momentos extremadamente sensibles que requieren de una buena atención médica, ya que es en esos momentos cuando se registran un alto número de complicaciones obstétricas así como de mortalidad materno-infantil.

En 2015, año en el que Naciones Unidas celebra la Quinta Conferencia Mundial de Mujeres (Beijing +20) y en el que se evaluarán los Objetivos del Milenio, MSF va a usar el ejemplo y las voces de éstas como vehículo para explicar la situación que viven en diferentes contextos.

Próximas conferencias

Junto con esta sesión, MSF celebrará otras tres conferencias sobre el tema de acción humanitaria en la Casa Encendida. De hecho el próximo mes de junio se abordará la relación con los medios de comunicación y las crisis olvidadas, junto con la labor de testimonio de MSF. Mientras en septiembre, con la mirada puesta en la Cumbre Humanitaria Mundial convocada por la ONU para 2016, la mesa de debate se centrará en “Conflictos y crisis crónicas desatendidas en el siglo XXI”. Finalmente el ciclo concluirá con una revisión crítica de las acciones de MSF en el terreno y el impacto no intencionado de la acción humanitaria.

El objetivo prioritario es compartir puntos de vista y generar debate sobre diferentes aspectos del humanitarismo, desde una visión crítica y muy pegada a la realidad del terreno que viven nuestros equipos; pero también a partir de una mirada externa e integradora de expertos en acción humanitaria de otras organizaciones, periodistas y académicos”, según concluye la delegada en Madrid de MSF.

LUGAR: Casa Encendida (Ronda de Valencia, 2,). Madrid

DÍA: 24 de marzo

HORA: 19 horas


La organización médico-humanitaria internacional Médicos Sin Fronteras (MSF) publica hoy un análisis crítico sobre la epidemia de Ébola que afecta desde hace un año a varios países de África occidental. El informe revela las deficiencias de la respuesta global a la crisis y alerta de que el brote, a pesar de una disminución general en el número de casos, aún no ha terminado.

 

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El informe, titulado Empujados más allá del límite, se basa en entrevistas con decenas de trabajadores de MSF involucrados en la intervención contra el Ébola. El documento describe las alertas tempranas que MSF realizó hace ya un año advirtiendo sobre la expansión de los casos en Guinea, la negación inicial de los Gobiernos de los países afectados, y las medidas sin precedentes que MSF se vio forzada a tomar frente a la inacción global, mientras el brote cercaba a los países vecinos. A lo largo del último año, más de 1.300 trabajadores internacionales y 4.000 trabajadores locales de MSF han sido desplegados en África occidental, donde han atendido a casi 5.000 pacientes confirmados de Ébola.

“Hoy compartimos nuestras reflexiones iniciales y asumimos una mirada crítica tanto hacia la respuesta de MSF como hacia la respuesta global al brote de Ébola más mortal de la historia”, afirma la Dra. Joanne Liu, presidenta internacional de MSF. “La epidemia de Ébola demostró ser un evento excepcional que expuso la realidad de cuán lentos e ineficientes son los sistemas de salud y ayuda para responder a emergencias”.

El informe detalla los efectos de una coalición global de pasividad de varios meses de duración, durante los cuales el virus se propagó sin control, llevando a MSF a lanzar un llamamiento excepcional en favor de la movilización de equipos médicos civiles y militares internacionales preparados para amenazas biológicas. A finales de agosto, el centro ELWA3 de MSF en Monrovia (Liberia) estaba saturado y abrumado por el número de pacientes: los trabajadores de MSF se vieron forzados a rechazar a personas visiblemente enfermas en la puerta de entrada, siendo plenamente conscientes de que probablemente regresarían a sus comunidades e infectarían a otros.

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La doctora Joanne Liu, presidenta internacional de Médicos Sin Fronteras (MSF) analiza la situación de Siria cuando se cumplen cuatro años de guerra.

A medida que Siria entra en su quinto año de conflicto, una guerra que se sigue caracterizando por una violencia atroz que no establece diferencias entre civiles y combatientes. Cientos de miles de personas han muerto y la mitad de la población siria ha huido, tanto dentro de las fronteras del país como a los estados vecinos. Las ciudades sirias están sitiadas y aisladas de toda ayuda de exterior. La población se encuentra atrapada entre unas líneas de frente en constante cambio, mientras las tropas del gobierno y un sin fin de fuerzas armadas de la oposición combaten entre sí.

Miles de médicos, enfermeras, farmacéuticos y paramédicos han muerto, han sido secuestrados o han tenido que abandonar sus hogares a causa de la violencia, dejando un enorme vacío de conocimientos y experiencia médica. En los hospitales que todavía funcionan en la ciudad, quedan menos de cien médicos de los aproximadamente 2.500 doctores que trabajaban en Alepo al principio del conflicto.

Negociar directamente el acceso a los pacientes

Los sirios inundan las redes sociales con gritos de socorro que más bien parecen haberse convertido en el murmullo de fondo de la guerra siria. Con millones de personas necesitadas de asistencia, Médicos Sin Fronteras debería estar gestionando algunos de los mayores programas médicos de sus 44 años de historia. ¿Y por qué no es así?

Cuando comenzó el conflicto, MSF empezó a enviar suministros a redes de personal médico sirio que atendía a los heridos. No conseguíamos obtener la autorización del Gobierno para trabajar dentro del país. Sin embargo, a través de la relación directa con grupos de la oposición, conseguimos negociar el acceso a zonas bajo su control en el norte del país, y comenzamos a prestar ayuda internacional directa a la población.

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Cuando la guerra en Siria entra en su quinto año, la ayuda humanitaria no llega a los millones de personas que están atrapadas por el conflicto y que necesitan, más que nunca, un incremento masivo de la asistencia médica.

Clínica móvil en Siria, cerca de la frontera con Irak © MSF

Siria entra en su quinto año de guerra y la ayuda humanitaria sigue sin llegar a los millones de personas que están atrapadas por el conflicto y que necesitan, más que nunca, un incremento masivo de la asistencia médica.

“Tras cuatro años de conflicto, la guerra sigue caracterizándose por actos de una violencia brutal que no distingue entre civiles y combatientes, ni respeta el estatus de protección que en teoría tienen el personal sanitario y las estructuras médicas”, explica la doctora Joanne Liu, presidenta internacional de Médicos Sin Fronteras (MSF). “Es inaceptable que la asistencia humanitaria sea tan limitada cuando el balance de muertes y el sufrimiento de los civiles han llegado a límites tan insoportables”.

El sistema de salud en Siria ha quedado devastado por cuatro años de conflicto. Conseguir atención médica vital es ahora prácticamente imposible debido la falta de suministros y de personal médico cualificado, o por culpa de los ataques perpetrados contra las estructuras de salud.

De los 2.500 médicos que trabajaban antes de la guerra en Alepo –la segunda ciudad más grande del país–, menos de cien permanecen en los hospitales que aún siguen operativos. El resto han huido, se han convertido en desplazados o refugiados, han sido secuestrados o han muerto.

“La intervención médica que deberíamos tener en Siria sería sin duda una de las más importantes en los 44 años de historia de MSF”, apunta la Dra. Liu. “Pero no es así, y la pregunta es por qué”.

Debido al deterioro gradual de la situación de seguridad, y tras el secuestro de cinco trabajadores de MSF por parte del Estado Islámico en enero de 2014, MSF se vio obligada a reducir sus actividades en el país.

“Este grave incidente no solo provocó el cierre de las estructuras médicas en las áreas controladas por el Estado Islámico, sino que también comportó que la mayor parte del personal internacional de MSF tuviera que dejar de trabajar en el interior de Siria, al no poder confiar en que nuestros equipos no resultaran dañados”, explica la Dra. Liu.

A la retirada de los equipos de las zonas controladas por el Estado Islámico tras el secuestro –que duró cinco meses–, se suma el hecho de que MSF no ha podido, hasta la fecha, abrir proyectos médicos en áreas bajo control gubernamental.

MSF continua operando seis estructuras médicas en el país. La organización también ha establecido redes de apoyo a más de cien centros de salud tanto en áreas controladas por el Gobierno como en las controladas por diferentes grupos armados de la oposición. Estas redes posibilitan que los médicos sirios continúen trabajando, a menudo en condiciones de extrema dificultad, y llevar un mínimo de cuidado sanitario a las poblaciones atrapadas en el conflicto. Este apoyo, si bien es valioso, es solo posible en determinadas áreas del país, y resulta insuficiente en comparación con las necesidades masivas a las que los equipos médicos se enfrentan en Siria.

Siria necesita desesperadamente un enorme despliegue humanitario internacional. MSF está dispuesta a hablar con todas las partes involucradas en el conflicto –tal y como ha hecho en otros casos en el pasado– para asegurar que la ayuda llegue a la población civil, y para obtener la garantía de que la organización puede trabajar en Siria de forma segura y efectiva. “Hasta entonces, el único salvavidas de que esta gente dispone son las redes de médicos y activistas civiles. Podemos y debemos hacer más por la población siria”, añade la Dra. Liu.

INFORME sobre la vida en Alepo bajo los bombardeos:

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INFORME sobre la situación humanitaria en Alepo:

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Médicos Sin Fronteras (MSF) ha inaugurado en Madrid un ‘Centro de Tratamiento de pacientes de Ébola’ (del 5 al 8 de marzo), una exposición itinerante con la que la organización pretende mostrar a la ciudadanía cómo trabaja en el terreno y sensibilizar sobre la epidemia actual de Ébola en África occidental que, tras más de un año propagándose, ha infectado a casi 24.000 personas y causado más de 9.700 muertes en toda la región.

El número de nuevos casos sigue siendo preocupante en Guinea y Sierra Leona. Durante la última semana, se registraron 132 nuevos casos confirmados en estos dos países, lo que supone un incremento respecto a la semana anterior del 46% y el 28%, respectivamente. Liberia, por su parte, no registró ningún caso confirmado en los últimos siete días.

Ante esta situación, Médicos Sin Fronteras (MSF) solicita a todos los actores involucrados en la lucha contra el Ébola no bajar la guardia. La ONG médico-humanitaria insta a aprovechar la oportunidad que representa el descenso de casos respecto a los peores meses de la epidemia para identificar las cadenas de contagio y hacer frente a los nuevos brotes con mayor anticipación.

“Todo lo que hace falta para reactivar la epidemia es un único caso. Cualquier complacencia ahora podría poner en peligro los avances logrados. Todavía hoy, nos encontramos con casos en Guinea y Sierra Leona que surgen de cadenas de transmisión desconocidas”, ha asegurado Joan Tubau, director general de MSF.

Hasta llegar a reducir los casos a cero queda mucho camino por recorrer, especialmente en materia de seguimiento e identificación de enfermos. En la última semana se han identificado 17 muertes confirmadas por Ébola en Guinea que habrían tenido lugar en la comunidad; en Sierra Leona el 16% de los fallecimientos a causa del virus habrían sucedido en el hogar. Estos datos indican que muchos enfermos siguen sin tener la capacidad para buscar tratamiento o son reacios a ello. Estas personas tendrían que haber sido identificadas como contactos relacionados con las cadenas de transmisión conocidas y, así, haber sido diagnosticadas, aisladas y tratadas tras la aparición inicial de los síntomas.

“Una de las claves está en localizar los casos rápidamente y realizar un seguimiento médico a quienes han estado en estrecho contacto con pacientes infectados antes de que también enfermen y puedan transmitir el virus. En algunas aldeas, la reticencia de la comunidad sigue siendo fuerte y aún se celebran funerales en secreto. En la última semana se tiene conocimiento al menos de 32 funerales inseguros en Guinea y Sierra Leona”, afirma Teresa Sancristóval, responsable de la Unidad de Emergencias de MSF.

La naturaleza imprevisible de la epidemia hace que los equipos de MSF mantengan un enfoque flexible para responder allí donde las necesidades son mayores. “Las actividades deben adaptarse y acercarse a las comunidades afectadas. Para ello son esenciales equipos móviles de respuesta rápida que permitan cortar las cadenas de contagio”, explica Teresa Sancristóval.

Además de continuar con los esfuerzos contra la epidemia, resulta esencial relanzar y fortalecer unos sistemas de salud paralizados por la crisis. El acceso a la asistencia sanitaria para los pacientes no relacionados con el Ébola es a todas luces insuficiente. Los sistemas públicos de salud, extremadamente débiles antes de la epidemia, han quedado seriamente dañados por ésta. El personal sanitario ha sufrido especialmente en unos países con graves carencias de personal cualificado. Según la OMS, 839 trabajadores sanitarios se han contagiado por el virus y casi 500 han fallecido.

“Recuperar la confianza pública en el sistema de salud es esencial. Ha sido la propia debilidad de estos sistemas la que permitió que la epidemia se extendiera como lo hizo. La restauración de estos sistemas no será suficiente. Si queremos evitar futuros brotes hay que mejorarlos. Esto llevará mucho tiempo, pero es fundamental para que la población no sufra las consecuencias de una era post-Ébola mal gestionada”, concluye Sancristóval.

Exposición en Madrid

Cuando está a punto de cumplirse un año del brote, MSF ha realizado balance de la situación en la inauguración hoy en Madrid de la exposición del ‘Centro de tratamiento de pacientes de Ébola’.  Con esta muestra itinerante, MSF pretende mostrar a la ciudadanía cómo trabaja en el terreno y sensibilizar sobre una epidemia que no ha terminado.

La exposición concluye su recorrido en Madrid tras visitar Barcelona, Bilbao, Vigo, Zaragoza y Sevilla. Instalada en la plaza de Sánchez Bustillo (frente al Museo Reina Sofía) tiene una extensión de unos 500m2. El centro de tratamiento consta de cuatro elementos externos: dos tiendas grandes como las usadas en el terreno (divididas en espacios, con áreas de hospitalización, zona donde los equipos se visten y desvisten y un área donde se explican las actividades que se realizan fuera de los centros), una ambulancia preparada para el traslado de pacientes y una zona de saneamiento.

Entre todos los materiales que se pueden ver destacan los trajes utilizados por el personal de MSF en el terreno para que los asistentes puedan comprender cómo son, cómo funcionan y los elementos que componen los equipos de protección personal. A la salida del centro se levanta un muro de supervivientes que emula el que existe en el ELWA3, el centro de tratamiento de MSF en Monrovia, donde cada persona que supera la enfermedad deja la huella de su mano pintada. En este muro, los visitantes pueden dejar sus propias huellas en forma de apoyo.

La exposición forma parte de la campaña #StopEbola que MSF lanzó el pasado octubre con el objetivo de informar, sensibilizar, apoyar a los trabajadores en el terreno y recaudar fondos para combatir una crisis sanitaria sin precedentes. En estos meses, la campaña ha recaudado más de 3,5 millones de euros destinados a la respuesta al Ébola y ha movilizado a más de 270.000 ciudadanos que han contribuido con sus donaciones, SMS y mensajes de apoyo.


La falta de seguridad y los continuos saqueos y agresiones por parte de las milicias armadas han llevado ya a 35.000 habitantes de Batangafo y sus alrededores a dejar sus viviendas para alojarse en chozas rudimentarias en el campo de desplazados. Los habitantes del campo repiten que no volverán a sus casas hasta que no se les garantice la seguridad.

 

Desplazados en el campo de Bata, RCA © Pau Miranda / MSF

 

MSF iniciará esta semana una ronda de vacunación para al menos 18.000 niños y jóvenes de hasta 15 años en su mayoría alojados en el campo de desplazados de la localidad de Batangafo, en el norte de la RCA, que con cerca de 35.000 personas se ha convertido en el mayor del país.  Además de vacunas contra el sarampión y la polio, niños y jóvenes recibirán vitaminas y tratamiento contra las habituales infecciones parasitarias.

Los preparativos para la vacunación, en principio prevista para el mes que viene, se aceleraron después de que se detectaron varios posibles casos de sarampión que amenazaban con desatar una epidemia entre los niños de un campo que no ha parado de crecer desde el pasado agosto.  La vacunación llegará a unos 16.000 niños y jóvenes del campo, así como a 2.000 más de las pocas familias de Batangafo que aún permanecen en sus casas.

El pasado verano, algunos cientos de habitantes de la localidad se instalaron entre el hospital y el cuartel de las fuerzas internacionales de pacificación buscando protección tras una serie de enfrentamientos armados en la localidad. La falta de seguridad y los continuos saqueos y agresiones por parte de las milicias armadas llevaron cada vez a más vecinos a dejar sus viviendas para alojarse en chozas rudimentarias en el campo, hasta el punto de que hoy la mayoría de barrios aparecen desiertos.

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Desde finales de noviembre, los equipos de Médicos Sin Fronteras (MSF) que trabajan en el campo de refugiados de Yida, en el estado de Unidad, en Sudán del Sur, han estado respondiendo al aumento de casos de sarampión; una enfermedad que está afectando principalmente a los más pequeños.

Campaña de vacunación en Yida © Karin Ekholm/MSF

Muchos de los niños que han caído enfermos acababan de llegar a Yida después de huir con sus familias desde la región de las montañas de Nuba, donde los bombardeos y los combates entre los rebeldes y las fuerzas gubernamentales sudanesas se han intensificado en las últimas fechas.

MSF lleva trabajando en Yida, un lugar que a día de hoy alberga a unos 70.000 refugiados sudaneses, desde 2011. Las condiciones de hacinamiento hacen que el contagio del sarampión entre los refugiados sea aún más fácil. Este virus se propaga a través de los fluidos de la boca o de la nariz de las personas infectadas. Y los niños menores de cinco años y mujeres embarazadas están más expuestos al contagio debido a que su sistema inmunológico es más débil.

“En un campo de refugiados, un solo caso de sarampión se considera un brote”, comenta Ahmed Mohama Mahat, coordinador de la campaña de vacunación que MSF está llevando a cabo en Yida. “Las personas que llegan a Yida desde las montañas de Nuba se encuentran en muy malas condiciones; además no habían sido vacunadas desde hacía mucho tiempo”.

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Médicos Sin Fronteras (MSF) reclama a la Unión Europea (UE) que reconsidere inmediatamente sus políticas sobre migrantes y controles fronterizos y deje de poner en riesgo miles de vidas de quienes tratan de alcanzar las costas europeas. Esta nueva petición se produce tras el trágico naufragio en las aguas del Canal de Sicilia, próximas a Lampedusa, que podría haber costado la vida de 300 personas migrantes que trataban de llegar a Europa.

 

Migrantes,refugiados y solicitantes de asilo llegan a Augusta (Sicilia) en 2014. © Ikram N’gadi

 

“Debido a la creciente inestabilidad a la que estamos asistiendo en Libia, Siria e Irak, solo podemos esperar que la llegada de migrantes siga creciendo a medida que más personas huyen de la guerra”, afirma Manu Moncada, coordinador de Operaciones de MSF en Italia.

“Las restrictivas políticas en materia de control de fronteras de los Estados miembros de la UE han dejado la peligrosa ruta marítima como la única opción para la migración desesperada de estas personas. Italia y otros Estados miembros de la UE – continúa Moncada – deben asumir sus responsabilidades para hacer frente a la situación y evitar estas muertes innecesarias”.

Tras el cierre de la operación de rescate marítimo de la Marina italiana ‘Mare Nostrum’ el año pasado, MSF expresó su preocupación respecto a que la situación podría tornarse catastrófica. En los próximos meses, cuando con la mejora de las condiciones climatológicas aumenten las salidas de migrantes que tratan de cruzar el Mar Mediterráneo el resultado solo puede ser más trágico aún.

En este sentido, MSF reitera que los trabajos de rescate en el mar son absolutamente imprescindibles cuando las personas no tienen otras opciones legales para llegar a Europa. Estas personas no deberían tener que arriesgar sus vidas una segunda vez cuando ya están huyendo del peligro en sus países de origen.

La ruta del Mediterráneo central es la más peligrosa de todos los trayectos para llegar a Europa, no sólo por el riesgo de morir en el mar, sino también por la extrema violencia empleada contra los migrantes y refugiados.

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MSF reclama el respeto de la seguridad de la población civil y de los hospitales

© Manu Brabo

Médicos Sin Fronteras (MSF) urge a todas las partes en conflicto en el este de Ucrania a detener los bombardeos sobre los hospitales y a garantizar que la población civil pueda alcanzar lugares seguros donde buscar refugio en un momento, como el actual, en el que los combates en la zona oriental del país se recrudecen. MSF está aumentando de forma urgente su apoyo a hospitales a ambos lados de la línea de frente en respuesta al incremento de la violencia durante las últimas dos semanas. Mientras, el personal médico trata de hacer frente a la afluencia de pacientes heridos y los civiles se ven atrapados por intensos combates en las ciudades localizadas en la primera línea del conflicto.

Las instalaciones médicas continúan recibiendo impactos de proyectiles, obligando al personal a huir y privando a miles de personas de recibir atención sanitaria. Solo en las dos últimas semanas, cinco centros sanitarios que reciben apoyo de MSF han resultado dañados o destruidos por bombardeos.

“La población civil y los equipos médicos a ambos lados del frente se están llevando la peor parte de este conflicto”, afirma Stephane Prevost, coordinador general de MSF en Ucrania. “Al mismo tiempo, el rápido deterioro de las condiciones de seguridad limita cada vez más que las organizaciones puedan proporcionar ayuda humanitaria a la población que más la necesitan”.

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